El mal uso del “Gran Hermano”

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    La empresa de mensajería WhatsApp, propiedad de Facebook, acaba de presentar en un juzgado de San Francisco, una demanda contra una firma israelí, a la que acusa de haber “hackeado”. “La demanda se interpone en el entendido que la firma israelí lleva adelante un plan de espionaje para conocer los planes de activistas de los derechos humanos, periodistas y otros actores de la sociedad civil.
    La firma judía las acusaciones, sosteniendo que sus actividades se limitan a tareas de inteligencia para ayudar a gobiernos y otros organismos a luchar contra el narcotráfico y el terrorismo.
    Cada lector debe saber a qué atenerse. Por nuestra parte estamos convencidos que el peligro existe y más allá de si es o no culpable la firma acusada en esta oportunidad. Es evidente que las nuevas tecnologías, que tienen innegables ventajas para la humanidad, y han sido ampliamente difundidas también tienen sus desventajas y el “gran Hermano” que sobrevuela estas tecnologías conoce todo, sabe todo y lo peor de todo, puede usarlo en contra nuestro en cualquier momento.
    No con esto pretendemos demonizar todas las nuevas tecnologías, porque en alguna medida han terminado o disminuido sensiblemente al menos, las posibilidades del secretismo. Aquellas posibilidades que conformaban una especie de “limbo” en que se desenvolvían quienes obraban con las famosas “manos blancas”.
    Es que el hombre común, el ciudadano, las personas abocadas a lo suyo, trabajo, profesión y demás, jamás se enteraban de las acciones que se “cocinaban” a este nivel y todo quedaba en este secretismo.
    A lo sumo si algo trascendía, siempre era cubierto con la sombra de la duda o el descrédito. Es que era tanta la ignorancia del hombre común que resultaba casi imposible informarse fidedignamente de lo que sucedía a este nivel.
    Felizmente esto hoy ha cambiado. Prácticamente nada se puede ocultar y hacer a escondidas. Todo trasciende o al menos es ya diferente cuando los protagonistas saben que sus acciones son conocidas y “alguien” sabe lo que hacen.
    Obviamente no quiere decir que esto sea bueno, pero al menos contribuye a la transparencia, a la información que a poco sea manejada debida y profesionalmente contribuye en buena forma a que la población este verdaderamente informada, que no sea engañada.
    La veleidad de los hombres deshonestos, inescrupulosos, puede desvirtuar y volver contraproducente esta formidable herramienta.
    De allí que a nuestro entender la cuestión radica en poner límites y mantener el control sobre quienes tratan de utilizar la herramienta en direcciones que no corresponden.
    A.R.D. 

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    Liliana Castro Automóviles