El emperador del suspenso

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Si en el primer tiempo Universitario alcanzó el 2 a 0 transitorio, con el doblete de George dos Santos, ¿por qué en la recta final, perdió estabilidad de rendimiento y fue parte de de un calendario de imperfecciones defensivas? Hasta cayó en inocencias para defender, que no es patrimonio de Universitario.

Cuando a los 4’del segundo tiempo, el lateral derecho Ramiro Ramos apareció en el área y resolvió tras recibir esa pelota filtrada y mandarla sobre el palo derecho de Nicolás Sánchez, la tendencia a comenzar a ser ese emperador del suspenso en que Universitario se fue convirtiendo. 

En la medida que pasaron los minutos, Wanderers fue imponiendo mandato, con más de una situación de gol.

Y cabría preguntarse porqué Universitario resignó control de pelota y fue cayendo en laberintos sin salida, a tal punto que recién sobre los 40′ Alexander Píriz dispuso de una chance de gol y casi en el minuto siguiente, Franco Matías Bentín metió de cabeza y pudo ser canto de resolución.

El emperador del suspenso que se prolongó en el segundo tiempo, de guardia baja y con Nicolás Sánchez sacando tres o cuatro pelotas complejas.

Ya en el primer tiempo se había mandado un vuelo notable, frente al taponazo de Lima apareciendo liberado por derecha y sin cobertura defensiva de Bentín, con ese callejón zurdo esta vez sin oposición.

LA HERIDA DE ESE FÚTBOL

A la victoria de Universitario hay que encontrarle explicación en ese primer tiempo, de la exposición hasta generosa, sobre todo por la influencia de Ávalos y el renacer con gol de Dos Santos. En los 18′ el primero, taponeando esa pelota frontal y sobre la media luna. Hasta que en los 40′ lo de Ávalos fue soberbio. Desde la derecha hacia el medio, la pelota para localizar el frentazo de Dos Santos.

Cosas de goleador. Cosas de este George de la madurez de los 36 años y la vocación ofensiva que se relame para seguir siendo y lo es. 

Y aún cuando el equipo fue en algún pasaje del primer tiempo, emperador del suspenso también, no cayó en las garras de una descompaginación general, como en ese segundo tiempo del fútbol apagado, herido. 

Nostálgicamente lejos de Universitario.

Termina venciendo con más de una duda. No le sobró ni un “cuatro de copa”. 

Ganó apretado. 

Con ese maquillaje de emperador del suspenso a cuesta.

Casi podría decirse que no fue un maquillaje. Acaso, parte misma de un rol para cuestionar. 

Ese no es el Universitario de la historia de los últimos años. No lo es. O no lo fue.

      -ELEAZAR JOSÉ SILVA-

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