Desarrollo Regional

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La semana pasada decíamos que las acciones llevadas adelante por la Delegación Uruguaya en CTM encabezada por el Dr. Albisu estaban lejos de ser un aporte al desarrollo.

Donar un aire acondicionado para una Escuela o focos para iluminar alguna cancha, está muy bien, pero es una obra de caridad y reafirmamos “la caridad, aunque loable y a veces necesaria no genera desarrollo”. La caridad no puede ser el objetivo principal de ningún organismo público ni debe distraerlo de sus cometidos, ni mucho menos desfinanciarlo.

Como se sigue hablando, muchas veces en el aire, sobre el desarrollo, parece oportuno profundizar nuestra postura.

El diccionario define al Desarrollo como la “evolución de una economía hacia mejores niveles de vida”. En una sociedad democrática, debería tratarse de mejores condiciones de vida para toda la población.

Para quienes la política es una herramienta para la construcción de una sociedad democrática en la que podamos garantizar para todos un mínimo de calidad de vida, es difícil entender (probablemente tengamos algún problema de entendimiento) pero quizá cuando hablan de desarrollo, se refieren en un sentido elitista a mejorar niveles de vida de unos pocos, de los “malla oro”.

Por eso, nos preguntamos de qué hablamos cuando hablamos de desarrollo territorial o regional.

La CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) lo caracteriza como un “proceso de construcción social” del entorno, impulsado por la interacción entre las características del medio físico, las iniciativas individuales y colectivas de distintos actores y la operación de las fuerzas económicas, tecnológicas, sociopolíticas, culturales y ambientales en el territorio. En Uruguay, la Agencia Nacional de Desarrollo, cuyo objetivo es “contribuir al desarrollo económico productivo, en forma sustentable, con equidad social y equilibrio ambiental y territorial” busca descubrir y fortalecer capacidades orientadas al desarrollo productivo con programas para acceder a nuevos mercados, adecuaciones tecnológicas y fortalecimiento de redes institucionales.

Las acciones de la CTM están lejos de estos conceptos, se generaron otras cosas, pero no desarrollo.

El supuesto desarrollo regional fue utilizado como excusa para montar una especie de agencia de colocaciones de correligionarios en cargos creados para ellos, mucho de los cuales no tienen asignación de tareas.

Con esta excusa y con el discurso de promesas de muchos proyectos que derramarían miles de fuentes de trabajo (lo de miles es textual) no solo asume un rol que no le corresponde, sino que además genera una gran ilusión en los decenas de miles de salteños que tienen dificultades para conseguir un trabajo de calidad.

Algunos de esos anuncios tenían fechas concretas de inicio. Lamentablemente fueron palabras al viento y un nuevo desencanto para los salteños, que no hace otra cosa que aumentar el descreimiento en la política.

Así podemos enumerar el Hub logístico en Salto Grande, que comprendía puerto seco, parque industrial y free shop y que iniciaba sus obras en julio del año pasado, pero que hasta el día de hoy, lamentablemente no empezó

El Puerto de Barcazas en el Lago de Salto Grande, que tendría sus obras terminadas en marzo de este año, lamentablemente aun no comenzaron las obras ni tampoco las complementarias como una ruta de llegada.

La planta procesadora de cannabis medicinal inaugurada con gran pompa desde la CTM y la presencia del Presidente en 2020, lamentablemente ya no existe.

Tren Salto-Concordia, lamentablemente hasta ahora no han sido más que titulares en los medios.

Por otro lado, Energimundo, un centro educativo que mucho puede aportar a niños, a la comunidad educativa, pero también al público en general, incluso como una atracción turística, aunque ya está pronto aún no se pone en marcha, con el riesgo que sus instalaciones se degraden o incluso queden obsoletas.

En definitiva, aportaban mucho más a los procesos de desarrollo aquellos que se hicieron en su momento sin mucha alharaca para el programa Vivienda Digna, que gestionado desde la Intendencia de Salto permitió que cientos de salteños pudieran acceder a una vivienda decorosa dejando atrás situaciones de alta precariedad y vulnerabilidad, o el aporte para la construcción de la Emergencia pediátrica del Hospital Salto o los importantes aportes que hicieron posible un gran avance en la electrificación rural de nuestro departamento.

El crecimiento económico debe ir asociado a la distribución de riqueza de manera que llegue a todos, garantizando el derecho al trabajo de calidad que permita sostener la vida.

Desde nuestra Alianza Progresista en el Frente Amplio seguiremos bregando por el desarrollo de nuestra región, un desarrollo que deberá ser integral, incorporando cuestiones vinculadas a las condiciones materiales de la vida, pero también a las sociales, culturales y ambientales para que su alcance sea colectivo y no se limite a los correligionarios del poder de turno.

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