Cuidemos lo que tenemos

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En uno de los departamentos del sureste –Maldonado- existe una caída de agua que baja desde la sierra y tiene una altura considerable. Los dueños del campo en que se halla la misma, una de las bellezas naturales más importantes del país, permiten el libre acceso al lugar a todo el que quiera visitarla.

Aunque se trata de un predio privado, no hay problemas en visitarlo, aunque la cascada que termina – junto al pozo del buey- cuyo nombre responde a una antigua leyenda del lugar (cerca del cerro Catedral), se halla en medio de uno de los montes naturales más espesos, debido a que ha sido preservado durante muchos años.

Lo inconcebible es que los paseantes que acostumbran llegar hasta el lugar para pasar una jornada agradable, después dejan todos sus residuos, plásticos, nylon y otros sin que les importe su destino final, ni siquiera que esto perjudica la fauna y flora del lugar que tanto disfrutan.

¿Es que no hemos aprendido nada? Debieran saber que el planeta no es descartable y llegará el día que ellos o sus descendientes, como también los nuestros pagarán las consecuencias.

Días pasados en estas columnas planteábamos el hecho que necesitamos un cambio cultural urgente, precisamente por la indolencia general, por la desidia con que se expresa una parte muy grande de la población que ignora de ex profeso el daño que pueden causar sus residuos, si se les abandona en cualquier parte y de cualquier forma.

El faltante de agua dulce que padeció el país, tiempo atrás no parece habernos enseñado nada.

Pero esta misma desidia la sufrimos en Salto, donde se puede hallar botellas de plástico y otros residuos incluso en la senda por donde a diario suelen andar quienes usan las sendas habilitadas para caminar o andar en bicicleta.

Es más ahora se habla de la producción de hidrógeno verde, en base a agua, de la que se extrae el hidrógeno. Varios proyectos sobre este tema se han presentado en el país, pero nos interesa sobre manera el que nos afectaría el Río Uruguay. Se afirma por parte de los impulsores del proyecto que requiere poco agua dulce (el proyecto prevé tomarla del

Rio Uruguay), mientras que los que se oponen al mismo sostienen que aprobar dicho proyecto supondría hipotecar el río binacional. Por nuestra parte solo diremos que no nos opondremos al desarrollo de fuente de trabajo en la región siempre y cuando no hipotequen los recursos naturales con que han sido bendecida esta tierra.

En este caso seremos los más acérrimos opositores.

A.R.D.

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