Cuando teníamos las respuestas, nos cambiaron las preguntas

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    Desaceleración de la economía uruguaya, elecciones presidenciales primero en Brasil y luego en Argentina, elecciones en Uruguay y transición del Gobierno Nacional, aumento de tarifas públicas si, aumento de tarifas públicas no, primeros debates sobre la eventual Ley de Urgente Consideración y pandemia del COVID-19; seguro no hay tiempo para la monotonía o la linealidad. Las olas de cambio, más o menos pequeñas y otras enormes, una tras otra, «presionan» cualquier status quo y las estructuras organizacionales y empresariales se «tambalean», y luego viene «otra ola» que «sacude» el estado de de equilibrio de las cosas: lejos de los cliché vacíos, Heráclito de Éfeso tenía razón, «lo único permanente es el cambio».

    Tanto «cambio acelerado», choques en el status quo e incertidumbre terminará sirviendo de ejemplo, una demostración en carne propia que los cambios rápidos y por qué no algunas veces hasta drásticos son posibles y además fundamentales para la supervivencia de las empresas. Sin lugar a dudas, algunos desafíos más estructurales o complejos, temas culturales quizás como los que más sobresalen, no se van a terminar resolviendo de un día para el otro, sin embargo, resulta muy lógico que los empresarios y emprendedores que presten atención, «sistematicen» aprendizajes y buenas prácticas y lecciones de cómo se responde frente a una crisis sanitaria como la que vivimos llevarán a un capital que les permitirá no solamente sobrevivir sino crecer y desarrollarse.

    A partir de lo descrito en los párrafos anteriores, emerge con fuerza el concepto que trae consigo la cita «cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, nos cambiaron todas las preguntas», en muchas ocasiones atribuida a Mario Benedetti, pero que originalmente su creador fue el escritor ecuatoriano Jorge Enrique Adoum, autor de Entre Marx y una mujer desnuda.

    En retrospectiva, aún quedan latentes algunas preguntas e interrogantes con las que convivíamos antes de que aparezca «la nueva normalidad»:question-mark-460867_960_720

    – ¿Cómo adaptarse al enfriamiento de la economía?
    – ¿De qué forma se relaciona la adecuación tecnológica y la productividad?
    – ¿Foco en la gestión y gestión en el foco?
    – ¿Por qué caminar hacia un enfoque de gestión basado en la sostenibilidad?
    – ¿Cómo lograr aumentar los niveles de desarrollo y competitividad territorial?

    Todas las preguntas, de alguna u otra manera, cambiaron.

    Sobre las nuevas preguntas y sus respuestas

    Lograr la estabilidad, allí se encuentra la urgencia ahora. La necesidad, imperiosa por cierto, que más desvela y quita el sueño es entender la manera que permita no bajar la persiana del comercio, de negocio, del «boliche» y desde esa perspectiva es que se la pelea y hacen todos los esfuerzos por parte de empresarios y emprendedores. Con ello, un efecto dominó que genera impactos negativos en torno a los niveles de empleabilidad y por lo tanto, la creciente dificultad tanto para la oferta como demanda de bienes y servicios de la economía.

    No hay tiempo. No porque no se crea en la importancia de la mejora de gestión, la planificación estratégica o en las «cuestiones importantes» sobre las que tanto la comunidad académica sensibiliza; hay que necesariamente tener una «vocación resultadista». Se convierte en un elemento fundamental de análisis tener asertividad en cada decisión que se toma y por lo tanto, hoy más que nunca, lograr lo que se prevé resulta una cuestión que marca la diferencia entre continuar o desaparecer del mercado, salir del juego.

    Paradójicamente, sin embargo, las respuestas que teníamos, la digitalización, gestión e innovación, no se encuentran tan alejadas de cómo las creíamos; lo que cambió es la «velocidad» con la que se necesitan implementar.

    Entonces, ¿Y ahora qué?

    El futuro que imaginamos que sería, hace unos pocos meses, no será. Lejos de volver a la «normalidad» tal como la entendíamos, la estrategia que germine con más fuerza para cualquier negocio no puede estar desconectada de la noción de que las cosas no volverán a ser como antes.

    A medida que las empresas crecen, pasan de un enfoque basado en la innovación a otro en el que lo que se prioriza es la gestión. Sin embargo, cuando hechos no previstos como la pandemia del COVID-19, «aparece» la obligatoriedad adaptarse o adaptarse, y por lo tanto, «volver al origen emprendedor», a una revisión de la forma en que se hacen las cosas y hacerlo de una forma nueva y mejor; innovar.

    Ya lo decía Peter F. Drucker hace varios años, en 1989, en su libro Las nuevas realidades, aunque en el imaginario resulte esperable un «falso combate» entre el innovar y gestionar, entre «lo emprendedor» y una administración robusta, la convivencia de una sin otra lleva a cualquier organización o empresa a desaparecer.

    Si el pensamiento de Drucker fuera un lineamiento metodológico, no una receta mágica, pero si una pauta que nos guíe en torno al cómo decidir entre tanta incertidumbre, nos encontraríamos a la vuelta de la esquina con el desafío de gestionar cambios, hacer las cosas de una forma tal, que a ello suponga temer una reacción a la avalancha de estímulos que trae el entorno desde hace ya un tiempo.

    La dicha de trabajar desde casa… ¿O el calvario de «vivir» en la oficina?images

    Aunque el trabajo remoto se haya impuesto y con ello, la forma de trabajo ha cambiado de manera drástica para casi un alto porcentaje del mundillo organizacional, lo cierto es que lejos de consolidarse como una panacea, los desafíos empresariales corren mucho por el ensayo y error, el aprendizaje y construir alternativas en otros carriles también, no solamente los relativos a la comunicación.

    Con esto, tiramos por el piso los mitos que sobre-idealizan buenas prácticas o nuevas formas de trabajo, como trabajar remoto, como si fueran un antídoto para todos. No todos necesitan lo mismo y en cada comercio, emprendimiento, será necesario construir espacios de diálogo entre la dirección y sus colaboradores, sobre de qué manera se puede cambiar, innovar, hacer las cosas de una forma tal que la búsqueda de estabilidad, tan anhelada durante éstos tiempos, no sea algo tan lejano o distante.

    Lejos del «bla, bla, bla», cuando los focos de acción se desvían, resta encontrar una forma que permita reencausar el camino. Y allí, con los pies en el suelo, entre tanta adversidad, encontrar formas creativas que permitan dar una «vuelta de tuerca», y si no se puede, golpear puertas, pedir ayuda, trabajar en clave asociativa, trabajar en equipo.

    ¿Industria cuatro punto qué?

    Digitalización empresarial, fabricación avanzada, Industria 4.0, industria digital o Smart Industries, llamémosle como queramos, lo que termina siendo un elemento sin dobles lecturas es la importancia de la tecnología aplicada a los negocios. Pareciera una suerte de nostalgia recordar los «viejos tiempos» en los que en la «vieja normalidad» hasta los saludos se daban de otra manera, sin embargo, conscientes o no, gran parte de las respuestas a la pandemia terminan cayendo en torno a un denominador en común: el buen aprovechamiento de las tecnologías y si ello no fuera posible, capacitarse para que si lo sea.

    En los últimos años ha tomado un llamativo protagonismo los conceptos de upskilling o reskilling, relacionados a la reconversión y complementariedad de capacidades para el ámbito laboral, generalmente vinculados al manejo de nuevas tecnologías. Podríamos decirlo de una u otra manera, al fin y al cabo, las palabras son las que dan forma y significado a las cosas y hechos, antes le podíamos decir simplemente capacitación.question-4785895_960_720

    ¿Acaso no es importante tanto como antes capacitarse?, quizás la discusión sobre la mejor respuesta a la anterior pregunta nos terminen llevando a consensuar que lo que cambia es en el qué y cómo se forma, pero el por qué primario, la raíz de todo, seguramente sea de igual peso en su argumento que siempre lo ha sido: el valor de tener fortalecer las capacidades que tenemos dentro de cada organización, siempre importantes, hoy mayor urgencia.

    Al igual que lo digital, una de las «viejas respuestas» a la búsqueda de productividad empresarial, la innovación y la gestión parecen consolidarse como «lo que habría que hacer» si es que se busca una certidumbre entre tanta perplejidad y cambio.

    A modo de conclusión

    Seguramente en la crisis se saque lo mejor de las personas y las organizaciones. En la adversidad, en las crisis, se acentúa el instinto creativo sin el cual no sería posible sobrevivir. Quizás como un acto inconsciente, en el post-COVID-19, encontrar «nuevos músculos» dentro de los comercios, emprendimientos y negocios en general se conviertan en una norma: nuevas habilidades, nuevas formas de trabajo, nuevos líderes, nuevas formas de llegar al segmento de clientes y hasta alguna que otra nueva línea de negocios.

    Seguramente se hable de la noción de péndulos de cambio organizacional, de estadios de digitalización magros y hasta inexistentes hacia otros que debido a la pandemia del COVID-19 se aceleraron hasta un «techo» pero que con la nueva normalidad pierden vigencia y se retraen hasta un punto intermedio. No obstante, entre tanta dinámica la noción de organizaciones como sistemas vivos que registrarán un aumento de su madurez, de su aprendizaje y por lo tanto, el conocimiento que la misma organización crea y gestiona para sí misma.

    No es una percepción optimista sin un argumento detrás, del mismo modo que muchos negocios han caído, caen y caerán por no encontrar la forma de bajar a tierra las respuestas que traen las nuevas preguntas, los comerciantes y empresarios que si puedan encontrar los puentes que los ayuden en su labor diaria, en muchos casos muy vulnerable, tendrán nuevos activos que los harán ser más competitivos que antes.

    Todas las preguntas en mayor o menor medida cambiaron pero no necesariamente las respuestas, todo podría resumirse en torno a la importancia de la digitalización, gestión e innovación, no mañana como algo importante, sino como algo urgente hoy.

    Lic. Nicolás Remedi Rumi

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