Jorge Campos, militante político, social y gremial de la salud
Conocimos a Jorge Campos como dirigente sindical de la salud hace ya muchos años, cuando empezábamos a trabajar en el periodismo. Siempre confrontativo pero leal en sus convicciones. Nos acercamos a charlar con él un día de la semana a la tarde, luego de su trabajo, en la sede de la Departamental del Partido Socialista, donde realiza tareas de militancia política.
1. ¿Cómo fueron esos primeros años de su vida?
– Somos tres hermanos, soy el mayor, después está Oscar y Leonardo que es el más chico. Nací en Pueblo Lluberas, cerca de Colonia Lavalleja, un pueblito del interior profundo, en un campo que tenía mi abuelo paterno. Ahí fue mi niñez, alcancé a ir a una escuela rural cuando era bien chico, después me vine para Salto. Fui a la Escuela 8, hice el Liceo en la Zona Este, en el viejo liceo, en el galpón, que para nosotros es un orgullo y que ya no existe, donde ahora está la terminal. Ahí tuve profesores entrañables, fue una linda adolescencia. Recuerdo que empecé en dictadura, luego vino la efervescencia de la salida a la democracia en el año 84 con el movimiento estudiantil. Fueron años de participación de la juventud. Hacíamos bailes en el liceo, algo que hoy es impensable. Fui presidente de la Asociación de Estudiantes del Liceo de la Zona Este, AELZE, de la ASCEEP FEI (Asociación Social y Cultural de Estudiantes de Educación Pública – Federación de Estudiantes del Interior). Linda época.
2. ¿En qué momento de su vida se pasó del campo a la ciudad y cómo fue ese cambio de vida?
– Era muy chico, tendría seis años. Por un tema familiar, se vendió el campo que tenía mi abuelo y mis viejos se vinieron para la ciudad. No recuerdo que haya sido traumático ese cambio de vida. Si bien me crie afuera, supongo que por el barrio donde pasé a vivir y por la escuela, en ese tiempo la Zona Este era una lindo lugar.
3. ¿Cómo esa juventud a la hora de la salida democrática?
– Fue lindo, conocí a un montón de profesores, con una gran participación estudiantil, aparte interactuábamos con estudiantes de otros liceos, había competencias deportivas y aquellas jornadas estudiantiles del mes de setiembre con encuentro de jóvenes. De ahí salieron lo que luego fueron dirigentes que siguieron la carrera política, hicimos escuela en esa generación. Yo sigo militando, nunca seguí la política ni como Edil ni tuve aspiraciones a nada, siempre fui un militante de base. Pero hubo gente que llegó y que se formó en esa época.
4. ¿Fue ahí que tuvo su primer acercamiento a la política partidaria?
– Sí, con lo partidario pero además con el movimiento estudiantil y con lo social. En ese tiempo era de la UJC (Unión de la Juventud Comunista).
5. ¿Y cómo llegó al Partido Socialista?
– Fue más o menos cuando entré a militar en el movimiento estudiantil donde fui conociendo a otros dirigentes que eran compañeros del Frente, y ahí comencé a militar en el centenario Partido Socialista. Arranqué a trabajar en 1989 en el hospital, donde entré a militar de lleno en la Federación de Funcionarios de Salud Pública de la mano de Ángel Batalla, conocido compañero que hace años está jubilado. Esa también fue una linda experiencia, trabajando con y por los compañeros. Aparte anduve a nivel nacional con el sindicato, conocí lugares y a compañeros referentes del gremio de la salud y del PIT CNT de todo el país. Recuerdo que en el 2005, cuando asume Tabaré veníamos de la crisis de 2002 con una situación muy jodida del país. En ese momento (Daniel) Olesker ocupaba el cargo en la Dirección General en el Ministerio de Salud Pública, y fuimos a plantearle que había una cantidad de compañeros que estaban en una situación irregular, o sea que trabajaban en el Estado en negro. Nos pidió que como gremio hiciéramos un relevamiento y que lo lleváramos al Ministerio. Salimos al interior e hicimos ese relevamiento. La mayoría del personal que había en las policlínicas rurales y en las policlínicas de acá también de la Red de Atención Primaria (RAP), inclusive adentro del hospital, encontramos a gente que estaba como honorarios que tenía vinculación laboral con ASSE desarrollando una tarea o una función, pero formalmente no era parte. Entonces, llevamos ese relevamiento que demostró que en todo el país había un montón de gente en situación irregular, y fueron regularizados en la función por el trabajo que hicimos con el sindicato.
6. Ha vivido todas las etapas luego de la salida de la dictadura, la primera que va de 1985 hasta 2005, la segunda de 2005 hasta 2020 y la tercera etapa es la que estamos viviendo, ¿cómo evalúa lo que ha sido el relacionamiento de los gobiernos con los sindicatos?
– En lo que tiene que ver con lo departamental, siempre fue muy bueno porque hubo excelentes directores en el hospital. (Juan Pablo) Cesio fue uno de los mejores que hubo, pero el que fue muy bueno con una relación de ida y vuelta, con quien también tuvimos brutos enfrentamientos fue con (Richard) Boucq, que agarró el hospital en 2002. Se podrá imaginar cómo estaba la situación. Fue un buen gestor, para lo que tenía en ese momento. No dejamos de estar enfrentados, en algún momento también le ocupamos el hospital, fueron momentos jodidos a raíz de esta situación de que había gente que estaba trabajando en negro sumado a un montón de carencias que teníamos los trabajadores, pero siempre fue una buena persona, comprensivo y con quien quedó una buena amistad. Obviamente que todo cambia cuando Tabaré invierte más en la salud. Para que tenga una idea, en Salud Pública lo que se invertía no llegaba a 400 millones de dólares, y cuando llega Tabaré con el Sistema Nacional Integrado de Salud junto al FONASA, pasó en 15 años a invertir como mil millones de dólares. Cambió todo en la Salud, regularizó la situación de miles de trabajadores que estaban en negro no solo en la Salud sino en el Estado en general, mejoró el salario de los médicos y de los no médicos, invirtió en los hospitales, y como trabajadores de la Salud conseguimos un montón de cosas. Por ejemplo, a nivel social le debemos a Tabaré el Hogar Estudiantil en Montevideo, que está en comodato. Tenemos también la colonia de vacaciones en Punta Ballena, que es otro comodato que nos dio Tabaré, y un montón de otras obras sociales que le debemos a esa impronta más humana de preocuparse por el estudiante del interior y para que los trabajadores pudiéramos tener un lugar de esparcimiento.
7. ¿Cómo ve hoy la situación de la Salud?
– Estamos viviendo un proceso de desinversión, o sea, toda esa impronta que le dieron los 15 años del gobierno del Frente Amplio invirtiendo en salud, mejorando las condiciones laborales y salariales tanto para el personal médico y no médico, mejorando además la calidad en la asistencia, hoy lamentablemente vemos un proceso inverso. Hace rato que no trabajo en el hospital, trabajo en la gestión de consultas de la RAP en la Policlínica UBA 7, pero atiendo y escucho al público en el mostrador y telefónicamente, y la gente se queja permanentemente de la atención del hospital. Se queja que no hay medicación, que falta esto que falta lo otro. Hay carencias porque creo que se dejó de invertir en varias áreas como en la salud, en vivienda, en educación. Es lo que escucho que dice la gente.
8. Después de todos estos años vividos, si tuviera que definirse, ¿quién es Jorge Campos?
– Un militante político, social y gremial de la salud, siempre de base, sin aspiraciones a nada. Participé también en FUCVAM, porque la casa de mis gurises es por FUCVAM, la COVISALTO.
9. Y en este camino, ¿pudo armar su familia?
– Sí, sí. Tengo tres gurises, la más chica es Guadalupe que ya tiene 22 años, está estudiando Medicina. El del medio es Camilo, que estaba trabajando en Montevideo y ahora se vino, y que soy abuelo por él de mi nieta que tiene tres meses y medio, que pasa a ser una etapa nueva para mí como abuelo, con babero y todo. Cerramos con Mauro, el mayor que está en Montevideo.
10. La última palabra es suya.
– Me encantaría poder volver a aquella época de cuando éramos estudiantes, que había bailes en los liceos, que la juventud participaba, se comprometía y se involucraba más en los temas de la sociedad a través del movimiento estudiantil, en esa época había más integración. Eso se ha perdido. Por suerte somos un país chico y distinto a los países del barrio, somos pocos y nos conocemos, cuando tenemos que estar todos unidos, lo estamos, como pasó con la pandemia, que por encima de los partidos y de todo, la sociedad se unió en una época jodida y salimos adelante.
