APUNTES EN BORRADOR XV

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CALOR. Hablar de lo que han sido estos días sería como redundante, pero alguien tiene que
hacerlo (sarcasmo). La ola de calor vino a ponerle nombre al caluroso verano que venimos
padeciendo hace rato. En fin, más allá de tecnicismos, uno se queda con la sensación que ha
venido viviendo días de permanente olas de calor, aunque no lo sean. Pero como dijera
cualquiera con dos dedos de frente y parafraseando un refrán conocido, “me rio de la
diferencia”.
“Lo bueno es que tenemos al río”, pensó más de uno cuyos rubros no le alcanzan para el
Remeros o alguna otra institución social que tenga piscinas con agua templada (hoy pedir
piscina con agua fría es como pedir a Rusia que afloje con Ucrania o a Lacalle Pou que
abandone el surf), pero como veníamos diciendo, está el río, pero tenemos que enterarnos
este domingo que las siete plagas modernas han comenzado a caer de a una, empezando
por un ataque de pirañas a bañistas en Parque del Lago (sic) según el portal de noticias
“Tiempo de Noticias”. Veamos.


Bajo el título: “URGENTE: bañistas atacados por pirañas en Parque del Lago, retiran a las
personas del agua”, desarrollando la crónica sosteniendo que “personal de guardavidas de
la Intendencia de Salto junto a Prefectura, asistieron a bañistas que fueron atacados por
pirañas en una de las playas de Parque del Lago”, agregando más adelante que “al escuchar
los gritos y salir inmediatamente del agua, personal de guardavidas de la comuna y
prefectura corrieron a la asistencia de las personas. Hay al menos un hombre y una mujer
lesionados leves” en los pies, obvio.
Ante esto, se informa por dicho portal que “de forma de prevenir nuevos ataques hasta que
se analice la situación, prefectura y guardavidas hicieron aviso de retiro de las personas del
agua al menos por el momento y debido a lo reciente de este episodio”.
Ahora veo por qué no hay yacarés en Parque del Lago…


CALOR II. Es salir a hacer los mandados en horas cercanas al mediodía un domingo para ver
poco movimiento en la ciudad. El intenso calor lo vuelve a hacer. Pero es entrar a un
supermercado céntrico y notar una cantidad importante de personas refugiándose en el aire
acondicionado del local y por qué la gente da múltiples vueltas por el negocio viendo los
mismos productos una y otra vez.
La explicación es sencilla, una vez que se llega a ese oasis, nadie quiere salir porque ya sabe
lo que le espera luego de algunos minutos de dejar el auto sometido al intenso sol.
Es que no hay con qué darle al calor, no hay aire acondicionado que aguante (quienes
tenemos la suerte de poder tener uno, aunque de suerte nada porque luego hay que pagar
la factura de la UTE, y nos comenzamos a acordar injustamente de los ancestros de los
gobernantes de turno) ni que aplaque el sufrimiento. A eso hay que sumarle ahora los

ventiladores para que la sensación de cierta frescura se potencie y se expanda de manera
más rápida.
Previendo una próxima ola de calor, imagino que se vendrá una venta a granel de abanicos y
de comenzar a recordar al grupo español de “Locomía” agitando a lo loco los abanicos por la
calle buscando algo de alivio. En fin, “mientras la vida va” (dixit Chito, el mejor de los Silva).
Hasta la semana que viene…

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