Antes que aparezca “Momo”

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    Estamos a las puertas de un nuevo carnaval, considerada la fiesta popular por excelencia.
    Tratándose también de un tema polémico por excelencia, trataremos de dar nuestra opinión antes que se planteen los puntos más candentes que aparejan siempre rispideces y tensiones.
    Los carnavales más destacados, incluso los más participados y festejados por EL PUEBLO, han sido siempre aquellos que se desarrollan cuando el pueblo está “atragantado” con determinados temas que no se pueden revelar o manejar públicamente sin temor a represalias, debido a algún tipo de censura que cae de por sí en estos días, cuando el pueblo se junta.
    Por este motivo, es que se dan las transgresiones, lo “normal” en estos tiempos es precisamente lo que raya entre la broma osada, atrevida, irrespetuosa, si se quiere y la agresión grosera o malintencionada.
    Pero es tiempo de carnaval, la fiesta pagana o “de la carne”, que antecede luego en materia religiosa a la severa rigurosidad del “tiempo del Señor”, de los acontecimiento de la Semana Santa, las fechas más sagradas y profundas para el pueblo cristiano.
    Pero vamos al punto. En materia de bromas de carnaval, hay muchas anécdotas y muchas historias.
    Admitimos que no conocíamos la que involucra al extinto presidente, Juan José de Amézaga, en cuyo gobierno se eliminó de concurso a una murga (Asaltantes con Patente) porque tenía la desfachatez de imitar y en alguna medida ridiculizar al presidente…
    Era tan buena la imitación que hacía su director, que estando un día actuando la murga, Amézaga estaba en las primeras filas del público. La murga se confundió pensando que se trataba de él y en realidad era el presidente de la República.
    Pero no termina allí la anécdota, porque lo más sabroso de la misma pasó después. Una vez terminado el carnaval, Amézaga convocó al cupletero y a toda la murga, les hizo un agasajo (léase asado) y luego les entregó una suma que se estima era el triple de lo que les hubiera correspondido por el premio.
    Le dijo que a él le divertía la murga, aunque no así a su entorno.
    Creemos que esto es lo mejor.
    Entender que el carnaval es broma, asumirlo como broma y obviamente, dejarlo en el ámbito carnavalero, es la mejor forma de dejar expresar al pueblo, de escucharlo y muchas veces de saber que imagen tiene de sus gobernantes…
    Así vistas y entendidas las cosas, como dice la murga “todos detrás de Momo”.

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