Francisca “Padma” Ríos, yogini
Francisca “Padma” Ríos llegó a Salto hace seis años con la misión de instalar una escuela de yoga. Pero al tiempo la escuela no se quedó, pero ella sí, encantada por el ritmo de la ciudad y la calidad de vida de los salteños. Hoy se encuentra como una de las referentes del “Studio Jiva”, espacio dedicado enteramente al yoga. En diálogo con EL PUEBLO conversamos sobre cómo el yoga puede incidir en mejorar nuestra calidad de vida y quiénes pueden practicarlo.

– ¿Cómo puede ayudarnos el yoga para transformar nuestra vida?
– Primero, a enfocar la mente, lo más básico es traerlo al cuerpo a través de la respiración, que es una herramienta que logra reunir al cuerpo con la mente. Entonces, una vez que tienes más conciencia de tu cuerpo, cómo va funcionando y que puedes darte cuenta que puedes gestionarlo, vas avanzando hacia la mente, al comenzar a gestionar la mente puedes comenzar a observar tus pensamientos, tratar de tomarlo como criterio, ver que algunos pensamientos son estímulos más que una realidad, y encontrarle además un espacio para poder enfocarte y concentrarte, que es lo que creo que necesitamos todos los seres humanos, sobre todo en estos tiempos que avanza todo muy rápido, donde hay mucho estrés. Para mí la concentración en este momento es fundamental.
– ¿Por aquello de mente sana en cuerpo sano?
– Exacto, justamente es como que van de la mano, porque si el cuerpo está enfermo, eso altera la mente, y viceversa, cuando la mente está enferma termina alterando al cuerpo. Ahora hay muchos estudios de las personas psicosomáticas, cada vez se relaciona más, por ejemplo, a las enfermedades físicas como la diabetes, la hipertensión, inclusive el asma, con lo que es el estrés. Entonces, es muy importante poder tomar conciencia y darnos esos espacios de trabajar la auto observación.
– ¿Hay algún requisito para poder practicar yoga o cualquiera puede hacerlo?
– Todos pueden practicar yoga porque el yoga se adapta. Por ejemplo, hay yogas que son más suaves, más meditativos, hay yogas que son más fluidos, un poquito más fuerte para gente que le gusta trabajar más la fuerza. Incluso para ciertas enfermedades, como por ejemplo las posturas. Las inversiones de cabeza, por ejemplo, no están recomendadas cuando se trata de una persona hipertensa, pero se puede hacer una variante de esa postura para que la persona pueda recibir de igual manera esos beneficios que son a nivel físico, en los sistemas del cuerpo, la flexibilidad. El otro día un señor me decía que cuando él hacía yoga se sentía joven, justamente por eso, porque te estira y siente más vitalidad. Los médicos dicen que uno puede evaluar la juventud de una persona por su columna.
Además, el yoga equilibra la secreción de hormonas, las articulaciones se mantienen más sanas. A nivel mental pasa lo que le digo, la concentración, también el auto gestionarte. Traer estas herramientas y un día que sufre un ataque de pánico o de estrés, debe acordarse de que la respiración es fundamental en eso también. Luego viene aquello que es más hacia adentro, como contactar con tu sabiduría, quién eres tú y cuál es el propósito en la vida, qué es lo que a ti realmente te gusta en lugar de querer complacer a los demás, algo que es realmente importante.
– En este mundo de pos pandemia, ¿qué nos ofrece el Studio Jiva?
– Ahora se pueden hacer las clases de manera presencial con normalidad. Obviamente quedaron cosas de la pandemia que se siguen manteniendo, por ejemplo, la higiene, donde cada persona pueda tener su propia colchoneta, los espacios que estén ventilados. Algo muy lindo que trae la práctica del yoga grupal es esto de volver a sociabilizar, que se había perdido un poco, hay mucha gente que quedó con un poquito de miedo a esto, pero de a poquito y como es una práctica súper individual, no es competitiva, no es invasiva en ese aspecto, entonces se reúne gente, están todos en su práctica y al término de la clase se pueden quedar un poquito a conversar, gente que está afín, que mejora su salud física y mental.
En el Studio nos estamos enfocando muchísimo en tener clases multinivel y siempre que llega un alumno o alumna se le hace una ficha para poder conocer un poquito más de su historial médico, por ejemplo, si tienen alguna patología, que es muy importante saberlo antes de ponerse a practicar. También averiguamos si ha pasado por algún trauma, justamente esto de la pandemia, si hay alguna depresión, si hay algún acompañamiento psiquiátrico o psicológico porque la práctica se puede enfocar. Por ejemplo, una persona que está pasando por una depresión, se recomienda que tenga una práctica más activa, que no tenga tantos momentos de introspección, a diferencia de una persona que está muy estresada, se recomienda que pueda aprender de a poquito a meditar, a estar más tranqui, a trabajar la paciencia.
– ¿Qué pasa con personas que tienen alguna patología cardíaca?
– Sí, también. Por eso, los multiniveles se enfocan en eso. Por ejemplo, una clase inicial es un poco más suave donde puede entrar cualquier persona que tenga alguna patología, que pueda ser de columna, de corazón, artrosis, artritis, incluso hasta prenatal, una mujer embarazada. Después una clase más intermedia es para la gente que ya practicaba algún deporte o iba a algún gimnasio o que ya practicaba yoga. Las avanzadas son para las personas que ya llevan bastante tiempo practicando y que quieren ir a posturas más desafiantes o mantener incluso esas posturas, que a veces es lo que cuesta.
– Una pregunta más personal, la escucho y su voz me da que es chilena, ¿es así?
– Sí.
– ¿Cómo llegó a Salto?
– Llegué hace seis años a Salto…
– ¿Y no se la ha ido el cantito?
– ¿No? Mi familia me dice que ya no hablo como chilena, que hablo como, no sé (risas), con cualquier acento menos el chileno. No sé qué pasa (risas). Llegué hace seis años porque estudiaba en una escuela que quería abrir una escuela de yoga acá, me invitaron a conocer Salto, porque Salto es muy conocido afuera, no sé si sabías eso…
– ¿Por qué Salto es conocido a nivel internacional?
– Por el tema de La Aurora es bien conocido, la gente tiene a Salto como una referencia de que se trata de un lugar muy estable, tranquilo, energético, y que la gente puede venir aquí a hacer introspección. Me invitaron, vine, y después esta escuela cerró y decidí quedarme porque me gustó la tranquilidad de la ciudad. La gente de acá también ha sido muy amable, conocí gente muy linda, siempre con ganas de ayudar, como que nos hemos integrado muy bien a esta sociedad. Entonces decidimos quedarnos porque aquí hay calidad de vida. He hablado con gente de Salto que me dicen que aquí hay de todo. Pero claro, cuando vives en un país que es súper súper movilizado por la delincuencia, las protestas y todo eso que es como habitual, y luego llegas a un lugar que es muy tranqui, que a la noche puedes ir a una plaza, o a caminar por la calle tranquilamente y no hay delincuencia, una siente la calidad de vida que ustedes tienen.
– ¿Cómo puede hacer la gente para contactar al Studio Jiva?
– Tenemos el celular del estudio que lo más directo con su WhatsApp, el 091 271 516. También tenemos Facebook e Instagram bajo el nombre de Studio Jiva, éste último es el que más se mueve de nuestras redes sociales con consultas y comentarios. Estamos ubicados en calle Brasil 1524 esquina Juncal, ahí está nuestro espacio.
– Una reflexión final que pueda dejarnos.
– Studio Jiva es un espacio para alumnos y alumnas que quieran practicar yoga, y también tenemos formaciones de yoga para las personas que les interese profundizar un poquito más, ya sea como recibir las herramientas de yoga para su vida, o que más adelante incluso estén considerando dar clases o compartir estas herramientas en una charla, en su trabajo. Tenemos formaciones, cursos, talleres, estamos tratando que el yoga se vaya integrando cada vez más a la sociedad.
PERFIL DE FRANCISCA “PADMA” RÍOS
Comprometida, tiene dos hijas.
Es del signo de Géminis.
De chiquita quería ser arqueóloga.
Se declarada hincha de la música y de los libros.
¿Alguna asignatura pendiente? Estudiar arqueología o arquitectura.
¿Una comida? Los sorrentinos, algo que conocí en Salto.
¿Un libro? “El poder del ahora” de Eckhart Tolle.
¿Una película? Más allá de los sueños.
¿Un hobby? La música.
¿Qué música escucha? La psicodélica y Spinetta.
¿Qué le gusta de la gente? La capacidad de transformación que tenemos.
¿Qué no le gusta de la gente? Que se limite a sí mismo.
