Hubo planteles de Primera División que afrontaron partidos por última vez en el pasado mes de noviembre. Un caso bien concreto el de Salto Nuevo, el típico equipo con una formidable barriada detrás y que sin embargo transcurrirá OCHO MESES sin jugar al fútbol oficial. Mientras que surge otro otra situación concreta: sino algo o mucho no se varía para el año 2023: el equipo que ascienda de la B a la A en una primera instancia, pasará 11 MESES sin jugar partidos oficiales. Todos estos aspectos vienen siendo manejados por algunas cúpulas directrices a nivel de instituciones. Parecen ir reconociendo que «no establecer disputa de campeonato por tantos meses, genera un peligro acechante: el de desacostumbrar a la gente respecto al fútbol presencial.. Deshabituar al aficionado a que opte por otras opciones».

RETORNANDO A LAS FUENTES
En la temporada pasada, la pandemia del Covid obligó a retrasar los Campeonatos Salteños, tanto en la A como en la B, mientras la C inició el torneo en un año y terminó en el otro a manera experimental. Pero en el caso de la menor de las divisionales, es retornar a las fuentes: comenzar y terminar en el mismo año.
Así planteada la realidad y con voces que se alzan a manera de reclamos desde los distintos ámbitos que hacen al fútbol, ya en algunos clubes se va adoptando la toma de posición con respecto a lo que ha sido tradicional: despuntar al Campeonato Salteño en los primeros meses del año, entre abril y mayo. No se trata de un concepto generalizado, pero ciertamente parece ir ganando espacios.
