La carta de la agremiación de los defensores de oficio del Uruguay- que defiende más del 90 ciento de los detenidos en el país- sosteniendo que desde que entró en vigencia la Ley de Urgente Consideración (LUC), han notado un incremento de los abusos policiales, si bien para el sistema judicial no constituye una denuncia formal, debido a que no contiene pruebas concretas, para nosotros no deja de ser una realidad.
Es como suele suceder. Vemos la parte de la película que nos favorece, porque la realidad se puede explicar según desde el lado que se la mire. Es así que para el ministro del interior, las nuevas disposiciones establecidas por la LUC significan un mayor respaldo y apoyo para la labor policial en el combate de la delincuencia.
No se ve ningún abuso. Es más, se sostiene que muchas de las denuncias contra la policía son “injustas”.
No negamos que puede haber denuncias y afirmaciones falsas, inventadas, porque nadie ignora que esta también una forma de “ensuciar la cancha”, de crear acusaciones y cargos contra aquellas personas que “molestan”, pero estas son sólo las excepciones. No es lo más frecuente, por aquello de que “la mentira tiene patas cortas”, como decían nuestros mayores.
Ignorar esto es tan errado como ignorar que existen abusos policiales y de otras autoridades, debido a que es sabido que difícilmente se denuncien estos hechos, porque tarde o temprano el denunciante se verá la cara con el o los denunciados y estos le pasarán factura.
Para nosotros los hechos y acciones denunciadas por los defensores de oficio, responden a la realidad, aunque no se puedan probar, aunque no haya denunciantes.
Lejos de pretender asumir a rajatablas la defensa y protección de los delincuentes, somos defensores de las leyes. Las leyes que obligan a la policía a dar cuenta de cada detención inmediatamente de concretada (no a las cuatro horas como se establece ahora). De la ley que establece determinadas condiciones para un allanamiento y demás.
Si tenemos claro que los abusos policiales felizmente siguen siendo excepcionales, negar que existen es no querer ver la realidad.
En esto queremos ser muy claros. Que la policía necesita un “aggiornamiento” en cuanto a las armas para la lucha contra la delincuencia que también se ha “aggiornado”, lo sabemos y admitimos.
Eso si, nunca admitiremos que las nuevas potestades sirvan de excusa para los excesos y abusos y por lo tanto todo lo que se haga para investigar cada revelación debe hacerse con todas las garantías que corresponden..
Dentro de la ley todo. Fuera de ella nada.
A.R.D
