Sebas Silva: el desafío de descentralizar los recursos para la música del interior

En esta entrevista, el músico y gestor Sebas Silva analiza la autogestión, los errores comunes al postular al Fonam y la urgencia de profesionalizar el sector en todo Uruguay. Una mirada clave sobre derechos laborales y la descentralización cultural.

1 – ¿ELABORAR Y PRESENTAR UN PROYECTO ES UN TRABAJO ARTÍSTICO O ADMINISTRATIVO? ¿POR QUÉ PENSÁS QUE SE NATURALIZA TANTO QUE EL ARTISTA DEBA AUTOGESTIONARSE CUANDO EL BENEFICIO DEL ARTE LO RECIBE TODA LA SOCIEDAD?

Tiene de ambos. Todo proyecto nace como un sueño e idea, pero debe transformarse en un plan concreto para realizarse. Por ejemplo, los proyectos del Fonam están muy bien direccionados para quienes no tienen «gimnasia» en presentaciones.

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En el mundo actual, un artista debería rodearse de gestores y equipos, pero la realidad económica —especialmente para los emergentes— no siempre lo permite. Si bien el Estado es un comprador principal, depender exclusivamente de él sería un problema gigante. Por eso, la gestión cultural suele recaer inevitablemente en el propio artista.

2 – ¿CÓMO LOGRA UN MÚSICO INDEPENDIENTE EQUILIBRAR LA AUTOGESTIÓN DE SU CARRERA, SU TRABAJO Y LA NECESIDAD DE AGREMIARSE Y PARTICIPAR EN LA LUCHA COLECTIVA DEL SECTOR?

Es un equilibrio difícil porque los procesos creativos no son lineales; pueden surgir en medio de la jornada laboral y hay que hallar la fórmula para optimizar esos momentos.

Sin embargo, esta lucha no es exclusiva del arte: le sucede al estudiante de Derecho o Economía que trabaja de algo ajeno a su carrera mientras se recibe. Para quienes nacemos en determinada franja social, el camino siempre implica un esfuerzo extra. En mi entorno, la clave de cualquier proyecto artístico sigue siendo la capacidad de trabajo y el sacrificio.

3 – UNO DE LOS TEMAS QUE HA SURGIDO EN LAS ÚLTIMAS ASAMBLEAS DE ARTISTAS ES QUE EL VERDADERO PROBLEMA ES DE GESTIÓN, FALTA OFERTA DE SERVICIO DE GESTORES. ¿EXISTE ALGUNA INICIATIVA PARA FORMAR GESTORES EN EL INTERIOR?

Más allá de las diplomaturas en Montevideo o cursos costosos, hoy la pandemia facilitó la formación online y diversos talleres. El tema es que existan ganas de formarse y de trabajar para los proyectos ajenos.

A veces buscamos un gestor profesional cuando, en realidad, la gestión empieza con ese allegado o familiar «fanático» que se enamora de la propuesta y empieza a buscar recursos. La única forma de presentar buenos proyectos es presentar muchos malos primero; es puro ensayo y error. La formación lo que hace es acortar ese camino, permitiendo que alguien te cuente dónde se equivocó para que vos vayas con más certezas.

4 – ¿CUÁLES SON LOS ERRORES MÁS COMUNES QUE COMETEN LOS GESTORES AL PRESENTAR PROYECTOS AL FONAM Y CÓMO PUEDEN EVITARLOS?

El error más frecuente, por lejos, es no leer las bases. Es fundamental leerlas repetidamente para entender qué se está presentando y qué documentación se exige. Un fallo común es presentar presupuestos desactualizados o de llamados anteriores; deben ser específicos del período vigente.

Otro punto clave es la coherencia: el proyecto debe ser acorde al momento artístico del solicitante. Un artista emergente que pide equipamiento de nivel internacional para tocar en bares pequeños muestra un desfase. 

El Fonam valora la viabilidad y que el presupuesto sea realista para la etapa de carrera que se transita. Finalmente, se ve con muy buenos ojos que los proveedores sean locales: si un artista de Salto graba en su ciudad, ese recurso derrama en el territorio y mejora la infraestructura de su propia comunidad.

5 – ¿QUÉ CRITERIOS DE EVALUACIÓN HAN COBRADO MÁS PESO ÚLTIMAMENTE PARA DECIDIR QUÉ PROYECTOS RECIBEN APOYO ECONÓMICO?

La mesa evaluadora está compuesta por cinco profesionales de distintos perfiles (música tropical, académica, rock, gestión pública), lo que da una visión amplia de la escena. Los criterios principales son el ajuste a las bases y la consistencia del proyecto.

Como recibimos cientos de solicitudes para compra de instrumentos, la diferencia la marca la solidez del planteo. En lo personal, priorizo que se grabe música, buscando un balance para que muchos discos y canciones vean la luz en cada período. Además, existe una preocupación constante por descentralizar los fondos: que los recursos no se queden solo en Montevideo, sino que lleguen con fuerza al interior.

6 – ¿CÓMO SE ESTÁ TRABAJANDO DESDE EL FONDO PARA ASEGURAR QUE LOS RECURSOS LLEGUEN DE FORMA EQUITATIVA A DEPARTAMENTOS COMO SALTO, FUERA DE LA CENTRALIDAD DE MONTEVIDEO?

No es solo una intención, hay acciones directas. La zona metropolitana siempre presenta más cantidad de proyectos, por lo que la Federación Uruguaya de Músicos propuso —con apoyo del MEC, Agadu y Sudei— realizar llamados exclusivos para el interior del país.

Esta gira que nos trae a Salto, Paysandú y Flores es parte de esa estrategia: acercarnos al territorio para transmitir conocimientos y herramientas de postulación. Queremos que la música del «Uruguay de adentro» tenga las mismas posibilidades que la de la capital. El objetivo es que la sinergia generada en estas visitas ayude a que los artistas locales se apropien de los recursos disponibles.

7 – ¿MUCHOS MÚSICOS AÚN VEN LA FORMALIZACIÓN COMO UN OBSTÁCULO BUROCRÁTICO. ¿CUÁL ES EL BENEFICIO TANGIBLE E INMEDIATO DE ESTAR «EN REGLA» HOY EN URUGUAY?

El mundo cambió y la circulación de dinero se formalizó. Hoy, estar en regla es indispensable para acceder a fondos públicos, cobrar cachés en muchos espacios privados y firmar contratos serios. Aunque el Estatuto del Artista (Ley 18.384) necesita reformas, su existencia ya es un avance.

Más allá de la burocracia, ser un trabajador formalizado otorga derechos fundamentales: cobertura de salud, seguro de paro y aportes jubilatorios. El sistema uruguayo es solidario; aportamos hoy para sostener a nuestros mayores y mañana lo harán por nosotros. Para mí, los músicos somos trabajadores y, como tales, debemos asumir obligaciones para gozar de los beneficios que nos corresponden.

8 – ¿QUÉ PAPEL JUEGA LA FUDEM EN LA PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS LABORALES FRENTE A LAS NUEVAS PLATAFORMAS DIGITALES DE DISTRIBUCIÓN MUSICAL?

La Federación Uruguaya de Músicos se enfoca principalmente en las condiciones del trabajo en vivo. Los derechos digitales recaen más en sociedades de gestión como Sudei y Agadu, con quienes mantenemos un vínculo directo para adaptarnos a un entorno que cambia velozmente.

Como músico, veo que la era digital es ambivalente: permite que un artista emergente sea global, pero ha erosionado el valor económico de la obra. Antes, el objeto físico (el disco) retenía un valor mayor; hoy, salvo para los «mega artistas», es casi impensado vivir de las regalías de plataformas. Es un desafío gremial enorme que nos obliga a seguir buscando formas de que el artista reciba lo justo por su creación.

9 – DESDE TU PERSPECTIVA COMO MÚSICO DE COFF COFF, ¿CÓMO DIALOGA LA ESTÉTICA DE UNA BANDA CON LA NECESIDAD DE VOLVERSE UNA «UNIDAD PRODUCTIVA» PROFESIONAL?

La credibilidad es la base de todo: es imposible sostener una música que no te fluya por las venas. Sin embargo, la evolución de un artista depende de que su proyecto sea viable. Tener recursos permite grabar en mejores estudios, invertir en equipamiento y dedicarle más tiempo al ensayo; esa comodidad profesional termina elevando la calidad de la propuesta creativa.

No existe una fórmula estética que garantice el éxito masivo, por eso lo único que realmente adquiere valor con el tiempo es la autenticidad. Si eres honesto con lo que cuentas, el público se sentirá identificado, porque en el fondo a los seres humanos nos pasan cosas muy similares. Ser auténtico y tener una historia que respalde tu trabajo es la verdadera clave.

10 – ¿QUÉ MENSAJE LE DARÍAS AL ARTISTA QUE SIENTE QUE LA POLÍTICA CULTURAL ES ALGO AJENO A SU PROCESO CREATIVO?

Es fundamental conocer el suelo que uno pisa. A lo largo de mi carrera he sido productor de radio, gestor de festivales, fotógrafo y músico; pasar por todos esos roles me permitió entender cómo funciona el ecosistema.

Hoy no alcanza solo con la creatividad. Todos estamos enamorados de nuestras canciones y creemos que merecen estar en lo más alto, pero para que la gente se enamore de tu obra, tenés que saber comunicarla y entender los canales para desarrollarla. Involucrarse en la política cultural y en la gestión no es ajeno al arte: es lo que te da las herramientas para que tu mensaje llegue a donde tiene que llegar.

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