Los chicos que lean esta nota, que agarren noción para cuando anden en el agua.
Dialogamos con Jesús Rodríguez, quien es salvavidas y trabaja como mozo en una pizzería.
«Hice un curso de salvavidas cuando era un muchacho joven y estuve 2 años trabajando en las termas del Daymán y en el río, ahí aprendí más o menos a defenderme, en el agua ya aprendí, porque nací en las termas del Arapey, me críe en las termas 17 años, viví ahí y aprendí a nadar.»
Después de que realizó el curso, ¿tuvo alguna experiencia en la que tuvo que rescatar a alguien trabajando como salvavidas? «No, la verdad que estuve 2 años y jamás saqué a nadie, porque en el río sólo había que cuidar el pozo que había y la experiencia la agarré ayer con 64 años, ya que tuve la experiencia de sacar a uno.»
Trabajó de salvavidas 2 años, ¿luego a qué se dedicó? «Después trabajé de mozo toda la vida, soy jubilado y sigo trabajando en pizzería 2000.»
Nos comentaba de una experiencia que vivió ayer, ¿cómo fue? «Vinieron unos amigos de Montevideo a pasear acá paraa pasar la navidad y ellos querían conocer la costanera, como está quedando linda ahora, y fuimos un rato, se nos dio por sacarnos una foto en las piedras y habían unos chicos bañándose que eran 10, 12 gurises de 13, 14 años y le dije a mi señora ‘mirá, esos gurises ahí es un peligro porque es re hondo, esos gurises parece que no saben nadar’. Nos sacamos una foto y uno ahí empezó a gritar.»
¿No había ninguna persona mayor con ellos? «No, no había nadie. Los únicos que estábamos éramos mis amigos, mi señora y yo, nos sacamos una foto y uno empezó a gritar que se ahogaba, pero los amigos pensaron que era una broma y yo que tengo más o menos experiencia vi que no era una broma porque pasaron 30 segundos y él seguía ahí, ahogándose. En ese momento tomé una decisión, pensé también que yo tuve un sobrino que era super nadador y murió en consecuencia de salvar a unos amigos, murió él también que sabia nadar. Me tiré sin pensar en nada, traté de hacer lo mejor y por suerte salimos los dos sanitos.»
¿Le llevó mucho tiempo el poder rescatarlo? «Un minuto más o menos, a veces viste que con la desesperación lleva más, a veces uno tiene que más o menos saber, unos tres o cuatro metros que de lejos de la orilla que estaba es hondo, ahí tenés que nadar con la persona, cuando pude apoyar el pie en las piedras, bueno, ahí fue que me quedé tranquilo de que lo saqué.»
«El chiquilin estaba shockeado, no hablaba, nada, cuando yo lo saqué le dije ‘quedate tranquilo que estamos a salvo los dos, pero no hagas más eso porque otra vez no te vas a salvar’ y si yo no estaba ahí en ese momento no sé que hubiese pasado, capaz no estaría con los padres en este momento.»
Después de rescatarlo, ¿qué pasó? «Después de que lo saqué le dije eso, a todos los que estaban ahí les dije que no se bañaran ahí que era peligroso y me fui con mi familia, y digo, bueno, vámonos y ellos quedaron ahí, después en ese momento salieron con él de ahí porque no podía ni caminar porque estaba todo duro.»

¿Nunca supo el nombre de los chiquilines? «En ese momento yo estaba medio nervioso y no se me dio por preguntar, porque a veces son gurises del barrio que uno conoce porque yo vivo cerca del río, pero no conocía a nadie, ni los padres capaz saben que ellos andaban en el río, porque después pasan las cosas y se lamentan porque capaz ni saben que estaban en el río los gurises.»
Usted como salvavidas, ¿qué nos puede recomendar o que precauciones debemos tomar en una situación como esa? «Principalmente ahí donde estaban ellos la gente sabe que no tiene que ir, porque todos los años muere una persona ahí.»
¿Dónde queda ese lugar exactamente? «Bien atras del ayuí, en donde está el pozo del ayuí, incluso la Intendencia tiró muchos viajes de piedra para que el pozo tuviera menos profundidad, pero la gente no respeta, yo siempre le digo a mi señora que no respetan los lugares de baños, ahora las playas no están habilitadas, pero la gente igual concurre, ayer estaba lleno de gente por todos lados bañándose, yo creo que el río cuando está bajo es peor que cuando está crecido. Cuando está crecido la gente no se baña, se baña cuando está bajo y cuando está bajo es más peligroso porque no saben nadar, van ahí y puede pasar cualquier cosa, ya para alguien que sabe nadar es peligroso el río, sabiendo nadar puede morirse ahogado también, por suerte que yo pude sacarlo a ese niño por que es un niño con 14 o 15 años que los padres no saben ni donde están a veces, a lo mejor él está escuchando esta nota y que venga y que diga muchas gracias por salvarme, ¿no?.»
Lo que le dije fue ‘ahí vas a aprender que acá no tenés que bañarte, tenés que bañarte en los lugares que están habilitados’, igual que se los dije a todos ellos que estaban ahí, porque nadie me dijo nada, todos quedaron quietitos, nadie me habló ni me agradeció, pero yo gracias a Dios lo salvé, era un niño que se estaba ahogando.
En una situación así, si una persona está presenciando que otra persona se está ahogando, ¿qué se debe hacer? «Si no sabés nadar, no te tires. Fijate que habían 10 gurises mirando como se estaba ahogando y ninguno se tiraba porque ninguno sabría nadar, porque si uno supiera nadar capaz lo ayudaba.
Yo tuve la suerte de que estuve en ese momento, porque si yo no hubiese estado en ese momento lo estarían buscando al chico hasta ahora.»
«La gente no respeta el agua, debe ser lo más traicionero que hay, yo te lo digo porque el muchacho que trabajaba conmigo tenía experiencia y siempre me contaba, y yo por eso agarré experiencia, porque él me contaba ‘cuando se está ahogando vos poné atención en esto, poné atención en lo otro’, yo aprendí con él. Tito Lara se llama él, era mucho mayor que él y aprendí mucho gracias a él, esas cosas para el río principalmente incluso yo cuando vivía en las termas, mucha gente murió ahogada en la piscina en las termas, no había salvavidas en ese tiempo, después pusieron salvavidas, uno aprende más también porque nosotros nos basabamos en los salvavidas que estaban todos los días ahí y ellos nadaban, nosotros nadabamos con ellos y uno aprende también las cosas del río.»
«Si no sabés nadar, no te tires al agua.»
«La verdad que no esperaba todo esto que pasó. Le comenté a un amigo mío que fue a comer a la pizzería y él puso en el Facebook y ahora todos me llaman para preguntarme, porque son momentos que son bravos, lo importante es que alguien salvó a alguien. Al principio no lo sentí porque yo terminé de ahí y de noche tuve que ir a trabajar, trabajé incómodo, pero no se lo dije a nadie, creo que lo hablé sólo con una compañera que fue a la que le dije que estaba medio incómodo trabajando, ella me preguntó si era por la navidad o algo, pero no me sentía bien, incluso tengo el dedo negro del pié porque me golpeé en el río y ni cuenta me dí, cuando me miré de noche, que me saqué el zapato, tenía el dedo negro, sentí que me pegué en la piedra, pero en ese momento no me dolió.»
Yo les digo a esos gurises que andan en el río que tengan cuidado, que los padres a veces ni saben donde están.
¿A qué hora ocurrió esto? «Eran las cuatro de la tarde, cuatro, cuatro y media del 25. Había mucha gente, pero no estaban en las piedras, en ese lugar no había nadie, estaban solo ellos ahí, que después no quedó ninguno, despues que pasó no quedó ninguno.»
