Productor Carlos Secco: “en 30 años han sido muy pocos los cambios sustanciales registrados en el departamento”

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    En el marco de una jornada organizada por el Grupo Marfrig, acompañada por un importante número de productores, quienes aprovecharon la oportunidad para realizar preguntas y aportes a los técnicos luego de cada exposición realizada sobre aspectos locales e internacionales del mercado cárnico, uno de los productores que aprovechó para realizar varias preguntas y algunos planteos, fue el ex gremialista rural y ex presidente de la Junta Departamental de Salto, Carlos Secco. Por el interés que despertó en los presentes su participación, EL PUEBLO, presente en la ocasión, conversó con dicho productor rural.
    – ¿Qué le ha parecido esta jornada de intercambio de información sobre el mercado cárnico organizada por la empresa Marfrig?.
    – Me parece, como lo dije allí, una idea muy buena. Creo que es un momento difícil para los productores y en general para la cadena cárnica, primero que nada porque el clima no ha ayudado mucho en los últimos años. Ese es un motivo, el otro motivo es que ha habido algunos nubarrones en este esquema de producción, nubarrones que se han referido algunos básicamente por las políticas generales del Estado y algunos otros porque en realidad también la crisis financiera repercutió muy fuerte en las demandas de los productos que nosotros producimos, dañando fuertemente el cuero, la lana y ni que hablar de la carne. Acá se hablaba que no iba a llegar la crisis, y me preguntaba qué lectura podía hacer alguien al pasar de 3.80 dólares a 1.20 dólares. Eso si no es crisis, no se qué significa. Eso creo que también fue un elemento negativo, pero las perspectivas son bastantes buenas, hay que ser muy cuidadosos.
    – ¿Cómo sobrelleva el productor estos tiempos de crisis para mantenerse y no perder?.
    – Hay que ser muy pero muy cuidadoso y ajustar muy bien los números, dar una mirada a los presupuestos para ver en qué está invirtiendo uno y en qué está gastando, cuáles son las posibilidades de inversión reales que tiene y su financiamiento. El sector agropecuario tiene una particularidad, hay un estilo bastante bueno de los últimos 20 o 30 años donde arroja una renta promedio del entorno del 11 o 12%, pero gran parte de esa renta, no es una renta en dinero, en efectivo, es renta de capitalización, básicamente por el efecto de la tierra, que va aumentando su precio permanentemente. De manera que la rentabilidad anda en el uno y pico por ciento, fluctúa en ese entorno, en el 3 o en el 5, en la renta en efectivo. Hay que ser muy cuidadoso porque fácilmente uno se puede endeudar más allá de lo que puede generar la renta de lo que invirtió. Así que hay que andar con pies de plomo, escuchar, buscar acuerdos a distintos niveles, con la industria o con los proveedores para ver de ir abaratando lo máximo posible, en fin, creo que ese es el camino, por lo menos es el que he seguido yo.
    – Usted ha sido un productor con una activa vida gremial en el sector, mostró cierta molestia por el papel un tanto pasivo de las gremiales rurales en estos tiempos.
    –  En esto siempre hay diferencias de estilo, yo no se si es porque uno está en el norte y siempre la sangre está un poco más caliente o simplemente seré yo mismo que particularmente soy bastante impaciente. Pasa que me pregunto muchas veces, ¿en qué estamos?. Hablando del punto de vista de la actividad gremial, las propuestas y demás, con respecto, por ejemplo, al relacionamiento con el Estado. Hace 30 años que estoy vinculado como responsable de producción de algunos establecimientos, y el único cambio que ha habido en esos 30 años es la bituminización más allá del km. 20 de la ruta 31 a nivel nacional, y a nivel departamental la bituminización al ingreso a San Pedro y San Antonio y toda esa vuelta. Esos han sido los cambios sustanciales desde el punto de vista estructural. Después tenemos algún cambio para algunas zonas en cuanto a la electrificación y punto. En 30 años es muy poco, creo que da para ponerse impaciente. Pero alguien tiene que venir y decir, “esta es la información, ya está, bastó, vamos a hacer otra cosa, vamos a tratar de avanzar en algo”. Todavía no hemos llegado, a pesar del boom agrícola, a lo que plantaban nuestros abuelos en el año 50. ¿De qué estamos hablando?. ¿Qué estamos discutiendo?. No tenemos tren, no tenemos rutas, entonces, cualquier producción de esas que tienen mucho volumen de transporte y poco valor implícito se hace inviable porque el costo le come la probable utilidad. Estamos hablando de cosas muy elementales y da para ponerse nervioso, da para enojarse, da para agarrar a alguno del “cogote” también en algún momento, y habría que hacerlo

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