Música, derechos y territorio: una entrevista a Noelia Texo

Noelia Texo entiende la música como un canal de comunicación intrínseco y un motor de transformación social. Desde la ciudad de Salto, la compositora e integrante de La Gandharva Ciega recorre doce años de trayectoria marcados por el rock progresivo y la gestión independiente.

En esta charla, analiza la evolución de los espacios para mujeres en la escena local, los desafíos de la profesionalización y la importancia de transmitir el lenguaje musical a las nuevas generaciones. Actualmente, entre la preproducción de su primer disco y su formación académica, proyecta un futuro donde el arte y la docencia consolidan el desarrollo pleno de la comunidad.

¿Por qué componés? ¿Qué te mueve, qué te impulsa qué te motiva?

Compongo porque la música es un medio de transporte del alma, es la conexión con lo profundo, la catarsis y la metamorfosis de las emociones que llevamos dentro. Es la manera intrínseca en la cual me convierto en comunicadora. 

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¿Qué pensás de Salto y de ser compositora en Salto?

Creo que Salto es una hermosa ciudad, donde creo que hoy en día se está abriendo mucho más las puertas que en otros años para la interacción cultural, muchos gestores independientes estamos posibilitando más oportunidades, ampliando el espectro con respecto a géneros y estilos que antes no se daba tanto.

Igualmente aún falta mucho por hacer, ya que en contraposición, muchos agentes gubernamentales no funcionan acorde a este pensamiento

Asdemya, AGADU, SUDEI, que te dicen esas siglas y cómo influyen en tu profesión artística? ¿Influyen? ¿Fluyen?

Sobre ASDEMYA, fui socia hace un par de años, cuando alquilábamos una sala para ensayar. En ese momento el lugar se encontraba en refacción, así que no llegué a interiorizarme demasiado en su funcionamiento.

En cuanto a AGADU, sé que es la institución que protege los derechos de los autores y que también se hace presente en los toques, incluso en los autogestionados, para cobrar el porcentaje correspondiente. Pero la verdad es que no tengo mucha información al respecto.

SUDEI, sinceramente, no tengo claro qué es.

Como compositora, a veces me resulta un poco extraño que en un toque autogestionado, donde se interpreta únicamente música de compositores y cantautores presentes, igualmente corresponda un porcentaje para AGADU. Aunque supongo que esa percepción también puede deberse a mi propia falta de información sobre cómo funciona el sistema.

Contame un poco de La Gandharva Ciega

La Gandharva Ciega es la banda que integro desde hace ya 12 años. Nace de la necesidad de crear y explorar sonidos con absoluta libertad. Nuestro género es el rock progresivo, y uno de los aspectos que más nos caracteriza es la puesta en escena.

Utilizamos vestuarios que van desde lo medieval hasta lo steampunk, junto con escenografías que acompañan lo que buscamos transmitir, creando diferentes paisajes sonoros y visuales.

Participaste en «La Naranja se Pasea», un ciclo de mujeres; ¿qué importancia tiene para la escena de Salto que existan espacios exclusivos para visibilizar el trabajo de las artistas?

Sí, “La naranja se pasea” fue un ciclo creado exclusivamente para mujeres artistas. Es algo que por primera vez veo y vivo en la ciudad de Salto. La verdad fue una instancia maravillosa y creo que este tipo de espacios son realmente importantes para reforzar la presencia femenina en la escena local.

¿Cuáles son los desafíos que enfrentas al liderar proyectos musicales en un entorno que, históricamente, ha estado muy masculinizado?

A lo largo de los años me he encontrado con distintos obstáculos relacionados con este tema. Durante mucho tiempo las mujeres estuvieron más invisibilizadas en cuestiones de opinión, reconocimiento o presencia dentro de la escena.

Sin embargo, también creo que se trata de una cuestión social que ha ido transformándose con el tiempo. Hoy siento que se han logrado muchos avances y que cada vez más mujeres se animan a pisar fuerte los escenarios.

¿Cuál es la mayor motivación que encontrás al transmitir el lenguaje musical a las nuevas generaciones de salteños?

La música tiene un poder inimaginable. Abre la mente, desarrolla el cerebro y crea nuevos puentes neuronales. Mi mayor motivación es saber que, a través de este lenguaje, uno puede desarrollar herramientas para conocerse a sí mismo, divertirse, crear pensamiento crítico, liberar el estrés y comunicar emociones.

Podría nombrar muchísimas cosas más. Creo que si las nuevas generaciones acceden a estos conocimientos, podríamos tener un desarrollo social mucho más pleno en el futuro.

El 20 de marzo se realiza una charla sobre profesionalización; ¿qué tan necesario es para un artista joven en Salto entender la música no solo como arte, sino como un trabajo con derechos?

Toda información que ayude a generar oportunidades es muy valiosa para todos, pero aún más para las nuevas generaciones que están comenzando este camino en el arte. Ellos, en definitiva, serán quienes continúen defendiendo estos derechos en el futuro.

¿Cuál es el proyecto que hoy define tu presente y hacia dónde querés llevar tu música en el futuro cercano?

Actualmente me encuentro grabando la preproducción del primer disco de La Gandharva Ciega, con el cual pensamos presentarnos a los Fondos Nacionales de Música. También estamos ensayando junto a varios artistas invitados para un toque que realizaremos el 11 de abril en Academias Previale, compartiendo escenario con otras dos bandas.

En lo personal, en el futuro me veo dirigiendo coros y transmitiendo mis conocimientos como coach vocal, si todo sale bien con las carreras que estoy cursando en la facultad. Creo profundamente que el arte es vida y quiero seguir expandiéndome a través de él.

Para Noelia Texo, la música trasciende el escenario: es una herramienta de autoconocimiento y un derecho que debe defenderse con información y profesionalismo.

Entre la preproducción de su primer disco y su camino hacia la dirección coral, su presente se consolida en la acción constante. Con la convicción de que el arte es vida, Noelia sigue expandiendo su lenguaje, dejando una huella profunda en la identidad cultural de Salto y abriendo puertas para quienes vendrán después.

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