Reflexión por el Día Internacional de la Mujer que destaca el papel fundamental de las mujeres en la familia, el trabajo y la sociedad. Reconocimiento a su aporte cotidiano.

Cada 8 de marzo, al conmemorarse el Día Internacional de la Mujeres, la sociedad tiene la oportunidad de detenerse un momento para reconocer el valor, la entrega y la fortaleza de las mujeres que, desde distintos ámbitos, construyen diariamente la base de nuestras familias y de nuestra comunidad.
La mujer ha sido históricamente el corazón del hogar y, al mismo tiempo, una protagonista creciente en la vida social, profesional y empresarial. Madre, trabajadora, emprendedora, educadora y compañera de vida: en cada uno de esos roles se refleja una capacidad admirable para sostener, acompañar y proyectar futuro.
En lo personal, esta fecha me invita a rendir un sincero homenaje a quienes han marcado profundamente mi vida. En primer lugar, a mi madre, María de los Ángeles, ejemplo de valores, de esfuerzo cotidiano y de amor incondicional. Las madres suelen ser nuestras primeras maestras: las que enseñan con el ejemplo, las que transmiten principios y las que, con paciencia y sacrificio, ayudan a forjar el carácter de sus hijos, en nuestro caso enseñarnos el mejor camino.
También deseo recordar con profundo cariño a mis abuelas, María Emilia y Margot, quienes fueron pilares fundamentales en mi formación personal y profesional. Con su apoyo incondicional, su confianza y su permanente estímulo contribuyeron de manera decisiva para que pudiera alcanzar el sueño de convertirme en abogado. Su ejemplo de vida, de sacrificio y de amor por la familia permanece como una guía permanente junto a sus enseñanzas.
Asimismo, mi reconocimiento a mi esposa, Vanesa, mujer que representa con claridad la realidad de muchas mujeres de nuestro tiempo: madre dedicada, ama de casa, empresaria y sostén permanente de nuestra familia. Su compromiso diario refleja esa fortaleza silenciosa con la que tantas mujeres logran equilibrar responsabilidades familiares, laborales y sociales como ella que emprende en casa lugar que trabaja y aporta ideas.
En realidad, este reconocimiento trasciende los nombres propios. Se trata de valorar a miles de mujeres que cada día trabajan, educan, cuidan, emprenden y sostienen hogares con una enorme generosidad, muchas veces lejos de los reconocimientos públicos.
La sociedad avanza cuando reconoce y respeta el papel fundamental de la mujer. Y es precisamente en el seno de la familia, en el trabajo cotidiano y en el ejemplo que se transmite a las nuevas generaciones, donde su influencia resulta decisiva.
En este día especial, el homenaje debe ser profundo y sincero. Porque detrás de cada familia que progresa, de cada proyecto que se concreta y de cada comunidad que crece, siempre hay una mujer dejando su huella. GECS.
Dr. Gabriel Cartagena Sanguinetti.




