En un determinado momento de la nota suscrita, el colega de «Basquetbol Total» señala desde la más legítima razón. «Si juega en tu equipo, lo amás. Si no, lo resistís». En la noche en que Trouville acortó la serie en 2 a 1, un jugador del ganador apuntó los cañones a García Morales. No vale la pena reproducir el agravio, porque es otorgarle crédito a la chabacanería. El hecho es que el «trouvillense» fue más allá del aspecto deportivo, para abrir juicio sobre la persona de García Morales. El mismo García Morales, que en verdad parece ser «amado o resistido», según integre o no integre el equipo de los afectos.
Frente a situaciones como estas, es del caso rescatar a OMAR MIGUEL ARRESTIA, porque en aquellos tiempos en que el salteño fue EL MEJOR JUGADOR DEL BÁSQUETBOL URUGUAYO Y DE LOS MÁS APTOS EN EL CONTINENTE (década de los 70 y principio de los 80), igualmente se transformó en blanco de los insultos llegados desde sus impotentes víctimas.
Como al «Chumbo» no se lo podía cancelar en la cancha a partir de su formidable dimensión técnica y temperamental, las baterías descargadas hacia cuestiones personales o actitudes humanas. Ayer Omar y hoy García Morales. Pero en verdad, con quienes trascienden en función de sus talentos, la historia es siempre la misma. En tanto Arrestia y García Morales cada uno a su tiempo, sintiendo por el básquetbol lo que «Básquetbol total» expone desde la más inapelable elocuencia: EL AMOR HACIA EL DEPORTE QUE PRACTICAN que los lleva a DARLO TODO, para ser lo que se proponen: simplemente los mejores. Aunque no falten los hijastros de la animosidad, de la tirria, o de la envidia en su más penosa y miserable versión.
ELEAZAR JOSÉ SILVA
