En este informe dominical presentamos la vida de distintas mujeres, cada una con realidades diferentes, con sus sueños, esperanzas y la lucha cotidiana por construir su propio camino.

8 de marzo: Día Internacional de la Mujer
Un poco de historia
El Día Internacional de la Mujer, que se conmemora cada 8 de marzo, tiene sus raíces en las luchas sociales y laborales surgidas a mediados del siglo XIX, en un contexto de profundas transformaciones provocadas por la expansión industrial.
En ese período, miles de mujeres comenzaron a alzar su voz para reclamar derechos básicos en sociedades donde predominaban fuertes desigualdades.
En gran parte de Occidente, la vida de las mujeres estaba marcada por numerosas limitaciones. No tenían derecho al voto, no podían administrar libremente sus bienes ni acceder a la educación en igualdad de condiciones con los hombres. A esto se sumaban condiciones laborales precarias y una esperanza de vida menor, influida por los riesgos asociados a los partos y por la violencia doméstica.
Uno de los primeros hitos en la organización del movimiento por los derechos de las mujeres ocurrió en 1848, cuando las estadounidenses Elizabeth Cady Stanton y Lucretia Mott convocaron a cientos de personas en la primera convención nacional por los derechos femeninos en Estados Unidos. En ese encuentro proclamaron una idea que marcaría el rumbo de las luchas posteriores: “todos los hombres y las mujeres son creados iguales”. Desde entonces comenzaron a reclamar derechos civiles, sociales, políticos y religiosos para las mujeres.
Las primeras movilizaciones
A comienzos del siglo XX, las reivindicaciones femeninas comenzaron a tomar fuerza dentro del movimiento obrero. En 1908, unas 15.000 mujeres marcharon en Nueva York para exigir reducción de la jornada laboral, mejores salarios y el derecho al voto. Aquella movilización se convirtió en uno de los antecedentes directos de la conmemoración actual.
Un año después, el Partido Socialista de Estados Unidos declaró el Día Nacional de la Mujer, que se celebró por primera vez el 28 de febrero de 1909 y continuó conmemorándose anualmente hasta 1913.
En ese contexto surgió la figura de Clara Zetkin, dirigente alemana del movimiento socialista, considerada una de las principales impulsoras de la jornada internacional. Durante la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, realizada en 1910 en Copenhague, Zetkin propuso establecer un día dedicado a la mujer a nivel mundial, con el objetivo de impulsar el debate sobre el sufragio femenino y la igualdad de derechos.
La propuesta fue aprobada por más de un centenar de mujeres provenientes de 17 países, aunque en ese momento no se definió una fecha concreta.
El primer Día Internacional de la Mujer
El primer Día Internacional de la Mujer se celebró finalmente el 19 de marzo de 1911, reuniendo a más de un millón de personas en manifestaciones en países como Alemania, Austria, Dinamarca, Suiza y Estados Unidos.
Entre los principales reclamos figuraban el derecho al voto, el acceso a cargos públicos, la igualdad laboral y la posibilidad de acceder a formación profesional.
Por qué se conmemora el 8 de marzo
La elección definitiva del 8 de marzo está vinculada a los acontecimientos ocurridos en Rusia en 1917, en medio de la Primera Guerra Mundial.
Ese año, miles de mujeres salieron a las calles para protestar contra la guerra, el hambre y las duras condiciones de vida bajo el lema “Pan y paz”.
Las protestas comenzaron el 23 de febrero según el calendario juliano, que era el utilizado en Rusia en ese momento. Esa misma fecha correspondía al 8 de marzo en el calendario gregoriano, que es el que se utiliza actualmente en gran parte del mundo.
Las movilizaciones femeninas desencadenaron una ola de protestas que terminaron provocando la llamada Revolución de Febrero y la posterior abdicación del zar Nicolás II. Poco después, el nuevo gobierno provisional concedió a las mujeres el derecho al voto, un logro histórico para el movimiento.
El reconocimiento internacional
Décadas más tarde, tras la creación de las Naciones Unidas en 1945, la igualdad entre hombres y mujeres comenzó a incorporarse progresivamente en los acuerdos internacionales.
Finalmente, en 1975, coincidiendo con el Año Internacional de la Mujer, la ONU reconoció oficialmente el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer.
Una jornada de reflexión
Hoy, más de un siglo después de aquellas primeras manifestaciones, el 8 de marzo continúa siendo una jornada de reflexión y movilización en todo el mundo.
Si bien se han logrado avances importantes, organismos internacionales señalan que aún persisten grandes desafíos en materia de igualdad, participación política y erradicación de la violencia contra mujeres y niñas.
Por eso, cada 8 de marzo no solo recuerda la historia de esas luchas, sino que también invita a reflexionar sobre los derechos conquistados y los desafíos que todavía quedan por delante.
Andrea Fassana – Madre
“Mi hija es una maestra de la vida, aunque su enfermedad la acompañe el resto de su vida”

Andrea Fassana es madre de Milagros, una joven que padece una enfermedad por la que requerirá cuidados permanentes por el resto de su vida. Este 8 de marzo, amerita reconocer a través de ella, a todas las madres que a diario se esmeran en cumplir con una tarea para nada fácil, pero que denota el inigualable amor maternal.
LECCIÓN DE VIDA
Mi hija Milagros nació con una parálisis cerebral severa por la prematurez. Esto se vino complicando debido a su bajo peso, a su gran inmadurez. Esto fue lo que llevó a que genere este diagnóstico, que fue bastante chocante, vamos a decir. En su momento, como todo padre primerizo, 20 años atrás, no se tenía muy al tanto este tipo de cosas. Lo vivimos al principio como el famoso día a día. Que bueno era si estaba mejor, si subía de peso, un mundo de cosas, porque ella lo que requería era operaciones, porque tiene hidrocefalia. Entonces, bueno, era el día a día marcado para la operación.
Sus operaciones se complicaron muchísimo, tuvo que pasar por 13 cirugías de cabeza en cuestión de 11 meses para que esa válvula, que drena el líquido encefalorraquídeo, pudiera funcionar correctamente, porque rechazaba el cuerpo extraño, vamos a decir. Esa etapa la vivimos en Montevideo, 11 meses recorridos viviendo allá, hasta que logró superar esa parte. Apartir de ahí vivimos, el día a día.
Después, como yo digo, cuando entras con el diagnóstico médico, que te dice, pasó esto, lo otro, quedó con una parálisis cerebral severa, ahí nos empiezan a decir, todas las secuelas que iban a quedar y lo que iba a ser ella a un futuro. Y ahí, empieza la parte del duelo que hacemos, que es cuando te enojas con la vida, te enojas con todo el mundo, donde te preguntas el por qué a mí todo el tiempo. Eso llevó un largo periodo en mí, a ser realista, hasta que después viene la segunda parte, que yo la llamo la parte de la aceptación, que es bastante difícil. Pero debido a esa pregunta de por qué a mí, empecé a mirar un poquito hacia adelante, no solo me enfoqué en mi problema, en lo que yo estaba viviendo, sino en Milagros, en realidad, que era la que ponía su cuerpito para todo; ahí digo por qué a mí no, cuando yo veía otro tipo de situaciones que la estaban pasando peor todavía, porque había niños que ya dejaban de respirar, padres con el doble dolor que uno, entonces ahí es como que vino la parte de la aceptación del problema.
Empezó, vamos a decir, el trance de que ella es una guerrera, donde lucha hasta ahora por vivir, habiendo superado todo, porque no se entregó en ningún momento; entonces, ¿por qué yo rendirme ante eso? Si la tengo a ella, que es una maestra de vida, entonces me puse a la par de ella, a lucharla contra viento y marea para ayudarla a salir adelante dentro de lo que más se pudiera, contra todo tipo de diagnóstico, y ese diagnóstico, el suyo, indudablemente, la va a acompañar el resto de su vida.
EL DÍA A DÍA
El día a día de hoy es levantantarse siempre alegre, feliz, como acostumbramos, porque ella tiene una sonrisa desde que se levanta hasta que se acuesta, pero uno como mama, siempre está. Hasta este momento, nla cos ava bien, no sabemos qué puede pasar después, como nos pasa millones de veces cuando se desencadenan cosas. Entre comillas, dentro de su problema, está normal, uno ya sabe cómo enfrentar, cómo sobrellevar la situación..
Pero en realidad, uno no logra acostumbrarse jamás, no se acostumbra a esa forma de vida, al sufrimiento, no se acostumbra nunca a las miles de internaciones, no te acostumbras jamás a entrar a un sanatorio por una internación jugando tu cabeza, que no sabes si salís o cómo salís.
Pero bueno, dentro de todo, o sea, siempre, con la mejor actitud, pero el miedo siempre está latente, por supuesto. Siempre tratamos de poner lo major, porque yo solo con mirarla a ella y decir no se rindió una vez más, después de todo lo que pasó volvió a sonreír, volvió a ser la niña de siempre, entonces yo no me puedo rendir. La tomo como una maestra de vida a ella, porque es la que me enseña a mí en realidad, ahí estamos con los roles invertidos, una madre siempre enseña al niño, en este caso ella me enseña a mí.
EL AMOR CURA LO QUE LA MEDICINA NO
El mensaje sería para todas esas familias en general que pasan por esto, que se entiende el agotamiento que uno siente al tener una criatura así, pero que hay que mirar un poquito más allá de lo que uno está pasando, encontrar el lado positivo, vamos a decir que es la parte de escuchar al niño mediante gestos, mediante lo que sea, de que ellos nos enseñan a vivir a nosotros. Porque muchas veces en la rutina que llevamos, en el momento económico que se está viviendo, es como que todo el mundo se ahoga en un vaso de agua por la mínima cosa que está pasando. Y esto va mucho más allá de todo eso. Hay personas que pasan muchísimas más cosas como nosotros y como miles de personas dentro del Uruguay, lamentablemente, pero que uno tiene que poner prioridades y que hoy por hoy la prioridad es que hoy está con salud y eso se agradece infinitamente y no tendría que haber otro tipo de preocupación si hoy estás con eso, con esa paz, vamos a decir, esa conciencia tranquila de que hoy está todo bien, hay que aprovecharlo y agradecerlo
Porque en mi caso lo que he aprendido, porque no fue de antes, logré aprenderlo ahora, es vivir el día a día. Agradecer el día a día de que todo esté bien, porque ya mañana no sabemos cómo va a estar la cosa. Entonces, debemos enfocarnos en eso, en el disfrutar el día de hoy, en no preocuparnos por cosas materiales, económicas, o sea, mirar un poco más allá, porque yo siempre digo que, el amor cura lo que la medicina no cura.
Marcela Silva docente de Salto que representa a Uruguay en la histórica Escuela Artigas de Asunción
«Lo importante es tener salud y contención para lograr sentirse bien y me siento bien, contenida por mis compañeros y la verdad que estoy muy contenta y muy orgullosa.»

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la trayectoria de la maestra salteña Marcela Silva adquiere un significado especial. Con 28 años de carrera docente, este año logró acceder a un cargo en la Escuela Artigas del Solar de Artigas, ubicada en Asunción del Paraguay, un centro educativo emblemático donde docentes uruguayos desarrollan una tarea pedagógica y cultural de integración entre ambos países.
Silva forma parte del equipo docente que en 2026 trabaja en esta institución de gran prestigio educativo. Su llegada fue el resultado de un exigente proceso de selección que evalúa trayectoria, propuestas pedagógicas y compromiso con la educación. Desde allí, la docente salteña comparte su experiencia de enseñar en otro país, integrando culturas y manteniendo vivo el vínculo educativo entre Uruguay y Paraguay.
“Bueno, muchas gracias por la oportunidad, por este espacio, para contar mi experiencia con respecto a este llamado a la Escuela del Solar de Artigas en Asunción del Paraguay”, expresó al comenzar la entrevista.
Una escuela de prestigio en Asunción
La docente explicó que la institución tiene una fuerte valoración en la sociedad paraguaya y recibe principalmente a estudiantes de ese país.
“La mayoría de los niños son paraguayos que viven en Asunción. Hay unos cuatro o cinco niños que son uruguayos, pero lo demás son todos de Paraguay”, señaló. Agregó que para muchas familias es un orgullo que sus hijos formen parte de este centro educativo.
“Es una escuela de mucho prestigio, a la que muchas familias quieren que sus hijos concurran . Cada grupo está integrado por aproximadamente 30 o 32 niños en cada clase. Y es un orgullo para ellos, para la familia, que el niño vaya a esa escuela”.
La propuesta educativa tiene una característica distintiva con la presencia de la lengua y la cultura guaraní. “Se caracteriza porque se enseña guaraní, que es la lengua materna, que es la lengua de ellos, pero nosotros, por supuesto, llevamos nuestra cultura, nuestra costumbre también”.
Además del trabajo en aula, la escuela cuenta con docentes especializados en distintas áreas. “En la escuela también se trabaja con profesora de danza, de educación física, y profesor de guaraní, que ellos son contactados por Ministerio de Educación y Cultura de Asunción”.
Un equipo docente con fuerte presencia salteña
En el año 2026 la institución cuenta con un plantel de nueve docentes uruguayos.“Los maestros que estamos en la escuela, en este año 2026, en total somos nueve docentes. Seis somos de Salto, pertenecemos a Salto. Los otros tres docentes, hay dos de Montevideo y un docente que es de Maldonado”.
El ingreso a la Escuela Artigas del Solar de Artigas se realiza mediante convocatorias que se publican cada dos o tres años a nivel nacional. “Este cargo lo elegí a través de un llamado que lo publican en la página de la Dirección General de Educación Inicial y Primaria. Es un llamado que se realiza cada dos o tres años y siempre hay que estar atento a la página; por lo general las publicaciones son en agosto”.
El llamado cuenta con ciertas bases y requisitos. «Uno de los requisitos que tienen en cuenta es el desempeño que va a tener el docente para trabajar en esa escuela es que sea comprometido, activo, participativo, dispuesto a trabajar en eventos convocados por las instituciones oficiales de Asunción, también dispuesto a trabajar en equipo y que sea efectivo en el cargo”.
En su caso, Silva posee una extensa trayectoria vinculada a la educación inicial.
“Soy maestra de educación común y también tengo el título de maestra de educación inicial. Hace 28 años que soy docente y siempre me desempeñé en el área de educación inicial, que es lo que a mí más me gusta. Siempre trabajé con niños de 3, 4 y 5 años”.
Hasta el año pasado se desempeñaba en una escuela de tiempo completo. “Estaba trabajando en una escuela de tiempo completo y trabajé mis últimos diez años ahí. Ahora, este año 2026, estoy trabajando en la escuela de Paraguay, en Asunción, con nivel 5”.
Tres etapas de evaluación
Para acceder al cargo, los aspirantes deben superar tres instancias. La primera es la carpeta de méritos. “La primera instancia es una carpeta de méritos donde un jurado evalúa toda nuestra trayectoria profesional, académica y docente. Ahí entran títulos, capacitaciones, años de experiencia, publicaciones relacionadas con la educación. Viene a ser como un porfolio profesional donde se demuestra nuestra capacidad y desempeño como docentes”.
La segunda etapa consiste en la presentación de una propuesta pedagógica.
“Después hay otra instancia que es la propuesta. Es una propuesta de intervención escrita donde hay que explicitar las líneas de intervención que aportan a la consolidación y profundización de la política educativa, atendiendo las particularidades de la Escuela Artigas en el Solar de Artigas en Asunción”.
En esta instancia se mantiene el anonimato de los postulantes. “En la propuesta escrita no podemos poner nuestro nombre. Va solo un seudónimo en el sobre. En mi caso, por ejemplo, mi seudónimo era ‘Chinita’, en homenaje a mi mamá que falleció hace unos ocho años”.
La tercera etapa es una entrevista. “La tercera instancia es una entrevista que puede ser presencial o virtual. En mi caso fue virtual porque estaba en Salto. En esa entrevista había que defender la propuesta escrita, explicar por qué nos interesa el llamado y aportar desde lo pedagógico las innovaciones que consideramos oportunas para incorporar en la escuela”.
Un proyecto pedagógico de integración cultural
El proyecto presentado por Silva se centra en el encuentro entre las culturas uruguaya y paraguaya. “Mi proyecto se basó en ensamblar ambas culturas a través de una propuesta integradora, teniendo en cuenta los lineamientos de la política educativa . La idea es construir acuerdos pedagógicos que fortalezcan ambas culturas, poniendo en el centro al estudiante, su singularidad y su desarrollo integral”.
Además, plantea tres ejes fundamentales de trabajo. “Prioriza tres grandes pilare, desarrollar el proyecto Plan de Lectura; abordar el espacio de Matemática a través del aprendizaje basado en juegos; y el tercer pilar es la inclusión educativa”.
El desafío personal de enseñar en otro país
La experiencia también implicó un cambio importante en el plano personal. “Me fui sola. Mis hijas están grandes, son independientes. Tuve todo el apoyo de ellas, de mis hermanos y de mi papá, quienes me alentaron y me apoyan desde Uruguay”.
A pesar de la distancia, mantiene un contacto permanente con su familia. “Estamos en continuo contacto y pronto, para Semana Santa, voy a venir a verlos”.
También destaca el apoyo y la contenciòn del equipo docente porque para Marcela lo importante para permanecer en una escuale lejos de su familia es tener salud y contenciòn.
En cuanto al tiempo que permanecerá lejos de Salto Marcela cuenta no podía decirlo ahora, «porque el cargo que yo elegí es como interino por un año y todos los años se va renovando, pero el máximo que podemos estar acá son seis años, pero no puedo decir ahora, puedo estar tres, por ahí puedo renovar y pedir y estar otro año más, o si no puedo completar los seis, eso lo voy viendo en el proceso, lo importante es tener salud y contención, eso es lo más importante para lograr sentirse bien y por suerte me siento bien, me siento contenida por mis compañeros y bueno, la verdad que estoy muy contenta y muy orgullosa.»
La presencia de docentes uruguayos en la Escuela Artigas del Solar de Artigas constituye desde hace décadas un símbolo de cooperación educativa entre Uruguay y Paraguay. Para Marcela Silva, formar parte de esa historia representa una oportunidad profesional y humana.
Su experiencia refleja cómo la vocación docente puede cruzar fronteras y convertirse también en un puente cultural entre pueblos hermanos, llevando consigo no solo conocimientos, sino también valores, identidad y compromiso educativo.
Patricia Real – Mujer Rural
“Ser mujer rual, es una elección de vida”

Patricia Real es una recocnocida emprendedora rural de la zona de Colonia Osimani. Junto a su familia hace años que apuestan al medio rural, siendo una de las promotoras de la conscientización de la importancia del sector y, sobre todo, de la impronta femenina en las tareas rurales.
ELECCIÓN DE VIDA
La verdad que, ser mujer rural, siempre pienso, es un sentir, ¿no? Es una elección. Yo hace unos 14 años que estoy viviendo en la ruralidad. Aunque es una zona cercana a la ciudad, de todas maneras es campo.
Y bueno, de vivir en la ciudad, hice una elección. fue un giro total. Venir a vivir al campo y elegir vivir como mujer rural, porque es un sentido. Yo creo que es una elección, sí. Ahora, en cuanto a algo de hacer, hay un montón de cosas que uno va aprendiendo y va sumando saberes, y se vuelve una emprendedora. Se vuelve una emprendedora, o no? El ponerse un poco inquieta y salir a hacer cosas para contagiar a otras mujeres, o para aprender de otras mujeres, o para transmitir diferentes cosas.
La mujer tiene que, día a día, ir abriéndose el camino para ir ganándose el espacio. En el Uruguay de hoy, vemos que hay bastante apoyo, que hay un poco más de visibilidad de la mujer. Y, en cuanto a la mujer rural, también se le ha dado mucha visibilidad, porque ahora en marzo se festeja el Día de la Mujer, o se recuerda el Día de la Mujer, pero nosotros como mujeres rurales, tenemos nuestro día el 15 de octubre, que es el Día de la Mujer Rural, que fue reconocido internacionalmente. Y eso también es un plus que se visibilice el trabajo de la mujer rural, porque es como una mama pulpo, hace varias cosas.
La mayoría de las mujeres hacemos un poco de todo, pero el vivir en la ruralidad te hace también experimentar diferentes cosas, y más si uno también está intercediendo por su organización de base, una organización social, y está en contacto con instituciones, con personas de las instituciones. En ese caso, se puede, también, incorporar información, buena información para ver qué apoyos tiene la mujer hoy por hoy. Y yo creo que sí, que se le ha ido dando bastante visibilidad, y que se le está apoyando, sí, cómo no.
Ahora, por ejemplo, este día, el 8 de marzo, va a haber varios lugares donde se festeje el Día de la Mujer. Tanto la parte de la Intendencia, como otras instituciones, están organizando un encuentro de mujeres. Después, la Comisión Nacional de Fomento Rural, que viene a ser la madre de las sociedades de fomento, la gremial, que hace años que apoya a la ruralidad, a la producción familiar, está organizando un encuentro de las mujeres referentes.
La Intendencia va a hacer un recorrido viendo lugares donde han vivido y han actuado mujeres, y han dejado su impronta, y me parece muy lindo, muy importante eso, que se visibilice. También, va a haber un encuentro en la estancia La Carolina, pero eso es en forma particular, no por medio de instituciones.
MUJERES INQUIETAS
Yo pertenezco al grupo de mujeres, Las Inquietas, que venimos trabajando hace unos cuantos años; somos siete mujeres que somos referentes de distintas zonas, de distintas sociedades de fomento y de la sociedad rural, y venimos trabajando justamente para que las mujeres tengan ese contacto, para que se animen a pertenecer a organizaciones, porque allí en dichas organizaciones tienen mayor acceso a distintos beneficios, a mayor información, está bueno pertenecer a las organizaciones como sociedades de fomento o sociedades rurales.
La pregunta que puede surgir es: ¿Existe realmente la igualdad de condiciones, de oportunidades? De oportunidades, sí. Yo creo que cada vez avanza más eso, porque las mujeres,tienen mayor oportunidad, pero las oportunidades siempre estuvieron. Eso me parece que hay que analizar un poco. Las oportunidades siempre estuvieron. Creo que las mujeres tenemos que adquirir determinado conocimiento, investigar, inmiscuirnos, aprender para poder también saber a ver qué vamos a aportar o qué vamos a hacer, porque estar por estar me parece que a veces no vale la pena.
Yo creo que ha habido un gran avance, tanto en las organizaciones de base como las sociedades de fomento, porque acá en Salto habemos varias mujeres que somos presidentes de las sociedades de fomento, y como ya te digo, somos varias las que somos referentes de la Comisión Nacional, que es la organización base. E incluso en la misma Comisión Nacional de Fomento Rural, la presidente ahora es una mujer, en 100 años de existencia. Entonces, creo que sí, que en eso se ha ido avanzando, pero nos vamos preparando, a ver qué tenemos para aportar también.
Pero sí nos sentimos escuchadas, nos sentimos más escuchadas y nos sentimos acompañadas. Yo creo que en muchos lugares está pasando eso, no solamente en estas organizaciones, sino en otras instituciones. Y con respecto a las inquietudes, yo les decía que nosotros concurrimos a las mesas, por ejemplo, a las mesas de desarrollo donde estamos en contacto con instituciones y con otras organizaciones. Eso también nos nutre un montón. Y bueno, nuestro sentido desde un principio era transmitirles a otras mujeres rurales que tuvieran contacto con otras mujeres, no solamente que tuvieran información, sino que también lograr momentos de ocio, de entretenimiento, de correspondencia con otras mujeres que tienen vivencias similares o no. Porque en el medio rural es muy variado.
Por ejemplo,en mi caso particular, lo más que hago es ayudar a cosechar zapallitos y berenjenas los días domingo, para que no se pasen, porque se pasa la planta y después no lo podés vender. Pero me dedico más bien a la parte de comercialización, mi esposo a la parte de la producción en sí. Claro, somos un equipo.
Y en cuanto a las mujeres que veníamos trabajando justamente con “Las más inquietas”, hemos hecho ya unos siete encuentros de mujeres rurales en octubre.
Siempre los hacemos en ese mes porque es la fecha de nosotros, las mujeres rurales. Pero aunque no los programemos nosotros a los encuentros, como últimamente está pasando, estamos apoyando a los grupos que quieren hacer los encuentros en su zona, en la zona de algunas mujeres que dicen que les vamos a hacer un trabajo. Y allí estamos colaborando.
Pero es importante eso de que tengamos ese flujo de conocimiento, de estar juntas, de disfrutar juntas, porque estamos muy alejadas. Acá, quizás, en la zona que estoy yo,Colonia Osimani, estamos un poco relativamente cerca, o hay un pueblo donde haya más cercanía. Pero hay mujeres que están a 20 kilómetros, la más cercana una de otra.
Entonces, la parte social no existe si no hay este tipo de búsqueda de encuentros y de lograr eso, que vayan a una sociedad de fomento, una organización donde puedan estar con otras.
HAY QUE ANIMARSE
A una mujer que quisiera emprender como mujer rural, le digo que se anime siempre, siempre, porque hay que apostar, y acá, en el medio rural o en todos lados, a veces hay que apostar, muchas veces se pierde, sí, en la ruralidad pasa eso, que el clima muchas veces puede perjudicar cosas, pero también a veces se ve muy bien beneficiado. Así que, digo, no tener miedo, la vida es eso, apostar y emprender. Conozco varios ejemplos de mujeres que, en principio, no se animaban, y después, lo han hecho de maravillas, así que, sí, sí, sí, hay que ponerse las pilas y hacer, sí, que lo hagan.
Yo hago un poco de todo, la verdad que soy un poco inquita. Estoy en la parte de mi emprendimiento, por ejemplo, que son dulces, normeladas, escabeches, hongos, todo eso, y también la parte de venta al público, al por menor y al por mayor, de la producción de chacras, y, bueno, un poco de todo, pero hay que animarse, hay que animarse.
Es importante, por supuesto, la parte económica, pero muchas veces, aunque al principio parezca que no, hay que dedicarse y apostar, apostar.
Sandra Canio, periodista
“La igualdad de género no es un discurso, es una cuenta pendiente”

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la periodista Sandra Canio reflexiona sobre los desafíos que enfrentan las mujeres en la actualidad. Desde su mirada, la fecha no es para festejar sino para recordar las luchas y las deudas pendientes que la sociedad mantiene con la igualdad de género.
¿Se celebra o se conmemora el Día de la Mujer?
– Se conmemora, y hay momentos que siento que vamos a tener que replantearnos ver algo más que la conmemoración, porque es cada vez más aterrador lo que estamos pasando en el mundo entero las mujeres y Uruguay, por supuesto, que no escapa a esa cruel y triste realidad. Es algo aberrante lo que estamos pasando las mujeres en cuanto, y no solo hablo de una desigualdad, que siempre hubo y está más que claro, pero hoy cuesta más ser mujer, y si no nos ponemos firmes, fuertes, resilientes las que hemos pasado por problemas y por momentos duros, se nos hace mucho más difícil la vida. Fíjate que el lema del 8M 2026 es la igualdad de género, que no es un discurso, es una cuenta pendiente. Y yo charlaba el otro día con las organizadoras de las marchas en Montevideo y las integrantes de la Red Uruguaya contra la Violencia de Género y Sexual, y me decían que este lema se refiere a la autonomía económica que debemos tener todas las mujeres. Sí, es verdad, porque no es lo mismo una mujer autónoma económicamente que otra que dependa del marido, de la pareja, del novio, del que sea, por si se quiere hablar de divorciarse o de separarse. Imagínate las víctimas de violencia de género cuando son dependientes de esa pareja, de ese victimario. Es imposible, es más, es ridículo hacer una denuncia. Tenés que ir a hacer la denuncia y volvés a tu casa y el victimario está en la casa muchas veces. Y vos estás con cuatro o cinco hijos, o uno, no importa, pero tenés que volver. Hay mujeres que viven con un bolsito prontito o en la casa del vecino o escondido en su propia casa, para cuando tengan que huir. Entonces, ¿de qué igualdad nos hablan? No me tiembla el pulso en decir que el Estado está ausente totalmente, con desidia, pobreza, una violencia hacia las mujeres como nunca vista, una brecha salarial también. Se dice que ganamos 22% menos que los hombres. Llevan políticas de género, pero dedicamos casi el doble de horas nuestras en el trabajo no remunerado en el hogar, por ejemplo.
Otra de las cosas que me duele y mucho con este tema es lo que pasó el año pasado, me quedó grabado el doble homicidio en Mercedes y posterior suicidio del progenitor de los niños. El hombre ya tenía denuncias, ¿y qué hizo el Estado? Nada. ¿Quién evaluó los riesgos? Nadie. El tipo comete una violencia vicaria. Todo Uruguay, el gobierno, el sistema político, todos conmocionados. Tengo una imagen en mi retina viendo a compañeras de la Red Uruguaya Contra la Violencia de Género y Sexual haciendo primero una manifestación afuera de Torre Ejecutiva. El presidente sale por la puerta de atrás, las recibe el secretario de presidencia, abre la puerta y estas mujeres parece que se lo querían comer vivo. Como son conocidas y respetadas, las trató de parar. Creo que lograron entrar cinco. Les prometieron crear una comisión de trabajo con la sociedad civil y les reconoció fallas que vienen desde gobiernos anteriores, perdí la cuenta desde cuándo, pero les dijo que las volvería a convocar no más de 15 días. Nunca las llamó.
¿De qué igualdad de género nos pueden hablar? Obligan a un proceso de revinculación con hombres violentos. Me sale el caso Luna, la niña ugandesa, que la justicia la obliga a revincularse con un progenitor violento y con denuncias. Un militar que termina matando la niña y matándose él. Tenemos el caso de Laurta, que cuando fundó Varones Unidos empezó a hablar de las denuncias falsas de mujeres hacia hombres y termina como gran expositor en el Parlamento. ¿Pero de qué compromiso de Estado me hablan? Por favor, lo vivimos todos los días.
¿Cómo observa a la mujer en el ambiente de la comunicación como periodista y comunicadora de tantos años?
– Somos menos, pero no menos que cuando yo empecé. Se nos respeta, sí. Tengo el honor de haber participado en la directiva de APC, siendo la única mujer, se me respetó. Y no digo que se me respetó en mis ideas, sino que se me respetó como mujer. Eso ya es mucho. Llevo años trabajando en esto y noto que en Salto hay más mujeres comunicadoras, que posiblemente nos falte y mucho más posicionarnos. Muchas veces a nosotras nos cuestionan cosas que al hombre no. Comencé en radio, que para mí es un sueño, es inmediatez, es magia. Hice informativos. Tuve el placer, el honor, fue una escuela para mí, de trabajar primero que nada con el ruso Giovanoni. Después seguí con el maestro Hugo Rolón. Y culmino en televisión, que me da la seguridad para enfrentar otras cosas que tenía pendiente en mi vida y que las he cumplido y pienso seguir cumpliendo, como, por ejemplo, organizar jornadas con destacados profesionales, maestrías de ceremonia, que es algo que no pensaba, se me dio y me encanta. No tenemos que bajar los brazos, tenemos que unirnos más las mujeres, seguir posicionándonos y decir acá estamos, nosotras podemos y lo podemos hacer.
¿Cuál sería su mensaje para este día tan especial para las mujeres?
– Ser resilientes, valientes ante todo esto que te dije y ante el lema de este año, que no es un discurso, es una cuenta pendiente, entonces las mujeres no podemos bajar los brazos. Si yo hubiera bajado los brazos, no sé si hoy podría estar charlando con vos, porque haciendo lo que más me gusta, me dan una noticia, por un lado, dura, triste, de decir tenés cáncer, pero por otro, hoy me doy cuenta que me salvaron la vida, porque ese melanoma, ese tumor madre ya no está. Pero miro en mi corazón muchas cicatrices que son invisibles para mí y para quien me ve, aunque las siento. Hoy tengo la oportunidad de estar hablando con vos, con una familia al lado, con un techo, con un plato de comida seguro, a veces cuesta llegar a fin de mes, pero qué dejamos para aquella otra mujer que está con un bolsito pronto por si el marido le vuelve a pegar y ella, para defender su hijo seguramente, tiene que huir para donde sea para salvar su vida.
Lic. Marilina Alvez – Universidad de la República
“Aún seguimos siendo víctimas de muchas desigualdades y de muchas injusticias”

La Licenciada en Comunicación y docente de la Universidad de la República, Marilina Alvez, destaca el rol de la mujer en ese ámbito, en el académico y el social, sosteniendo que el camino debe continuar para garantizar aspectos que todavía generan sinsabores, teniendo los medios de comunicación, un rol importante en dicha cruzada.
LA MUJER EN EL ÁMBITO ACADÉMICO
Muchísimas gracias por el contacto, por el espacio, también, para visibilizar un poco el rol, la presencia y el valor de la mujer dentro del ámbito universitario.
En mi caso en particular, pertenezco a la comunidad universitaria hace muchísimos años, porque ingresé a estudiar la Licenciatura en Comunicación en el año 2004, y desde comienzos del 2012 ya integro la Unidad de Comunicación de la sede local de la Universidad de la República. Ingresé a trabajar en Facultad de Agronomía en Paysandú a fines del 2009, pero bueno, ya hace 14 años que integro el equipo de comunicación aquí en Salto, lo que era la Regional Norte, lo que hoy es la Sede Salto del CENUR Litoral Norte.
Los caminos de la vida, y el rol docente dentro de la Universidad, también se me ha ido dando con el paso de los años, al integrar el equipo de comunicación y al contar con el primer año de la Licenciatura en Comunicación aquí en la sede local de la universidad. En los últimos años, he venido teniendo el gusto de formar parte del equipo de un curso que se llama Introducción a las Profesiones de la Comunicación, donde casualmente, la mayoría de las docentes somos mujeres y quienes venimos acompañando un poco este trayecto de quienes eligen la carrera de comunicación dentro de la Universidad de la República; pero, a su vez, también durante todos estos años, he visto el crecimiento y también las oportunidades que vienen teniendo otras compañeras docentes en diferentes ámbitos, porque nuestro centro universitario junto con la sede de Paysandú y con las casas de Artigas y de Río Negro, viene teniendo como un desarrollo y un crecimiento en la diversidad de disciplinas y de carreras y de facultades que tenemos en la región, que ha sido muy importante.
Si bien aún la brecha es muy grande y hay aún desigualdades y diferencias en muchos aspectos, seguimos sabiendo que los grados más altos dentro de la docencia en la Universidad de la República siguen siendo para los varones, que la carrera docente para las mujeres tiene otras dificultades si hablamos con los tiempos de formación, con el tema de los cuidados, con la vida personal, con las trayectorias que también se transversalizan con las maternidades.
Yo quiero aprovechar este espacio y este 8 de marzo para reconocer a cada una de mis compañeras de cada servicio y de cada facultad dentro de las sedes de la Universidad de la República; reconocer a la mujer en la ciencia, en las ciencias básicas, en las ciencias sociales, en las tareas cotidianas, porque quienes somos docentes dentro de la universidad estamos al frente de tareas de enseñanza, pero también, hay que investigar, también hay que llevar adelante tareas de extensión, también gestionamos un montón de cuestiones y, por eso, también convivimos con otras compañeras que hacen otras tareas: tareas administrativas, tareas de servicios, somos una comunidad muy importante de la Universidad de la República aquí en Salto. A nivel región, la actual directora de la Casa de Artigas del CENUR del Norte es una compañera mujer, la anterior directora de la Casa de Río Negro, también era una compañera mujer, entonces, si bien aún las desigualdades son importantes y son notorias, si hablamos a nivel macro de la Universidad de la República y de la presencia de la mujer en la docencia, sí rescatar el crecimiento y el desarrollo académico que han tenido estos centros en el interior del país, en particular en Salto, y también las destacadas compañeras que hacen docencia, hacen enseñanza, investigan y también llevan adelante las actividades de extensión de la universidad aquí en nuestro Salto.
LA DEUDA DE LA IGUALDAD
Sabemos que dentro de la universidad los grados más bajos, los grados 1 y los grados 2, que es por donde se comienza la carrera académica, en su mayoría son mujeres. Sabemos que para ir ascendiendo en la carrera académica se necesita de formación, de muchos años de trabajo, de actualización, de cumplir con las tres funciones de hacer enseñanza, investigación, extensión, y, muchas veces, las compañeras postergan un poco el desarrollo académico o el crecimiento profesional por las tareas de cuidado, por sus proyectos de vida personales e individuales, entonces, a las mujeres nos lleva más tiempo crecer académicamente, porque, el hacer convivir nuestros proyectos personales o la familia o algunos roles que también preponderantemente los llevamos adelante las mujeres, eso hace que posterguemos y que los tiempos sean diferentes al de los varones. Por lo tanto, creo que si bien es un cambio que lleva tiempo, que como decía hace unos minutos hemos logrado avanzar y también desde la universidad se ha aprobado normativa que nos permite a las mujeres tener algún tipo de facilidades, hablar de un espacio de cuidados, hablar de la licencia maternal, hablar del medio horario por lactancia, son beneficios o derechos que hemos logrado a lo largo del tiempo Pero aún así, cuesta todavía, cuesta porque no son los mismos tiempos, las tareas asignadas cultural y socialmente no son las mismas, de hecho se demoran más años en subir de grado, se posterga mucho más el tema de la formación.
También, nosotros tenemos la dificultad al estar en el interior, donde tenemos algunos problemas para acceder a la formación de posgrado, por ejemplo, que no es lo mismo que le sucede a nuestras compañeras en la capital. Entonces, venimos con algunos avances pero, aún este tipo de factores como los mencionados y los sueldos magros que aún tenemos todavía. y que muchas veces no compiten, por ejemplo con el ejercicio de algunas profesiones a nivel privado, por lo que, realmente, hay que tener mucha vocación por la docencia, por el quehacer universitario y mucho compromiso por devolverle a la universidad lo que nos brindó a la hora de formarnos, porque, también sabemos que, a la hora de hablar de salarios, no son los más competitivos con el mercado laboral.
Por eso es importante que haya un compromiso de Estado en todos los niveles de la educación, para poder pensar en acciones, en políticas y en herramientas que nos atraigan a seguir formándonos, a estimularnos a quienes ya estamos dentro de la Universidad de la República, pero también, a seguir estimulando a las futuras generaciones, a quienes hoy son estudiantes, a que mañana también quieran pertenecer a esta casa de estudios, y a seguir, asimismo, formando.
8 DE MARZO: RECONOCIMIENTO
Sin lugar a dudas que es una fecha para visibilizar, sobre todo las desigualdades o las diferencias que todavía existen; para visibilizar aquellos derechos de las mujeres que aún se vulneran en nuestro país y en el resto del mundo, bajo un lema o una proclama, saber que aún seguimos siendo víctimas de muchas desigualdades y de muchas injusticias, y creo que es una fecha para darle visibilidad a esos derechos que aún no se respetan y a esas desigualdades que aún existen en el ámbito académico, como parte del ámbito laboral, pero también, en el ámbito social, privado, económico, estas brechas salariales de las que aún hablamos, estas dificultades que tenemos de seguir creciendo y de seguir formándonos dentro de la Universidad de la República y estos techos que por ahí existen a la hora de hacer carrera académica y las mismas dificultades que otras compañeras dentro del ámbito universitario encuentran, que son quienes están en el área administrativa, en los servicios de limpieza o en las distintas tareas que se desarrollan dentro de la universidad.
Creo que es un día que nos sigue llamando a la reflexión, a la visibilización de estas diferencias y de estos derechos y de estas injusticias que aún hoy se cometen por nuestras condiciones de ser mujer.
Analía Da Costa, vocera de la Jefatura de Policía de Salto
“Ya no somos lo débil, la parte menospreciada. Con trabajo, dedicación, compromiso, nos ganamos el lugar en cualquier lado”

EL PUEBLO dialogó con Analía Da Costa, Oficial Ayudante (Lic.) Analía Da Costa, quien actualmente se desempeña como vocera de la Jefatura de Policía de Salto y a su vez es la Encargada de la Oficina de Ayudantía del Jefe de Policía del Departamento.
El Día de la Mujer, ¿se celebra o se conmemora?
– Pienso que se celebra. Hay una lucha de derechos de muchos años atrás de lo que representa el Día de la Mujer. Particularmente, yo lo celebro como el Día de la Mujer.
Hasta hace algunos años era difícil ver a una mujer con el uniforme de policía, y ahora las estamos viendo bastante seguido. ¿Cómo es ser mujer policía?
– Es verdad, la institución policial por mucho tiempo se caracterizó por la figura masculina vistiendo el uniforme, y hemos ganado terreno en ese sentido como mujeres porque se necesitan mujeres en la policía. Pero no por el hecho de ser mujer, sino mujeres que vengan a sumar a la institución con ese compromiso y con esa misma vocación que puede tener un hombre desde la óptica femenina que es distinta, porque genéticamente somos distintos. La mujer es como un poco más empática, más sensible. Hay determinados eventos o llamados en que la figura de una mujer policía en la actuación puede sumar positivamente tanto para el ciudadano como incluso para el propio compañero que concurre al llamado.
Un hecho no menor que es constatable a simple vista es que vemos en las guardias, por las calles, así como también acabo de ver a una mujer de civil con un arma en su cintura que calculo que es de investigaciones, a la par de igual a igual con el hombre trabajando en la policía. O sea que no solamente para cubrir un cargo administrativo, sino que además ¿también están en la investigación y en la lucha contra el crimen?
– Mire, personalmente ya hace más de 15 años que formo parte de la institución y he tenido la oportunidad de trabajar tanto en áreas operativas como en áreas administrativas. Antes de ser Encargada de la Ayudantía fui Encargada del Departamento de Policía Científica. Entonces, le puedo decir que la institución policial hoy, Ministerio del Interior, Jefaturas y demás, están más que abiertas a lo que podamos aportar como mujeres funcionarias. Y no tenemos limitación por ser mujer de decir a determinados lugares no vas, o por ser mujer vas a determinados lugares, vamos al igual que el hombre. Capaz que es un poco más desafiante para las mujeres, pero es gratificante el trabajo que hacemos. Y nos ganamos el lugar como cualquier profesional, con trabajo.
¿Por ser mujer se exige más que al hombre para tratar de igualar?
– No, de ninguna manera. Es más, como le decía, hace más de 15 años que integro y nunca sentí ni resistencia ni trabas al momento de trabajar por mi género, por ser mujer. Hice la Escuela de Oficiales, estuve tres años en régimen internado, con hombres, con mujeres, obviamente, con espacios en común y en el momento de lo que era alojamiento y demás, por separado, pero no siento que sea una institución machista.
¿Y cómo observa desde su perspectiva la situación de la mujer hoy en nuestra sociedad?
– A nivel social hay como dos lecturas, porque también veo que la mujer ha ganado mucho terreno. No es casualidad que hayan querido hacer una nota con una oficial mujer en la policía, pero tenemos mujeres también en el ámbito de otras instituciones y noto como que la mujer, no es que se venga destacando por ser mujer, pero ha ganado terreno en muchas áreas de la sociedad. Es verdad que cuando no alcanzan una profesión o una carrera universitaria o un estudio, a veces es bastante difícil acceder al mercado laboral y hacerse un lugar, y es diferente con el hombre, que de repente arranca para el lugar que encuentre porque tiene quizás otras herramientas y ya para la mujer es un poco más difícil, sobre todo cuando somos jefas de hogar. Seas policía o médico, también sos madre, ocupamos otros roles que de repente los hombres tienen un poquito menos de carga, de responsabilidad y eso genera que sea distinto. Era como le decía al principio, la carrera policial es muy sacrificada para todos. Capaz que la mujer lo siente distinto por el hecho de que el acompañamiento, sobre todo de la niñez, termina siempre como siendo recaído más sobre la mujer que para el hombre. No sé, yo estoy en todos los actos en la escuela de mis hijos uniformada. Hay un policía porque está la madre, pero en realidad la gente lo que ve es un policía uniformado y pasa mucho.
Pero yo me quedo con esa imagen, de que las mujeres por sus capacidades, por su impronta, por su responsabilidad, está ganando mucho terreno a nivel social y veo que hay un compromiso tanto institucional como a nivel de gobierno de amparar y proteger no sólo los derechos sino también en el tema laboral de que la mujer tenga acceso. Así que me quedo con esa visión, de que ya no somos lo débil, la parte menospreciada, sino todo lo contrario. Veo que hay mucha preocupación y mucha ocupación en darle a la mujer el lugar y la oportunidad, pero no por un tema de género, porque yo no levanto la bandera de que porque somos mujeres llegamos. También siendo mujeres llegamos a través del trabajo, de nuestra responsabilidad, de nuestro compromiso, de demostrar que también podemos.
Como dice la Constitución, nuestros talentos y virtudes.
– Es lo único que nos tienen que diferenciar, es así.
¿Cuál sería su mensaje para este día tan especial para las mujeres?
– Les agradezco la oportunidad de poder saludar a todas las mujeres en ese día reconocido internacionalmente, celebrado, como digo yo. Y a la que tenga aspiración a llegar a la policía, las animo a que no se desanimen, a que prueben. Se van a encontrar con un mercado laboral muy importante, donde hay capacitación constante, donde con trabajo nos ganamos el lugar y podemos sumar de formas maravillosas a nivel social e institucional. Y a todas mis colegas y todas las mujeres de todas las profesiones, un muy feliz día. Y a no bajar los brazos y a quedarnos con esa idea que con trabajo, dedicación, compromiso, nos ganamos el lugar en cualquier lado.
Marcela da Col, Presidenta del PIT CNT de Salto
“Tenemos grandes logros en el papel, pero que no se cristalizan en las acciones cotidianas”

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la presidenta del PIT-CNT en Salto, Marcela Da Col, reflexionó sobre el rol de las mujeres dentro del movimiento sindical, las dificultades para alcanzar mayor representación y las desigualdades que aún persisten en el ámbito laboral y social.
¿Se celebra o se conmemora el Día de la Mujer?
– Conmemoramos. Desde el movimiento sindical conmemoramos a tantas mujeres que anónimamente militaron por defender los derechos de las trabajadoras y también de los niños, porque siempre fue la mujer la que puso la cuota de sensibilidad.
¿Y cómo se hace en este contexto de tanto machismo, donde también el movimiento sindical, si uno ve lo que es la dirigencia sindical, ve que hay pocas mujeres?
– Uno desearía que como humanidad empecemos a avanzar, sin embargo, siempre decimos que tenemos grandes logros en el papel, pero que no se cristalizan en las acciones cotidianas, y el ámbito sindical sin duda también está permeado por esa situación que forma parte del sentido común de la sociedad, y por más que empujamos, cuando uno ve efectivamente la representación, la mujer se ve mermada. Aunque te diré que ayer en el plenario de Salto éramos cuatro mujeres y un varón, estaba sólo Carlos, compañero de la FOICA, o sea que la Mesa del Plenario Intersindical de Salto cuenta con una compañera de AFUTU, una compañera de FUECYS, una compañera de la Federación de la Salud y quien habla en representación de AFES-FENAPES. Entonces, éramos cuatro mujeres ahí y las cuatro en pleno conocimiento de la situación y con argumentos, habíamos estado reunidos con un cuidacoches, pero eso da la pauta de que en realidad las mujeres estamos, las mujeres siempre militamos y siempre somos la vanguardia. FENAPES es el sindicato al que yo pertenezco, el año pasado se hizo una documental muy interesante donde se visualizaba la figura de la mujer y habíamos visto que en realidad había habido en toda la historia de FENAPES, que son 62 años, únicamente cinco presidentas mujeres. Ahora quien me sustituye en la tarea es la compañera Alejandra Vespa de Canelones. Esperemos que FENAPES por lo menos retome la sana tradición de empezar a votar mujeres que representan la Federación, porque somos, si pensamos desde el punto de vista laboral, en el caso de Secundaria el 75% y en el caso de Primaria, el 85-87% somos mujeres, entonces tenemos que confiar la representación a las compañeras.
Sin embargo, si empezamos a analizar los distintos lugares de nuestra sociedad, sea en el deporte, cultura, sindical, empresarial, partidos políticos, los principales cargos ejecutivos no los ocupan mujeres, ¿o sea que seguimos en una sociedad culturalmente machista?
– Exacto, y sabés ¿qué es lo que tiene que cambiar? Las condiciones materiales como para que las mujeres podamos militar. En el caso de quien habla no tengo ningún impedimento, pero sí sé, porque uno trabaja a diario con las compañeras, que te dicen que les gustaría realizar determinada actividad, pero además de su compromiso laboral tienen su rol de madre, su rol de hijas. Entonces, el sistema, o sea todo lo que tiene que ver con el cuidado familiar, sigue recayendo en la mujer. Estamos en una sociedad machista donde ya desde la familia no se contempla que la tarea y la responsabilidad de la familia tiene que dividirse 50 y 50, ya desde ahí hay una limitante. Y después también está en la confianza, siempre se piensa que el varón nos representa mejor, no sé si es por su tono de voz o porque grita más fuerte, se entiende porque me lo han criticado, que mi tono no es el tono sindical, me lo han criticado compañeros de militancia, de decirme que “hay que plantearlo más fuerte, vos lo decís muy suave”, o sea, no está instalado eso de que tenemos que transitar también hacia una sociedad mejor, que tiene que pasar por el diálogo, no por el grito, ni por imponerse, ni por golpear la mesa. Está muy instalado eso de que el hombre es símbolo de fuerza, sinónimo también de violencia, y la mujer de debilidad, que no puede hacer valer sus derechos o que no es una voz representativa.
Y en cuanto al tema relaciones laborales, ¿sigue la brecha de a igual cargo, diferente remuneración entre hombre y mujer?
– Quien pertenece al sector público, hemos recuperado mucho, pero si se ve en el ámbito privado. Pero también se ve en cómo están relegadas las responsabilidades, y a la hora de elegir altos cargos o jerarquías también recaen más en figuras masculinas que femeninas, todavía permanece esa brecha, no diría que en todos los ámbitos, porque en algunos ámbitos se ha avanzado, pero en muchos otros la mujer recibe menor paga o va a cumplir dentro de la empresa o de la institución una tarea de menor jerarquía, y por lo tanto, de menor paga que la del varón. Y al momento de la promoción, se sigue valorando más al hombre por la disponibilidad que tiene de tiempo, incluso siendo el ámbito público. Nos ha pasado en Secundaria, de tener que recusar informes de dirección, ahora que las directoras y los directores están entregando los informes de nuestra actividad como docentes del año 2025, en algunos se hacen observaciones porque la docente faltó cuando la justificación estaba, porque la docente faltó porque su niña tuvo que ser intervenida y estuvo internada, o porque tuvo un familiar con un tratamiento y tuvo que pedir licencia por cuidados. O sea, cómo se perjudica o se sigue sancionando vía informe verbal, en este caso escrito, e incluso repercute en el puntaje porque uno no fue. Y no se miden otras cosas porque en realidad, está todo ese aspecto humano que la mujer sigue haciéndose cargo y que hay que considerar.
¿Cuál sería su mensaje para este día tan especial para las mujeres?
– Primero, valorarse. Segundo, unirse, porque las mujeres, solas o cuando quedamos aisladas, empezamos a pensar lo que nos quieren hacer creer que es un problema nuestro. Así que lo importante es recurrir a otras organizaciones de mujeres, que pueden ser sindicales o feministas, exponer su situación y luchar por sus derechos. Los derechos los tenemos, los derechos están conquistados, pero para hacerlos valer hay que ejercerlos. Y la única forma de ejercerlos es denunciando cuando hay que denunciar, saliendo con las otras compañeras a apoyarse cuando hay que apoyar. Así que un poco ese es el mensaje, digamos, porque veo que a veces las mujeres quedamos muy solas y somos un altísimo grado de las que padecemos, además, enfermedades que tienen que ver con la depresión o la angustia, porque claro, es demasiado lo que tenemos sobre los hombros.
Adelina Carballo y la comunidad afrodescendiente
“Existe como un racismo institucional que no permite que accedamos a lugares de decisión y participación política”

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la referente afrodescendiente Adelina Carballo reflexiona sobre la situación de las mujeres negras en Uruguay, las barreras estructurales que persisten y la necesidad de mayor participación política y social para transformar la realidad de la comunidad afro.
¿Se celebra o se conmemora el Día de la Mujer?
– Las mujeres afrodescendientes conmemoramos, porque la verdad que ha sido mucha lucha, mucha resistencia. Tiene que ver con eso, con conmemorar justamente la resistencia que se ha hecho a través de la historia. Y tiene que ver con lo que seguimos resistiendo y trabajando hoy en día. Consideramos que si nosotras no estamos detrás de los temas que nos interesan que se toquen, no sale. La ley 19.580 sobre la violencia racial, cuando se logró, se logró porque hubo mujeres negras luchando ese tema, y estamos hablando de ahora, de 2017. O sea, para nosotros poder participar, pero de una forma activa y como reivindicaciones de nuestro derecho, es fundamental. También ahí es fundamental poder sostener que tenemos el derecho a la participación en todos los ámbitos que consideremos que aportamos para nuestra comunidad. Las mujeres negras hacemos muchas cosas, tenemos muchos roles más allá de los que nos quisieron asignar toda la vida, que es el de cuidados que, además, lamentablemente sigue siendo para muchas mujeres de la comunidad una cuestión que no se salda porque no hay recursos, no hay presupuesto y porque todavía existe como un racismo institucional que no permite que accedamos a lugares de decisión y participación política.
Según datos de las Naciones Unidas, el 10% de nuestra población es afrodescendiente y aun así, ¿no hay integración?
– Siempre hablamos de la ley 19.122, que es la primera ley que se hizo hacia la población afrodescendiente y mucho se ha criticado, pero fíjate que si esa ley se cumpliera, a esta altura tendríamos más de 14.000 personas trabajando en el Estado, y sin embargo, hoy por hoy tenemos solamente 3.000. Te nombro esta ley porque además debe ser la única ley que tenemos en legislación como para decir que hay una acción concreta afirmativa hacia la población y así mismo nos cuesta como poder llegar.
Pareciera que el principal discriminador es el propio Estado.
– Viéndolo así, creo que sí. Fíjate que tuvimos un retroceso también, antes teníamos un Departamento de mujeres afro a nivel del MIDES y hoy no lo tenemos. Ese Departamento trabajaba con los referentes locales de cada lugar del Uruguay, de cada departamento, y hoy no se hace alusión a las referencias locales o lideresas afro que en aquel momento a partir de 2005 se hizo. O sea, hemos perdido cosas, hemos perdido herramientas para seguir con la transformación cultural que necesitamos.
Justamente te iba a preguntar si este problema radicaba en un tema cultural y por qué no hacemos algo desde esa perspectiva, ¿o es más profundo todavía, o más complejo?
– Sí, es un tema político, y hablo de algo que nos involucre a todos, más allá de lo que se está tratando, aunque no sé si se está tratando, pero creo que hay como una difamación de lo que es la política. Entonces, es un tema político porque tenemos que concebir la política como la herramienta para hacer los cambios profundos de nuestra sociedad. La herramienta como para que todos y todas podamos llegar a tener los derechos que muchas veces son vulnerados. Tenemos que estar participando porque no hace mucho tiempo la violencia racial no existía, pero si ahí no hubiesen estado las compañeras todavía teníamos eso pendiente. Gracias a la lucha es que hoy tenemos esa herramienta. Una herramienta más. Pero es profundo, es político, es cultural y también debo decir que el racismo institucional existe, y se puede ver también en el hecho de que desde las instituciones no se lleve un registro étnico-racial y no se aplique la variable étnico-racial.
O sea, te puedo decir en vivienda, ¿cuántas personas accedieron a la vivienda que sean afrodescendientes? No lo saben, porque no se aplica la variable étnico-racial. Y es fundamental para ayudar a la gente a salir de esa estructura de pobreza que nos dieron toda la vida, porque esto es una cuestión de Estado, por eso es profundo. Cuando se hace esta ley, no en vano no existe ningún reconocimiento, ¿se entiende? O sea, no sé cuando empezaron a venir, ahí tengo que ir para atrás, por ejemplo, cuando empezaron a colonizar, cuando le dieron la libertad a los negros. No le dieron nada, lo sacaron para la calle, para debajo de un puente, para donde sea. Pero bueno, esa retribución hasta ahora no está. Por eso es la existencia de una pobreza estructural que el Estado aún no se anima a talar fuerte y decir, vamos a aplicar la variable étnico-racial. Entonces, la tenemos que hacer las mujeres y la comunidad afro-uruguaya desde los lugares que podamos y que estemos participando.
¿Cuál sería su mensaje para este día tan especial para las mujeres?
– Que las mujeres nos tomemos todos los roles que queramos tomarnos. Que tomemos ese derecho a la participación como algo fundamental, como algo que nos guíe el camino. Es decir, si participamos en política y en las actividades sociales, estamos en todos lados, porque parece que a veces hasta molesta que estés en todos lados. La lucha y la resistencia pasan por eso. Pasa por querer estar, por poder participar y transformar nuestra propia vida. Si nos transformamos, ayudamos a transformar a la comunidad. Creo que es por ahí.





