Quiero aprovechar que ASDEMYA se encuentra en un momento de reformulación que involucra a varios artistas interesadas e interesados en que Salto tenga un gremio fuerte y actuante, para generar comunicación sobre todo lo que implica este proceso.
Para comenzar debo decir que nuestro pensamiento es muy ingenuo al pretender enfrentar al monstruo de la reactividad, la indiferencia y la falta de motivación…, en conclusión, el bajón constante que rodea todo lo que sea producción de arte. ¡Es un monstruo grande y pisa fuerte!
¡Por eso dejo aquí mis consejos para que podamos hacer de este movimiento algo diferente!
EL DIAGNÓSTICO EQUIVOCADO
Para comenzar diagnosticamos mal. Vivimos en un loop generacional, artistas más jóvenes deciden participar tan solo para percibir que todo es en vano y no vale la pena, pues nada cambiará.
¿A qué se debe este fenómeno que desinfla cualquier intento de construcción colectiva? Se debe a que la falta de Arte provoca eso, pobreza de visión para imaginar una solución más potente y adecuada.
Debemos aprovechar toda nuestra rica historia de militancia y nuestra bandera debe ser SALARIO DIGNO, porque esto implica que, incluso la izquierda, nos reconoce como trabajadores.
DE BUENA VOLUNTAD ESTÁ EMPEDRADO EL CAMINO AL INFIERNO
Siguiendo, tenemos esa superstición de que lo único que hay que tener es buena voluntad, de que cualquier persona sin conocimientos puede transformar una realidad compleja. Es casi un pensamiento mágico, místico y supersticioso donde el estudio y el saber no tienen espacio.
Por causa de esto, cuando el artista motivado llega a un gremio y su energía se diluye en asambleas eternas sin objetivos tácticos, el desgate es inmediato y la desmotivación gana terreno.
La palabra Arte proviene del griego techné, por lo tanto es una contradicción buscar lo artístico sin una técnica.
FALTA DE CARGOS TÉCNICOS
Si a eso le sumamos la falta de técnicos en los ámbitos de poder público, obtendremos una bomba de mediocridad. La falta de Arte provoca que dejemos de creer en lo complejo, como por ejemplo la política.
Una cosa lleva a la otra, la falta de Arte nos aleja de la visión crítica y calificada y nos encamina por los senderos de la superstición y el chisme. Y así comienza la fiesta de la antipolítica, de los que creen que los políticos son todos iguales y que la política no sirve para nada.
¡El único cambio posible es a través de la política! ¡La política es el arte de lo posible!
NO HAY CAMPO LABORAL
Otro detalle que no es menor es que para construir una instancia de agremiación es prerrequisito que exista un campo laboral. En Salto no hay campo laboral para artistas y esto puede comprobarse a la hora de emitir factura. No existen referencias, ni tarifas, ni políticas públicas de generación de empleo y formalización.
La producción de Arte sigue siendo vista como un hobby o un derecho de quien vive en Montevideo.
LOS EGOS
Este tema es el que más aparece, no hay entrevista en la que no aparezca el tema de los EGOS y de lo difícil que es construir algo entre todos. Y es que eso va por el mismo lado de creer que solo las buenas intenciones bastan. ¡Todos nos auto percibimos buenos y pensamos que el ególatra es el otro!
Recuerden lo que digo: ¡cualquier intento de prosperidad de los artistas debe comenzar por la SALUD MENTAL!
NO ESTAMOS LOCOS, SABEMOS LO QUE QUEREMOS
Y aquí viene el punto en que todo queda claro, los artistas no somos locos, los artistas somos pobres. De ahí nace toda nuestra inadecuación, de la exclusión económica que sufrimos, de la violencia patrimonial de la que somos víctimas. De la dinámica constante de una sociedad cómplice que quiere que el artistas trabaje sin cobrar.
¡No somos locos, queremos nuestro pedazo!
LO URGENTE VS. LO IMPORTANTE
El Arte no es urgente ni importante para la mayoría de las personas, por eso los políticos no se preocupan con ese tema, porque no da votos. Ese es, tal vez, nuestro principal desafío: la indiferencia de la sociedad.
El principal perjudicado por la falta de producción abundante de bienes artísticos es el ciudadano. Sin embargo, la ciudadanía no está muy preocupada con este tema, no está en agenda, no genera movimiento ni mucho menos indignación. No se percibe al Arte como un elemento esencial para generar ciudadanía y desarrollo social.
LA TRAMPA DE LA «AUTOGESTIÓN»
Y para darle un manto de legitimidad teórica a tanto desastre surge, como una novedad, una tendencia de los años 90, el inicio de la posmodernidad, de la época en que Menem andaba de Ferrari: la autogestión. Con la diferencia de que ahora viene revestido de un aire virtual, con algoritmos redes e inteligencia artificial.
Sé tu propio explotador, trabaja solo, no te juntes con la chusma, hacé la tuya, producí para el sistema y viví sin salario, ni aguinaldo, ni licencia, ni vacaciones pagas.
Bajo este discurso se esconde la desprotección total. Creer que podemos salvarnos solos en un campo laboral inexistente es una jugada maestra del poder para mantenernos vulnerables.
¡Es en la lucha gremial que obtendremos y defenderemos nuestra dignidad, salario y presupuesto!
EL RECAMBIO GENERACIONAL
En una sociedad reactiva, qué lugar puede haber para las nuevas ideas, lo más común es que los jóvenes vean a Salto como un departamento transitorio mientras planean su fuga. ¿Qué recambio generacional puede haber en una ciudad sin sueños?
Frente a la indiferencia de los políticos, Salto sigue siendo para los jóvenes, un lugar del que hay que escaparse.
EL COSTO DEL SILENCIO CULTURAL
La falta de una voz colectiva que nos dé representación política se paga con la pobreza, la exclusión económica y el desempleo para la categoría Trabajadores del Arte. Si nosotros, las y los artistas, no ocupamos nuestro lugar en la mesa de decisiones, otros (que no entienden nada de Arte) decidirán por nosotros con criterios equivocados e inadecuados.
Es por eso que iniciamos este acompañamiento detallado de los pasos que pretende seguir ASDEMYA para transformar esta realidad y crear una contracorriente que consiga provocar algo diferente a lo de siempre. ¡Viva el Arte! ¡Salario digno para las y los Artistas!





