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jueves, 3 de abril de 2025
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Salto

Aquellos alegres muchachos del ring

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Liliana Castro Automóviles
Diario EL PUEBLO digital
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La muerte de Carlos “Castora” Alvez, acontecida días pasados, despertó en mi, una serie de recuerdos de esa época, de la legión de boxeadores salteños que hicieron historia en Pugilandia.

La muerte de ese inolvidable boxeador salteño, caído en desigual batalla sobre el ring de la vida, que supo levantar plateas en los años sesenta y setenta, cuando en Salto y Concordia se respiraba boxeo, y sus puños dejaban huellas en sus rivales, nos llevó por esas calles del recuerdo donde vuelven a cobrar vida viejas figuras del boxeo lugareño.

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Aquel puñado de alegres muchachos del ring, que vimos pelear, escuchamos sus historias contadas por otros y por ellos mismos. Leíamos las noticias de hazañas deportivas, y de derrotas dignas, claro. La mayoría entrenaba y peleaba habitualmente en Concordia, donde eran muy queridos, admirados, idolatrados, y seguidos, veladas tras veladas. Esos pugilistas salteños se fueron amalgamando con ídolos locales, como Esteban “Tiriti” Osuna, Narvaez, Juan Carlos Bogado. En ese tiempo Concordia era una plaza muy fuerte del boxeo argentino, hablamos de fines de los sesenta y comienzo de los setenta, del Siglo pasado.

Castora un día colgó los guantes, pero, no su amor por el boxeo, y se lo veía en noches estelares en Salto, andar respirando ese clima, esa adrenalina, el tañido de la campana y los aplausos del público.

Muchas veces lo ví entrenar en Plaza de Deportes, ya no peleaba más, pero entrenaba, pasaba los cuarenta y meta cuerda, sombra y puch ball.

Uno de mis deportes favoritos ha sido siempre el caminar, y muchas veces me crucé con Castora y de tanto hacerlo, nos saludábamos, nunca hablamos, simplemente nos cruzábamos. En esos años el boxeo era para nostalgiosos, como siempre lo fue el boxeo en Salto, una montaña rusa, con picos altos, luego caídas por un tiempo, y vuelta a subir, y en esos interines, reinaba la nostalgia.

Yo fui un habitante de la Plaza de Deportes, esa en que reinaba Raúl Banfi, estaba el brasilero Cerqueira Leites, Harley Lizcano, Rully Gonzaga, Gricelda Soutto,y una barra de instructores que le daban vida a una casa plena de deportistas de todos los deportes. Tengo imágenes, recuerdo de muchos atletas y de jornadas deportivas en esa plaza. Desde ya que en mi tiempo de liceo competí en atletismo y defendí al Liceo de la Zona Este e integré además sus equipos de atletismo, handball y voleibol.

Iba muchas tardecitas de verano a ver los entrenamientos de la selección que dirigía Banfi, y me divertía mucho, y aprendía, desde luego.

LOS MUCHACHOS DEL BOXEO

Carlos Castora Alvez no fue un boxeador aislado, fue parte de una camada, de buenos peleadores, algunos con más condiciones que otros, pero todos muy entusiasta. Yo andaba y pasaba de la Plaza de Deportes al Club de la Zona Este, hoy el CRES, allí se entrenaban las huestes del Cacho Bortagaray, y allí cruzaban guantes, el Toscanito Leguizamo, Winston Cayetano, el Chancho Diogo, Debone, Wilde Carrizo, andaba El Zurdo Díaz, Porsincula, entre otros. El Zurdo Luis Alberto Díaz, era el mayor proyecto pugilístico de ese momento, y después se fue a Buenos Aires donde hizo historia. Una vez con mi hermano Jorge “El Puma”, caminando por calle Corrientes nos cruzamos con él, y con otro salteño Eduardo Cuello. El zurdo entrenaba en Azopardo, en el local de la CGT y nos invitó a ir a entrenar, Dijo también que me había visto pelear una noche en Saladero y que tenía condiciones. Esa es otra historia, no para ahora.

En la Plaza de Deportes entrenaban Ringo Tabárez, Hugo Berniz, Napoleón Fagúndez, y varios más con muchas condiciones.

Por ahí andaba también el Rubén Chiappa, que a veces iba con el Cacho Bortagaray, a veces a la Plaza, a veces a la Zona Este. Y andaba también un muchacho corpulento, de la Cortada del Lazareto, Pirroco Antúnez, que por esos días, renovaba una tradición del Barrio que había tenido a grandes boxeadores, como Pitico Almeida, Genaro Proenza, mi tío Carlos, campeones de los barrios.

Un día voy a la Plaza y veo a un gigante, para mis ojos adolescentes, pasado en peso, entrenando muy fuerte. Lo único que me dijeron fue que le decían “El Ciclón del Cementerio”, y realmente, era un ciclón golpeando la bolsa.

En el Cerro, Hugo Tin Tín Ballesteros, “El herrero”, le daba vida a su academia y tenía a varios pugilistas, entre ellos a su hijo, Carlos Charo Ballesteros, a Perico Arguello, y dicen que a veces andaba Castora Alvez por ahí.

Visionarios de entonces organizaron, a comienzo de los años setenta, el Campeonato Salteño de Los Barrios para Novicios Absolutos, mechados con peleas de novicios, de veteranos y de profesionales. Fue un boom, los martes se transmitían las peleas en un ring en Canal 8, y los viernes en Peñarol. Cada velada era una fiesta, se llenaba Peñarol cada viernes y había peleas de rompe y raja.

De allí surgieron: Ricardo Alex Wilmer Pintos, Daniel Pintos, Clelio Rodríguez, Cocola Nuñez, Leguisamo, un muchacho de Villa Constitución que también era cantor. Pesos pesados que cuando peleaban se desbordaba la sede mirasol, Miguel Filonenko, Daniel Tassino,“El Gomero” Guipponi, hacían delirar al público y en esas grandes veladas, los inolvidables duelos de Marcos Ringo Tabarez con Carlos Ballesteros, Napoleón Fagúndez con Ringo Tabarez y Carlos Balllesteros con Napoleón Fagúndez.

Me acuerdo que ya iniciada mi carrera periodística, iba a las reuniones del baby en el CRES donde reinaba el Patriarca Alfredito Honsi y en ese tiempo mantuve infinidad de charlas con Carlos Charo Ballesteros que era delegado del club Cerro y hablábamos de aquellos años del boxeo.

Bautista Iribarne, Jorge Roux y Alberto Oliver, eran algunos de los jurados de entonces, que eran plena garantía de puntuar lo justo.

LOS QUE VINIERON DESPUES

Luis Vallejos, José Grilli también escribieron sus historias en el boxeo salteño, después le siguieron, Miguel Borges, los Fagoada, después llegaron Wlson Galli, y sus hermanos, Rubén y Perico, Rubén Cafetera Silva, los Facio, El Perla Rodríguez, El Kunga, los Rodríguez Soria, todos con el sello de Roberto Machado que se inicio como entrenador junto a Hugo Ballesteros y después recorrió un camino formidable, para transformarse en el mejor entrenador salteño de boxeo de la historia y aún sigue vigente, con sus lecciones, el viejo Maestro.

Con Roberto andaba preparando físicamente a los pugilistas, Julio “Chueco” Argain, viajando junto a Sudáfrica, a Alemania , y varios lugares más.

Después fue el tiempo de Rafael Sosa Pintos y las camadas actuales de pugilistas que quieren reverdecer al boxeo salteño.

Policarpo Núñez entrena algunos boxeadores, lo vimos por Peñarol y en el Parque Solari, el año pasado.

Seguro es que nos olvidamos en este camino de nombrar a varios boxeadores, la memoria es buena, pero no completa, a esos, los que nos olvidamos de nombrar, el pedido de perdón, pero, lo podemos sumar en otras notas, para hacer justicia con ellos, claro.

Simplemente quisimos, ante la muerte de un boxeador salteño, reunirlo a todos los que hicieron grande este deporte en nuestro departamento.

CAMAC A

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ALBISU Intendente - Lista 7001 - COALICIÓN SALTO