En el marco del proceso de creación de una cooperativa de artistas impulsada por A Imensa Minoria, dialogamos con Valentina Moreira, referente territorial de INACOOP, para abordar con precisión los desafíos jurídicos, organizativos y económicos que enfrenta un colectivo artístico cuando decide avanzar hacia una estructura cooperativa.
A partir de su experiencia, la entrevista aporta claves concretas sobre modelos posibles, roles necesarios, viabilidad económica y herramientas de apoyo institucional para pensar la cooperativa como una verdadera herramienta de gestión y comercialización de proyectos culturales.
1 – Desde el cooperativismo, ¿qué tipo de cooperativa se adecúa mejor a un colectivo de artistas cuyo principal problema es la venta y la gestión de proyectos?
Existen diferentes modalidades cooperativas, como las cooperativas de vivienda, de trabajo, sociales, de ahorro y crédito, de consumo y también las cooperativas de artistas y oficios, que están previstas y reguladas en la Ley 18.407, que es la Ley de Cooperativas y que prevé en su capítulo 10, artículo 180, la modalidad de cooperativa de artistas.
Esta modalidad está enfocada justamente en permitir que artistas de diferentes rubros se puedan unir con un fin en común. Ese fin puede ser el diseño, la implementación, la puesta a punto y la coordinación de diferentes proyectos artísticos y de gestión. Por lo tanto, es el tipo de cooperativa que mejor se adecúa a la necesidad de un colectivo de artistas.
2 – ¿Qué errores estructurales observás con frecuencia en cooperativas culturales que nacen desde la lógica de la autogestión individual?
En realidad, más que errores específicos, existen problemáticas que son comunes a todas las modalidades cooperativas. Muchas veces se observa una falta de conocimiento de los principios y valores cooperativos, que están claramente establecidos en la Ley.
También suele haber desconocimiento sobre lo que implica la gestión cooperativa, cómo se organiza internamente una cooperativa, cuál es su estructura, cuáles son los órganos que debe tener y cuáles son las funciones que cumple cada uno de esos órganos. Es en esos aspectos donde suelen surgir conflictos o problemas de funcionamiento.
Por eso, desde el Instituto contamos con cursos y capacitaciones dentro del programa PROCOOP, donde las cooperativas pueden solicitar formación específica en gestión cooperativa. Estos son, en general, los principales errores estructurales que se observan tanto en cooperativas culturales de artistas como en otras modalidades.
3 – Pensando en una cooperativa que gestione y comercialice proyectos artísticos, ¿qué roles y funciones deberían estar claramente profesionalizados desde el inicio?
De acuerdo a los objetivos que ustedes se plantearon, es necesario contar con una persona idónea que pueda coordinar, gestionar y articular los diferentes proyectos que la cooperativa defina como prioritarios.
En primer lugar, para la conformación y creación de la cooperativa, se va a precisar un escribano, que será quien se encargue de toda la documentación necesaria para registrar e inscribir la cooperativa en el Registro Nacional de Comercio.
Una vez creada, la cooperativa debe inscribirse en distintos organismos como DGI, BPS, Ministerio correspondiente, RUPE, Auditoría Interna e INACOOP. Para estos trámites se va a necesitar un gestor o un contador.
A medida que la cooperativa tenga actividad, también será necesario contar con apoyo profesional para todo lo vinculado a BPS, seguridad social, declaración de jornales, envío de nóminas, emisión de facturas y gestiones ante DGI. Luego, los demás roles profesionales dependerán del proyecto y de la idea de negocio que se definan.
4 – ¿Qué condiciones mínimas de viabilidad económica debería cumplir una cooperativa de este tipo para sostenerse en el tiempo?
Las cooperativas son empresas y, como tales, deben ser viables económicamente. Si bien colocan a las personas en el centro y se rigen por principios y valores que las diferencian de otros tipos de empresas, todo proyecto cooperativo debe ser sustentable en el tiempo.
Para eso es necesario tener claridad sobre los precios, la forma de presupuestar los trabajos, los costos, las inversiones y los ingresos esperados.
Dentro del programa PROCOOP se brindan capacitaciones y cursos para adquirir conocimientos en presupuestación, flujo de fondos, proyección financiera, identificación de costos y estimación de ganancias, que son herramientas clave para la sostenibilidad del proyecto.
5 – ¿Cómo se puede diseñar un modelo cooperativo que libere a los artistas de tareas administrativas sin debilitar la participación democrática?
El modelo cooperativo tiene una estructura interna definida. El órgano máximo es la asamblea, integrada por todos los socios. Luego existe un consejo directivo, encargado de la representación y de la gestión social y económica de la cooperativa.
También hay una comisión fiscal, que controla y fiscaliza el cumplimiento de estatutos, reglamentos y la ley, una comisión electoral, que interviene en los procesos democráticos y una comisión de educación, que se ocupa de promover instancias de capacitación, formación e integración.
Además de esta estructura básica, se pueden crear comisiones auxiliares. En una cooperativa de artistas, por ejemplo, puede existir una comisión auxiliar de gestión de proyectos, encargada de brindar soluciones administrativas, de financiamiento y de gestión a los proyectos propuestos por los socios.
Dentro de la comisión directiva existen roles específicos como presidente, secretario y tesorero, que se eligen por votación y se renuevan cada dos años.
6 – Desde tu experiencia, ¿qué marco jurídico y estatutario resulta más adecuado para una cooperativa que opere en Salto, Paysandú y Artigas de forma regional?
Las cooperativas pueden tener socios de diferentes departamentos o localidades sin ningún inconveniente. A partir de la pandemia se reguló la posibilidad de realizar reuniones y asambleas de forma virtual, lo que facilita el funcionamiento regional.
Por lo tanto, no existe ningún impedimento jurídico para conformar una cooperativa con socios que residan en distintos departamentos y que opere de manera regional.
7 – ¿Qué importancia tiene definir con precisión el objeto social para evitar que la cooperativa se transforme en un espacio difuso o inoperante?
Antes de crear la cooperativa es fundamental que el grupo defina con claridad cuál va a ser su objeto social. Ese objeto quedará plasmado en los estatutos y debe responder a los objetivos y lineamientos que se marquen para el trabajo futuro.
La cooperativa puede prever varias actividades, incluso aunque no se realicen de forma inmediata. Es posible dejar previstas actividades para el futuro, ya que modificar los estatutos posteriormente implica costos adicionales. Por eso es importante definir desde el inicio todas las actividades que se proyectan.
8 – ¿Qué mecanismos de control y toma de decisiones recomendás para equilibrar eficiencia de gestión y lógica cooperativa?
Si bien la asamblea es el órgano máximo de la cooperativa y donde se toman las decisiones principales, el consejo directivo tiene potestades definidas en el estatuto que le permiten tomar decisiones operativas o urgentes que luego se informan a la asamblea.
La estructura cooperativa permite una gestión eficiente siempre que estén claros los roles, las funciones y las potestades de cada órgano y se respeten esos marcos. Las comisiones auxiliares también pueden facilitar la gestión y la toma de decisiones en aspectos específicos vinculados a los proyectos.
9 – ¿Qué apoyos concretos puede brindar INACOOP en las etapas de formulación, puesta en marcha y consolidación de una cooperativa artística?
INACOOP cuenta con el programa de formación cooperativa PROCOOP, a través del cual los grupos pueden acceder a cursos, capacitaciones y asistencia técnica en las áreas que necesiten. El grupo plantea su necesidad y se define la modalidad más adecuada.
También existe el FRECOOP, que es el programa de financiamiento, con una línea general que puede utilizarse para la compra de insumos, materiales o activo fijo. Las condiciones están disponibles en la página web de INACOOP.
Además, está el programa de presencia territorial, que brinda asesoramiento y acompañamiento a grupos que están en proceso de formación o ya conformados, tanto en aspectos formales como en dudas de gestión cooperativa, contable, fiscal o social.
10 – ¿Qué indicadores permitirían evaluar si una cooperativa de artistas está funcionando como herramienta real de gestión y comercialización y no solo como estructura formal?
Los indicadores deben ser definidos por el propio grupo en función de los objetivos que se proponga. Algunos ejemplos pueden ser la cantidad de proyectos gestionados en un determinado período, los ingresos generados o el nivel de actividad de la cooperativa.
De todos modos, estos indicadores deben pensarse específicamente en relación con los objetivos concretos que el colectivo se plantee.





