El movimiento social realizó su acto anual en Lavalleja, criticó al Estado por su ineficiencia y reclamó reformas estructurales ante productores, vecinos y autoridades.

En un nuevo encuentro del movimiento Un Solo Uruguay (USU), realizado el viernes 23 de enero en la localidad de Gaetán, el vocero del movimiento, el Ing. Norberto Pereyra profundizó sobre los reclamos planteados ante productores, vecinos y referentes del interior sobre el rol del Estado, la competitividad del país y el impacto de políticas públicas en el medio rural.
Pereyra subrayó que la elección de Gaetán para este 23E no fue casual: la zona se ubica a pocos kilómetros del sitio donde el Gobierno proyecta la construcción de la represa de Casupá, un emprendimiento que, según el movimiento, ignora la realidad del territorio y pone en riesgo la forma de vida de unas 80 familias rurales afectadas por posibles expropiaciones y desplazamientos. “Estuvimos tres meses trabajando con la gente del lugar y comprobamos que no hay agua suficiente para justificar una obra de esa magnitud”, afirmó.
Un reclamo territorial que trasciende lo local
Pereyra vinculó ese caso específico con un diagnóstico más amplio: “Hay un Estado que va por un lado y la gente por otro”. En su visión, decisiones políticas, como las que intentan llevar adelante la represa de Casupá, no consideran la realidad productiva y social de quienes viven en el interior del país, y terminan castigando a los que trabajan la tierra y sostienen la economía regional.
Ese enfoque coincide con parte de la proclama oficial del 23E de USU, leída en Gaetán, que reclamó un Estado que cumpla sus funciones básicas y deje de entorpecer la producción y la vida diaria de los uruguayos.
Competitividad, costos e ineficiencia del Estado
Pereyra también profundizó sobre otros puntos clave del documento: la pérdida de competitividad de Uruguay, que según USU se ha convertido en un país “caro para invertir y para vivir”. Para el vocero, la estructura de costos internos, incluyendo impuestos, tarifas y regulaciones, asfixia a productores, comerciantes y emprendedores, y limita la inserción de la producción uruguaya en los mercados externos.
“El que quiere invertir o producir hoy es empujado a esquivar al Estado”, afirmó, denunciando que la burocracia y los trámites innecesarios actúan como “impuestos invisibles” que sacan tiempo y recursos al trabajador. Esta crítica encuentra respaldo en la proclama de USU, que sostuvo que muchas de las barreras actuales no reflejan eficiencia sino una respuesta del Estado a necesidades de caja más que a soluciones estructurales.
Un llamado urgente: educación, seguridad y futuro
En la misma línea que en la proclama, Pereyra respaldó en la entrevista el concepto de que “Uruguay se está apagando”. El movimiento alertó que no existen condiciones para que los jóvenes se queden en sus pueblos o en el país, y que incluso inmigrantes que alguna vez eligieron Uruguay ahora deciden irse. Por eso, destacaron que la educación de calidad debe ser una política central del país, ya que sin ella, advirtieron, no hay desarrollo, ni igualdad de oportunidades, ni seguridad duradera.
Pereyra amplió este punto sosteniendo que la falta de inversión en infraestructura social en el interior, como conectividad digital, salud y educación, profundiza la brecha entre Montevideo y las zonas rurales, y dificulta la permanencia y el crecimiento de nuevas generaciones en sus comunidades.
Seguridad jurídica y diálogo político
Otro de los temas planteados por Pereyra fue la necesidad de reglas de juego claras y previsibilidad jurídica para atraer inversiones y generar empleo sostenible. En sintonía con la proclama de USU, aseguró que no buscan privilegios, sino condiciones estables que eviten cambios de reglas de juego a mitad de camino y favorezcan un clima de confianza entre el sector productivo y el Estado.
En ese sentido, el movimiento anunció que consultará públicamente a cada legislador y ministro sobre las medidas que están tomando para “aflojarle la cincha al Uruguay que trabaja”, comprometiéndose a divulgar tanto las respuestas como los silencios de los representantes del gobierno.
Para USU, la defensa del trabajo, la tierra y la competitividad no es solo un reclamo sectorial, sino una llamada de atención sobre el futuro de Uruguay y sus próximas generaciones.





