Una crónica de Jorge Agulla Menoni y un poema de Miguel Rizzo Bértiz conforman hoy esta página. Tienen ambos en común no solo el gusto por escribir, también su origen: barrio El Cerro de Salto, y que ambos se encuentran residiendo fuera de Salto. Rizzo vive en San Carlos y Agulla más lejos, en Valencia. Hemos seleccionado hoy dos textos que hablan de su barrio, por eso él está hoy de parabienes.

IDEOLOGÍA
Si usted iba al Barrio El Cerro, en la Ciudad de Salto, no tenía como perderse.
Iba por julio Delgado, bajaba hacia el río Uruguay por Guaraní, se paraba en la esquina de República Argentina, frente al Altillo y mirando hacia su derecha vería una caña tacuara, de casi 5 metros de altura, sobresaliendo de los techos de zinc y en su cenit, una bandera roja con un 22 de color blanco, en el centro.
Allí en esa casa, donde ondeaba esa bandera, vivían los Agulla Menoni.
El abuelo, Crisóstomo y su hijo, mi padre, Modesto, eran dos simpatizantes del Partido Colorado.
Durante la época electoral, mi padre, ponía un club de la Agrupación Viva Batlle, Lista 22, del Partido Colorado, llevando como líder a Orestes Lanza.
En la mañana iba a su trabajo, regresaba a la 16 horas, almorzaba, descansaba 2 horas y luego a regentear el Club Político.
El Club se ubicaba en la calle República Argentina entre 6 de Abril y Charrúa.
Durante el día, mi hermano y yo éramos los reyes del club.
A la tardecita comenzaba a llegar la gente grande.
Los pisteros de la taba, los asadores y los cantineros.
Comenzaba a escucharse música y la gente del barrio, se acercaba, despacio, como disimulando, con las manos en los bolsillos y mirando para todos lados.
Generalmente se acodaban en el mostrador de la cantina, con su vaso al tope de vino tinto, de ese que al pasar por la garganta te raspa como si te hubieras tragado un gato, esperando los choricitos y las achuras de la parrilla.
A la noche, llegaban los políticos a decir sus discursos, estaban un rato conversando con la gente y se marchaban a otro club.
Mi padre, cartero de a pie, nunca se benefició por haber contribuido al triunfo del Partido Colorado.
Lo hacía por convicción y por su ideología batllista.
Otros tiempos.
Otros hombres.
Jorge Agulla Menoni

MI CUADRA
Ya nunca más aquella esta mi cuadra
sin carteles de flechada y paraísos,
de sur a norte conserva la pendiente
esa que ahora por segundos si transito,
entre sus -Seis de abril- y -Guaraní-
como República Argentina otro sitio,
aunque tenga bajo el porche del FordA
a nuestro número de nueve tres y cinco,
ya nunca más aquella esta mi cuadra
esa que ahora por segundos si transito.
Bicicleta de amarillo y con rueditas
¡que imposible sin ellas mi equilibrio!,
aquel sauce llorón donde una hamaca
tanque anillado de los doscientos litros,
cerco de bloques con lo de Don Godoy…
que en vez de separar mantenía unido,
y después del portón era esta cuadra
la que esperaba con amores y peligros,
bicicleta de amarillo y con rueditas
tanque anillado de los doscientos litros.
Que le guardo en recuerdos sin cajones
pedregullo de unos cantos extendidos,
ya una Pelota con cámara y lengüeta
a La canchita de la esquina sin permiso,
con su arco dibujado en la pared…
mitad ladrillos por revoque desprendido,
justo cuando los relojes son sin tiempo
causando una molestia a mis vecinos,
que le guardo en recuerdos sin cajones
a La canchita de la esquina sin permiso.
Y sigue en pie a la vista hoy observo
a las ventanas con balcones del Altillo,
no está abierto el almacén de Don Felipe
al que envolviera en estrazas un cariño,
me detengo y no sigo a la otra cuadra
integrante de un plantel del -Fenixito-,
por campeonato de premio La alegría
en la polvareda arbitral del -Club de Tiro-,
y sigue en pie a la vista hoy observo
al que envolviera en estrazas un cariño.
De cabeza y en las áreas por defensa
sin cordones ni baldosas como el Río,
la Represa que hicimos tras la Lluvia
en la cuneta que embalsó los sueños idos,
y a la inocencia que ganaba por goleada
la Vida toda nos dio vuelta -su partido-,
ni la pileta de mi Madre queda en casa
ni en esta mi cuadra se ve un solo Niño,
de cabeza y en las áreas por defensa
en la cuneta que embalsó los sueños idos.
Por si estas mismas cosas son distintas
a desiguales alturas de un camino,
me pertenecen intocables silenciosas
en algún refugio ideal de los latidos,
y de vuelta en la pendiente que me trajo
cerbatanas y bolillas para -un Indio-,
reyes magos descubiertos sin camellos
con su canana y revólver ¡Muchachito!
por si estas mismas cosas son distintas
en algún refugio ideal de los latidos.
Miguel Rizzo Bértiz
(San Carlos, 25.12.2021)
