Sucede que el 21 de abril de 1973, está impreso con letras de molde en el caso de Salto Uruguay.
La conquista sabe además, de una relevancia histórica, desde el momento que fue la última vez que se disputó la Súper Copa de Campeones de OFI, que incluía a quienes hasta entonces habían alcanzado la máxima consagración.
Jugando en Treinta y Tres, los decanos bajo la orientación de Luis Alfieri, produjeron un nivel simplemente saliente a la manera de aquel año, en que ganó todo lo que jugó. El de Héctor Marín en el arco. En la estructura defensiva: Demócrito Silva, Sofildo Piñeiro, Juan Carlos Giménez y Silvio Romero. Para volantear: Miguel Ángel Núñez, Juan Antonio Maidana y Feliciano de Mora. A la hora de atacar: Ramón Vela, Línder Moreira y Walter Etcheverry.
¿Qué fue ese Salto Uruguay, rey de reyes?: la síntesis de la sabia personalidad y los recursos para aparecer desde el plano individual y colectivo.
Los decanos fueron y volvieron en un avión de la Fuerza Aérea Uruguaya. Se alojaron en una escuela de la capital olimareña.
Retornaron con una copa que solo Salto Uruguay la incluye en sus vitrinas, si de nuestro medio se trata.
Los albicelestes habían resultado Campeón del Interior en 1966. Por eso el derecho adquirido de asumir parte en la subrayada Súper Copa.
Un Salto Uruguay para la historia. Aquel campeón. Definitivamente lo es.
Un Salto Uruguay para la historia
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