El teatro uruguayo no sólo ha trabajado con gran capacidad en la parte artística, sino que al mismo tiempo ha hecho un aporte muy importante a la vida democrática y en especial a la recuperación de la libertad de expresión en nuestro país.
De allí que el reconocimiento que se le hace este año en el marco del Día Nacional del Patrimonio, nos parece absolutamente justo.
Sobre todo en los años más difíciles, en que no se podían expresar ideas discrepantes con quienes habían usurpado el poder, que no se podía efectuar manifestaciones culturales que no fueran en la misma «línea» que los mandamás de turno, el teatro uruguayo respondió con una encomiable entereza y una gran jerarquía plantándose frente a las arbitrariedades como una vía para encauzar las muestras de rebeldía y discrepancia, por mínimas que fueran.
La compañía nacional de teatro fue de las abanderadas en estas funciones que llegaron a todos lados, cuando no sólo los artistas, sino el público y hasta las salas donde se daban las funciones corrían riesgos de represión.
Sin embargo el teatro canalizó las manifestaciones populares y de alguna manera fue el ámbito de resistencia para mucha gente que fue juntando coraje y animándose a reclamar los derechos mancillados por la dictadura.
Muchos de los artistas y algunas compañías sufrieron la dureza de la represión, no tanto en lo físico, pero sí en lo profesional, cuando determinados artistas estaban prohibidos, cuando se los discriminaba directamente, quitándoles la posibilidad de trabajar, cuando se los presentaba ante el público como «sediciosos».
Hoy, cuando el país vuelve a disfrutar plenamente de la libertad de expresión, cuando se vuelve a entender que comunidad significa convivencia entre diferentes personas, diferentes ideas y hasta diferentes culturas, es importante reconocer el aporte del teatro uruguayo para esta reconquista.
Preferimos no detenernos en los nombres, porque correríamos el riesgo de algún olvido involuntario, pero compartimos plenamente la justicia de este homenaje a todo el teatro uruguayo porque lo tiene mucho más que merecido.





