Salto Sub-18 derrotó 1-0 a Cerro Largo y clasificó a semifinales de la Copa Nacional. El triunfo se vio opacado por incidentes tras el partido.

Estadio; Ernesto Dickinson; Público; 400 personas
Arbitro central; Jefferson Rodríguez, asistentes; Robert López, segundo asistente; Silvio Antunez (terna de Rivera)
Salto (1); Alejo Musetti; Agustín Echagüe, Kevin González, Máximo Teixeira, Mauro Balbi, Antonio Ramallo, Ezequiel Chivel, Ramiro Tafernaberry, Bautista Sánchez, Bautista Medina, Enzo Izaguirre.
DT; Wilson Cardozo
Ingresaron; Valentín Da Cruz, Andrés Arrua, Mateo Díaz. Thiago García.
El mejor de Salto; Antonio Ramallo
Cerro Largo (0); Joaquín Álvarez, Facundo Martínez, Ariel Fernández, Facundo Álvarez, Leandro Guillén, Vicente Techera, Facundo Antunez, Thiago Aguirre, Joaquín Ferrer, Santiago Cardozo, Liam Rocha.
Dirección técnica; Santiago Acuña.
Ingresaron; Rodrigo Martinelli, Axel Aguiar, Maximiliano Marrero, Juan Acosta y José Morales.
Expulsado; en el segundo tiempo; 32′ Maximiliano Marrero.
El mejor jugador de Cerro Largo; Santiago Cardozo.
Goles; 32 PT Antonio Ramallo (S).
Resultado Global; Salto 2 – Cerro Largo 1.
Salto en juveniles dentro de los mejores 4 del país
Triunfo categórico y con autoridad
El partido tuvo ese momento clave sobre el cierre de la primera mitad, cuando Salto encontró la diferencia que terminaría siendo definitiva. A los 62 minutos de ese primer tiempo extendido, la jugada se gestó por el sector izquierdo: Bautista Medina levantó un centro preciso al área y Antonio Ramallo, bien posicionado, ganó en las alturas para conectar un cabezazo letal que dejó sin reacción al arquero de Cerro Largo. Era el 1 a 0 y, en ese momento, un resultado que hacía justicia con lo visto en cancha.







Durante esos primeros 45 minutos, el conjunto salteño había sido superior en la generación de situaciones, mostrando mayor vocación ofensiva y protagonismo. Cerro Largo, por su parte, planteó un partido inteligente, disputado, intentando jugar de igual a igual y cerrando espacios, pero sin poder sostener el ritmo físico del local, un aspecto que terminó siendo determinante.

La ventaja también tuvo un componente claro en el juego aéreo. La estatura y presencia de los delanteros salteños fue un factor que pesó, y en esa vía llegó el gol de Ramallo, que a la postre sería el de la victoria. Un tanto clave, no solo por lo que significó en el partido, sino porque terminó sellando la clasificación entre los cuatro mejores del país.
Segundo tiempo

En el complemento, el trámite cambió. Salto movió el banco buscando equilibrio en la mitad de la cancha: salió Bautista Sánchez y se reforzó la zona media, además del ingreso de Thiago García para contener mejor las subidas por izquierda del conjunto arachán. Cerro Largo también ajustó piezas y mostró otra cara, con mayor intensidad y vocación ofensiva.
El equipo visitante adelantó líneas y generó situaciones claras, exigiendo en más de una ocasión a Musetti, quien respondió con seguridad y fue fundamental para mantener el arco en cero. Esa solidez defensiva, sumada al esfuerzo colectivo, permitió sostener una ventaja mínima pero valiosa.
No fue sencillo. Salto tuvo que trabajar el partido hasta el final, resistiendo los embates de un rival que no bajó los brazos. Incluso, Cerro Largo terminó con un jugador menos tras una expulsión en los minutos finales, lo que terminó de inclinar el cierre.
El pitazo final confirmó una victoria ajustada, sufrida, pero merecida. Un 1 a 0 que vale clasificación y que deposita a la selección salteña Sub-18 en la próxima fase de la Copa Nacional, consolidando su lugar entre los mejores del país.
Totalmente repudiable los incidentes del final.
El partido se desarrolló dentro de los carriles normales: fue intenso, bien jugado y, sobre todo, limpio. Durante los 90 minutos no se registraron situaciones de riesgo ni hechos que alteraran el normal desarrollo del juego para ninguno de los 22 protagonistas en cancha. Sin embargo, lo ocurrido tras el pitazo final opacó por completo lo que había sido una contienda deportiva correcta.



De manera totalmente desmedida y fuera de contexto, varios jugadores de Cerro Largo, acompañados incluso por integrantes del cuerpo técnico, arremetieron contra el árbitro central, Jefferson Rodríguez. La agresión fue física, con golpes dirigidos al rostro y distintas partes del cuerpo, en una escena lamentable que nada tiene que ver con los valores del deporte.
Ante esta situación, fue clave la intervención de la seguridad privada presente en el estadio, que logró escoltar al árbitro para retirarlo de la zona de conflicto. También merece un reconocimiento especial Pedro Sánchez, canchero del Estadio Ernesto Dickinson, cuya rápida acción evitó que la agresión pasara a mayores, interponiéndose y colaborando para resguardar la integridad del juez.
En medio del caos, es justo destacar la actitud de Vicente Tejera, capitán del conjunto arachán, quien intentó frenar a sus compañeros y separar la situación, entendiendo la gravedad de lo que estaba ocurriendo y las consecuencias que estos hechos acarrean.
Lo sucedido es completamente repudiable. Este tipo de conductas no solo empañan el espectáculo, sino que van en contra de los principios básicos del fútbol y del deporte en general. Seguramente las sanciones serán severas, como corresponde ante hechos de esta magnitud, porque la violencia nunca puede ser parte del juego ni tener justificación alguna.





