POR : JORGE PIGNATARO
Parece ser este, un año en que no dejan de asaltar los recuerdos de uruguayos vinculados al arte y la cultura, que estarían cumpliendo 100 años. Hemos hablado en ediciones anteriores del poeta salteño Víctor Lima, también de la poeta Amanda Berenguer.

Momento ahora de detenernos en un gran pintor y en un gran novelista, ambos nacidos en 1921: Manuel Espínola Gómez y José Pedro Díaz.
Espínola Gómez: Nació en Solís de Mataojo el 5 de julio de 1921. Fue su coterráneo, el compositor Eduardo Fabini quien, según se cuenta, lo estimuló a dedicarse a la pintura desde niño. En 1946 se trasladó a Montevideo y en 1966 fue seleccionado para representar a Uruguay en la XXXIII Bienal de Venecia y en la VI Bienal de San Pablo. Desde ese momento, su trascendencia fue amplia y sostenida. En Uruguay, diseñó los logotipos de la CNT ( en 1967) y del Frente Amplio (en 1971). En 1987 colaboró con el arquitecto Benech en la restauración de la residencia presidencial de Anchorena, en Colonia. También junto a Benech proyectó y llevó a cabo la remodelación del Edificio Independencia (Palacio Estévez). Estos premios son apenas una muestra de los múltiples reconocimientos que cosechó: Segundo Premio de Pintura – Salón de Bellas Artes (1946); Premio Salón Nacional de Bellas Artes; Gran Premio Salón Nacional de Bellas Artes (1962); Premio Blanes (1954); Premio Figari (2000). Falleció en Montevideo el 10 de mayo de 2003.

En el año 2014, siendo Director de Cultura de la Intendencia de Salto el Prof. Leonardo Garet, este dispuso la colocación de un gran cuadro pintado por Espínola Gómez en la pared sur de la Sala de Conferencias de Casa de Gobierno (Palacio Córdoba).
José Pedro Díaz: Nació en Montevideo el 12 de enero de 1921. Fue un gran novelista, además de ensayista y docente. Dictó clases de Literatura en el IPA y fue catedrático de literatura francesa en Facultad de Humanidades (UdelaR). En 1944 contrajo matrimonio con la poeta Amanda Berenguer, con quien fundó Ediciones La Galatea, una imprenta artesanal montada en su propia casa, que publicó libros tanto del matrimonio como de algunos amigos. Por otra parte, fue crítico literario en el semanario Correo de los viernes y fundador (junto a los hermanos Ángel y Germán Rama) de la editorial Arca. Si bien publicó algunos libros de poemas, en su obra se destaca la narrativa y los estudios críticos. En narrativa cabe mencionar: “El abanico rosa. Suite antigua”, “El habitante”, “Los fuegos de San Telmo” y “Partes de naufragios”. Entre sus estudios, adquieren mayor relevancia los dedicados a Herrera y Reissig (“Una conferencia sobre Julio Herrera y Reissig”), Bécquer (“Gustavo Adolfo Becquer: vida y poesía”), Honoré de Balzac (“Balzac, novela y sociedad”), Onetti (“Juan Carlos Onetti. El espectáculo imaginario”) y Felisberto Hernández (“Felisberto Hernández. El espectáculo imaginario”). Falleció en Montevideo el 3 de julio de 2006.
