«El Salto que yo quiero»

«Si. No tengo dudas que fue un partido para rescatar cuestiones a favor, sobre todo en el segundo tiempo donde la intensidad no faltó y las variantes aparecieron. No nos repetimos. Pero además vengo diciendo lo mismo: una posibilidad de producción no solo se limita a los 11 que ingresan, sino a aquellos jugadores que están en la espera y que puedo echar mano. Un caso bien concreto fue Agustín Alvez Da Silva, porque sostuvo un determinado nivel y porque termina influyendo. Me gustó el aporte de Ariel Rivero y algunas sociedades en ofensiva. Siempre habrá algo que mejorar, pero en el segundo tiempo, surgió en varios pasajes el Salto que yo quiero. No solo que se ganó, sino que hubo respuesta general. Lo había dicho en su momento: la evolución se planteará al paso de cada partido. Cada partido no deja de ser un examen»
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Después del mediodía de ayer, a RONY COSTA no le faltó buena voluntad de diálogo. Porque además el Salto del 2 a 1 y el de la clasificación asegurada, es razón motivacional. Invita al repaso. Le regala elogio al funcionamiento y al hecho mismo que las variantes surtieron efectos y que a diferencia de otros partidos, Javier Vargas no fue el solitario tentador de fines ofensivos. Recreación de fórmulas, criterio superior, hasta madurez en la sintonía cuando el equipo se asoció al control de pelota. Tampoco el DT archivó el caso de Matías Batista y Paolo Tabárez, a partir de la generosidad del sube y baja, para que a Salto no le faltase compensación. La victoria al fin de cuentas, no cayó del cielo. Consecuencia real de un Salto expuesto a la eficacia defensiva, por ejemplo, teniendo en cuenta que Paysandú llegó a partir de una bomba en el larguero por Juan Mauel Ruiz y poco más. Cuando Salto se reveló como mandamás, las heridas en el fondo de Paysandú resultaron tan visibles como incuestionables, más lo que supone Javier Vargas por dos. La decisión del 1 a 0, con remate criminal y el frentazo del segundo. Vargas es la certeza y no deja de plantear una cuestión clave en los goleadores: hay que estar ahí.
LA CARA DEL FUTURO
Después de permanecer libre ayer, el plantel retorna hoy a los entrenamientos, con la mira puesta en el juego del sábado en el Dickinson ante Artigas. Los mayores ya clasificados y la necesidad de Artigas, con la abierta pretensión de vencer y avanzar. Si Alan Aranda no responde en la semana en un cien por ciento después de la dolencia física, el ceibaleño Ariel Rivero se queda con la plaza externa por zurda en zona de media cancha. La expulsión de Custodio en la recta final, mientras que habrá que aguardar el mejoramiento de Luciano Araújo, el lateral por derecha. De 9 puntos jugados, 7 ganados y el invicto sostenido. Válida siembra de este Salto, al amparo de la progresiva consolidación del molde preferencial. El DT sabe bien qué es lo mejor que pretende de esta selección. Y lo saludable es que los jugadores no renuncian al dictado. Fieles expositores de un querer. Mientras que a ese segundo tiempo ante Paysandýu, no queda otra: ¡sacarle una copia!
El traumatismo de Luciano Araújo
«Un traumatismo craneoencefálico (TCE) es una lesión física en el cerebro producida por una fuerza externa, como golpes, caídas o accidentes, que puede ser cerrada (sin penetración) o abierta. Puede causar daños inmediatos (primarios) o posteriores (secundarios como edemas o hemorragias). Requiere evaluación médica rápida, especialmente si hay pérdida de conciencia, vómitos, confusión o convulsiones, y su tratamiento abarca desde reposo hasta cirugía y rehabilitación»
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Fue en el primer tiempo, cuando Luciano Araújo, el lateral por derecha de Salto, pasó por esa situación. Después de 27 minutos, el jugador pudo ser trasladado a un centro asistencial donde se le practicaba una tomografía, para calibrar la consecuencia del impacto. El paso de las horas será clave para ir calibrando la evolución.
No más de 800 entradas, y el aporte de la Intendencia
La noche del clásico entre Salto y Paysandú en el Parque Dickinson, no encontró la respuesta pretendida a nivel de aficionados. De acuerdo a la información primaria, en el estadio la venta no superó las 800 entradas, aunque hay que sumarle las que adquiere la Intendencia a manera de aporte y aquellas que se distribuyen a nivel de jugadores del plantel. En términos generales, no supera el total, la cifra de 1.150 boletos. Un registro ligeramente superior a lo ocurrido el año pasado. Ahora la expectativa a este nivel surge con miras a los partidos ante Artigas el sábado próximo en el Dickinson. El hecho es que Salto ya está clasificado para los juegos semifinales, tanto a nivel de Sub 18 como de mayores. En el caso de Artigas a nivel de mayores tiene la obligación de rescatar puntos, porque caso contrario se expone al riesgo de quedar eliminado.
El «Muy bien» de un árbitro central
Al artiguense Carlos Paz, se lo ve con superior aplomo. Sin caer en el protagonismo de antes. Más a favor del equilibrio y respondiendo normalmente al acierto a la hora de las decisiones. Un nivel para el apunte, desde lo técnico a lo disciplinario. Para correr la cancha, para exponer personalidad, para descubrir el sentido de la ubicación. ¿Pudo haber tenido algún error?….¡sin ninguna duda!, pero de esos que no registran influencia mayúscula. No siempre los asistentes se sumaron de la mejor manera y a eso hay que puntualizar. La expulsión de Agustín Custodio en la selección salteña, no significa la menor duda: era roja y fue roja, por el uso desproporcionado de la fuerza, tal como lo subraya la reglamentación. Lo que se puede. Y lo que no se puede. Una noche «en paz». El árbitro central tuvo demasiado que ver.





