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domingo, febrero 22, 2026

Romina Matte Ritondale: después de coser para carnaval, cosés cualquier cosa

Romina Matte diseña un recorrido vital cosido en varias capas: artista textil y creadora de Pacha, bailarina de danzas africanas de Guinea Conakry, directora del Grupo Afolé, madre de Adelina y, como ella misma se define con humor y potencia, auténtica pisciana.

En Salto su nombre está ligado desde hace más de dos décadas al vestuario de murga y al pulso del carnaval. Pero es fuera de su ciudad —nadie es profeta en su tierra— donde su nombre ganó más prestigio y relevancia siendo, hoy en día, una figura reconocida y muy solicitada en el carnaval de Montevideo.

Por suerte nunca abandonó Salto y su taller confecciona entre dos puntas a 500 kilómetros de distancia.

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En esta entrevista Romina habla de equipos, de formación, de economía, de tiempo y de fe en la capacidad creativa del interior. Yo, como entrevistador, sintetizo todo en una única palabra que me gustaría regalarle por su increíble talento y trayectoria: RECONOCIMIENTO.

1 – Tu trabajo nace y se consolida en Salto. ¿Cómo se construyó el camino que hoy te encuentra diseñando vestuario para el carnaval de Montevideo y qué elementos de tu trayectoria local fueron clave en ese proceso?

Comencé cosiendo ropita para mis muñecas cuando era niña y eso que era un juego me volvió a enamorar a mis 18 años. Mi primera formación en Alta Costura fue con Dora Furtado. 

En Salto mi primer confección de vestuario fue para murga «Por Loca» en el 2003 y 2004, fue el inicio de este camino textil hermoso que vengo transitando hace 23 años…en este tiempo tuve el placer de vestir a murgas como La Nueva, Cortita y al Pie, La Grandulona, Falta la Papa, Candilejas y Hacha y Tiza y en vestuario de Candombe a Tunguelé, Clave Sur y La Tribu Yoruba. En varios años realicé diseño y confección; y en otros solamente la confección.

Desde el 2022 me encuentro trabajando para Montevideo realizando solo la confección de murga A la Bartola bajo la dirección de diseño de Fernando Olita, 4 años consecutivos trabajando hermosamente.

En 2025 confeccioné 100 vestuarios para La Fabini (Candombe – Mdeo) y en 2026 para murga La Gran Muñeca, ambos proyectos bajo la dirección de diseño de Paula Villalba.

Creo que la clave ha sido la perseverancia, la paciencia, dedicación  y las ganas constantes de seguir aprendiendo para avanzar. Tanto Paula como Fernando fueron mis profes, viaje muchísimas veces a Montevideo a formarme en diseño con ambos. Vieron el trabajo que venía haciendo en Salto y consideraron que estaba a la altura para trabajar con ellos en el gran concurso de la capital.

2 – El carnaval de Montevideo tiene un gran nivel de producción y exigencia, decenas de tablados, giras, muchas presentaciones y una puesta en escena de gran escala. Desde el punto de vista técnico y organizativo, ¿qué complejidades adicionales implica confeccionar vestuario para ese circuito en comparación con el carnaval salteño?

El vestuario debe armarse pensado como si fuera una gran armadura, más allá de la estética es muy importante que la confección sea fuerte para que resista el uso diario de varios tablados diarios  durante 1 mes…en Salto entre concurso y otras actuaciones con mucha suerte se usarán unas 15 veces. En Montevideo es muchísimo más.

3 – Me imagino que detrás de tu trabajo hay un equipo, ¿hay profesionales que te acompañan y con los que trabajás habitualmente o formás un equipo para cada proyecto?

Si, desde hace 8 años doy una formación en costura, Cosiendo Ideas se llama el espacio de formación textil. De esta formación salen alumnas preparadas para ser parte de los equipos que voy armando para cada temporada de Carnaval. Igualmente trabajar para carnaval es de tal intensidad y desafíos que es como un gran curso intensivo para aprender otras técnicas y manejo de otros materiales. A todas les digo…»después de coser para carnaval, cosés cualquier cosa»

En términos técnicos, ¿qué nivel de exigencia te plantean murgas como estas y cómo se prepara una vestuarista para estar a la altura de un espectáculo de esa escala?

El principal nivel de exigencia es el tiempo. Hay que producir mínimo 2 juegos de vestuario para una murga, 34 vestuarios en total, ya que en Mdeo son 17 componentes, mas lo que pueda llegar a agregarse según el espectáculo.

Y para confeccionar todo eso generalmente se cuenta con 30 0 40 días.En Montevideo el desfile inaugural es a fines de enero y al otro día comienzan los tablados. La confección tiene que ser de calidad y complejidad. Cada año sube más la vara.

¿Qué aprendizajes concretos de esta experiencia en Montevideo creés que podrían volcarse en el carnaval de Salto si existiera una estrategia clara de formación y producción?

Creo que para poder producir el nivel de vestuario que se hace en Montevideo en nuestra ciudad nos estaría faltando más murgas estables y un concurso con capacidad de sostener la economía necesaria para ese nivel de proyecto. Detrás de lo que se ve por VTV hay muchísima inversión económica. Y creo firmemente que en Salto hay recursos humanos y creativos  para hacerlo. Falta inversión.

Ser mujer, artista y emprendedora en Salto implica sostener varios frentes al mismo tiempo. ¿Cuáles han sido los mayores desafíos y cuáles las fortalezas que descubriste en ese proceso?

Siendo mujer, artista, emprendedora y mamá al mismo tiempo no ha sido tarea fácil…pero cubrir todos esos frentes es lo que me ha hecho crecer y descubrirme fuerte y capaz. La decisión de ser trabajadora independiente y no empleada trae muchas veces sentimientos de soledad y agotamiento…pero también de libertad.

No es fácil, hay que estar renovándose constantemente, pero eso me gusta, me nutre, me activa, no podría estar 30 años de mi vida haciendo lo mismo. De todos esos frentes, el mayor desafío es ser mamá.

Pacha Textil nace como marca propia. ¿Cómo dialoga ese universo autoral con el trabajo colectivo que exige una murga?

Visualizo Pacha como una gran casita, un útero fértil que da nacimiento a varios proyectos, propios y de otros.

Durante el año me voy desdoblando, entre mis creaciones propias y  acompañando las creaciones de mis alumnas. Y entre diciembre y enero me entrego totalmente a materializar el proyecto de carnaval, me meto en la historia, en la idea y en materializar los bocetos.

Cuando una creadora del interior llega al carnaval montevideano, ¿sentís que hay prejuicios o más bien curiosidad? ¿Cómo se gana legitimidad en ese ambiente?

He sido recibida con mucho cariño y respeto, si hay mucha curiosidad. De hecho hay artistas de Buenos Aires que hacen gorros y se mudan a Montevideo por la temporada para producir allí.

Y a mí me preguntan si hago lo mismo, entonces les genera curiosidad enterarse que el taller esté confeccionando a 500 km, ya van 4 carnavales así, y puedo asegurar que sí se puede y que 500 km no es nada …se gana legitimidad con los hechos.

¿Te imaginás generando en Salto un espacio de formación en vestuario escénico a partir de esta experiencia? ¿Qué haría falta para que eso ocurra?

¡Si claro! Sería divino. Solo se tienen que encontrar las dos partes. La gente interesada en formarse y un ente que lo organice.

Si tuvieras que repensar el futuro del carnaval salteño desde el vestuario —materiales, identidad visual, profesionalización—, ¿por dónde empezarías?

Empezaría por volver a encender la creencia de que tenemos la capacidad y creatividad de producir vestuarios pensados para cada espectáculo y no conformarnos con comprar vestuarios usados del sur…

Sea cual sea el recurso. Salto tiene gente creativa. Hay que volver a creer, valorar nuestros artistas creativos. Y efectivamente dar formación a quienes están empezando.

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