¿Qué nutrientes básicos necesitan perros y gatos en su dieta diaria?

En la cocina queda el plato. A veces limpio, a veces con unas migas secas pegadas al borde. El perro vuelve, olfatea, mira. El gato hace algo peor: juzga. Y en esa escena menor, repetida en casas y apartamentos del Uruguay, se decide una parte silenciosa de la salud animal.

Alimentar no es llenar. Tampoco es comprar la bolsa más grande, la marca más nombrada o la fórmula que promete un pelaje de aviso publicitario. Perros y gatos necesitan agua, proteínas, grasas, minerales, vitaminas y, según la especie, ciertos nutrientes que no admiten reemplazos improvisados. 

La WSAVA recomienda que la evaluación nutricional forme parte del cuidado habitual de perros y gatos, considerando al animal, la dieta, el manejo de la comida y el entorno familiar. Y por eso acá te contamos qué deberías darle sí o sí a tu mascota. 

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Agua: la parte de la dieta que se olvida

El agua parece fuera de la discusión porque no viene en bolsa. Está ahí. En un cuenco. En una canilla. En una fuente eléctrica que zumba toda la noche. Y, sin embargo, es el nutriente más urgente.

Un perro puede perder peso y seguir caminando. Puede comer menos un día. Con la deshidratación, el margen se achica. En gatos, el tema merece todavía más atención, porque muchos beben poco por hábito y por biología. La comida húmeda puede ayudar a aumentar la ingesta de agua, sobre todo en felinos con tendencia a problemas urinarios, aunque la elección debe conversarse con un veterinario cuando hay antecedentes clínicos.

¿De qué sirve una fórmula cara si el animal bebe poco, orina mal o pasa el día con un cuenco sucio? El agua fresca, cambiada todos los días, no tiene marketing. Tiene importancia.

Proteínas: una base que no puede faltar

Comida para mascotas

Las proteínas sostienen músculos, piel, pelo, órganos, enzimas y buena parte de la reparación cotidiana del cuerpo. En perros y gatos no cumplen solo una función energética. Son materiales de construcción.

Aquí aparece la primera diferencia seria entre especies. El perro es más flexible. El gato es carnívoro estricto y necesita nutrientes que obtiene naturalmente de tejidos animales. AAFCO señala que los alimentos deben formularse para la especie correspondiente, porque los gatos requieren nutrientes como taurina y vitamina A preformada, que los perros no necesitan del mismo modo.

La taurina no es un detalle para gatos. Su deficiencia puede afectar corazón, visión y reproducción. Por eso, usar comida de perro para alimentar a un gato de forma habitual es una mala economía. Sale barata hasta que deja de serlo.

En el mercado uruguayo aparecen marcas con enfoques distintos. Royal Canin segmenta por raza, tamaño y etapa de vida. Hill’s trabaja líneas de mantenimiento y dietas veterinarias. Purina Pro Plan suele destacar fórmulas por edad, digestión, piel o condición corporal. Eukanuba mantiene una lectura clásica del rendimiento y la etapa vital. Farmina N&D, Monge, Brit Care, Sieger, Excellent, Nutrience, Biofresh, Old Prince y Equilibrio también compiten en góndolas y tiendas especializadas con propuestas de distinta densidad nutricional, precio y posicionamiento.

Virbac HPM se presenta con una idea clara: alto contenido proteico y bajo contenido de carbohidratos. La línea Veterinary HPM informa que, en promedio, contiene 30 % más proteínas y 40 % menos carbohidratos que alimentos secos de mantenimiento adulto para perros y gatos, además de formularse sin gluten, maíz, trigo, carne bovina, huevo ni soja en buena parte de su propuesta. 

Quien mira Virbac Hpm y su precio suele comparar no solo una marca, sino una filosofía nutricional: más proteína animal, menos carga de almidones y una lectura más cercana al perfil carnívoro del perro y del gato.

Carbohidratos y fibra: un componente que se analiza erróneamente

Los carbohidratos no son veneno por definición. En alimentos secos ayudan a dar estructura a la croqueta y aportan energía. El perro puede aprovecharlos mejor que el gato. La fibra, por su parte, ayuda al tránsito intestinal, a la saciedad y al manejo de algunas condiciones digestivas.

Equilibrio, por ejemplo, comunica el uso de proteínas de calidad, conservantes naturales como tocoferoles y hexametafosfato de sodio para ayudar a reducir la formación de sarro. 

En la práctica, quienes revisan la fragancia Alimento Equilibrio deberían mirar más que el olor de la croqueta: etapa de vida, especie, proteína declarada, fibra, minerales y recomendación diaria. El alimento equilibrio puede resultar una opción válida para determinados perros o gatos, siempre que la fórmula corresponda al animal concreto y no solo al presupuesto del mes.

Vitaminas y minerales: lo pequeño que ordena el cuerpo

Los minerales sostienen huesos, dientes, contracción muscular, función nerviosa y equilibrio de fluidos. En cachorros de razas grandes, el calcio y el fósforo requieren especial cuidado. Más no significa mejor. Un crecimiento acelerado puede complicar el desarrollo osteoarticular.

En gatos, la salud urinaria vuelve a entrar en escena. El balance de minerales, el pH urinario, la hidratación y el peso corporal influyen en el riesgo de problemas. Las fórmulas urinarias de marcas como Royal Canin, Hill’s, Pro Plan, Virbac o Specific no deberían usarse como si fueran alimento común. Son herramientas. Una herramienta en manos equivocadas puede ser un problema.

La dieta diaria también se mide en hábitos

La mejor fórmula puede fallar por exceso de porción. La cuchara sin medida engorda. El premio repetido engorda. El “poquito” de la mesa, todos los días, también cuenta. Un perro chico puede recibir muchas calorías con una mínima porción humana. Un gato indoor puede aumentar de peso con facilidad si tiene alimento libre todo el día y poca actividad.

La nutrición diaria no radica solo en el paquete. Se forma con la rutina. En los horarios. En el agua. En el movimiento. En la visita veterinaria. En la capacidad de mirar al animal sin engañarse.

El plato vuelve a quedar en la cocina. El perro espera. El gato mira como si ya supiera el final. Y quizá lo sabe. Una buena dieta no promete eternidad. Promete algo más modesto y serio: darle al cuerpo lo que necesita, todos los días, sin ruido, sin exceso y sin mentira.

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