ASÍ LO FUISTE COMO PADRE:







Un gran padre.
Estabas en cada etapa de mi vida, ayudándome a caminar; me enseñaste a andar en bici, siempre estabas ante una “caída” levantándome y diciendo: “¡Dale, que vas a poder!”. Y mirá si pude… Después, en mi adolescencia, aconsejándome de lo que me podía hacer mal, que los excesos son malos… siempre salir y ser consciente de las cosas… Cuando me enseñaste a manejar (a los 16 años) tu camioneta, te “rompía los cocos” para ir casi todos los mediodías, después que llegabas cansado de trabajar, para dar una vuelta… y ahí no me decías que no. Querías que aprendiera y aprendí a tu manera… gracias.
Ya más de grande, cuando me compraron mi primer auto (un Renault 12 del 87) usadito, pero era un deseo cumplido gracias a vos… Ni mis hermanos aún tenían, pero yo fui el bendecido en ese momento… Igual como me lo decías: es de y para todos…
Nunca me olvidaré de las salidas en familia, al lago, a las termas y los viajes que hacíamos… sin ir muy lejos, porque para ser felices no se necesita ir hasta donde uno no puede… Era tu lema. Y qué más, eso fue un resumen de lo vivido a tu lado y al lado de la vieja. Siempre estuviste apoyando mis propósitos, dándome para adelante, que nunca bajara los brazos en lo que me propusiera… esa era tu enseñanza.
Ser un hombre de bien (con errores y aciertos, porque de esos siempre los hay), pero que pueda andar por la calle y que no me señalaran… siempre con la frente en alto, dando mi palabra, cumpliendo en todo y siendo creíble… gracias por todo.
CÓMO ERAS COMO PATRÓN:
¡Está loco! ¿Qué voy a agregar? ¡Me enseñaste el oficio! Me diste tus herramientas, me guiaste en lo que era tu vida… Para vos, el trabajo y el taller lo eran casi todo. “No se estudia para aprender esto —me dijiste—, es dedicarse y hacer las cosas bien”.
Cuando a los 16 años iba a estudiar medio día y después, de tarde, y a la mañana ya venía al taller (porque creo darme cuenta de que no iba a avanzar en el estudio, no por incapaz sino por vago, jaja), y ya con mis 18 años vino la crisis del 2001-2002, y ahí sí ya quedamos los dos solos en el taller, sin empleados… no se pudo mantenerlo, y me dijiste: “Ahora sí somos vos y yo. Hay que ponerse las pilas y salir adelante los dos…”.
Y hasta el día de la fecha lo hicimos los dos solos… A veces, después que pasó todo, recurríamos a alguna ayuda (changa) de alguno que otro, pero lo principal lo hacíamos solos. Y bueno, a paso de los meses y años me enseñaste el oficio, los trabajos y eso, y fui agarrando la mano… Después, como todo trabajo, hay días lindos, fáciles, y de los otros: complicados, abrumadores y de los que las horas no te alcanzan para terminar. Y no había que hacer cara fea, había que trabajar nomás, apretar los dientes, respirar profundo y meterle.
Por eso hoy, ya con 40 años, un comercio armado y encaminado por vos, solo me queda seguir haciéndolo funcionar… Y te agradezco que eso me hayas enseñado y, en una palabra, obligado también. Por eso es que por medio de estas palabras te lo agradeceré siempre. Sé que me estarás mirando desde donde estés, cada paso y cosa que haga… aunque no estés presente físicamente para que te lo diga, sabés que así era y te lo dije…
MI MAESTRO EN EL DEPORTE:
Como el título lo dice, así lo fuiste… Si hoy soy la persona que soy como deportista, te lo agradezco a vos, viejo. Me enseñaste este deporte tan hermoso, que supiste jugarlo muchísimos años de tu vida, por hobby y por necesidad también, porque nos lo decías: que tuviste que hacerlo para ayudar con los ingresos de la casa…
Y yo hoy lo hago solamente por hobby, porque me gusta, porque me apasiona, y te prometí que hasta que me dieran las piernas y el físico no voy a abandonar. Y acá sigo con estos 40 años, continuando con este deporte divino y tan satisfactorio… Y como todo, hay derrotas que son dolorosas y victorias hermosas… Pero de eso se trata: siempre estar preparado para lo feo.
Y quiero rescatar (ya que no te vi jugar ni pude ver videos tuyos), solo por recortes de diarios y fotos que tiene guardadas mi madre, que vos fuiste un buen y gran jugador de básquet. No lo digo yo; lo dice el entorno del básquetbol, quienes sí te vieron, te disfrutaron y te sufrieron… Esas personas lo dicen; yo simplemente quedo orgulloso cuando me lo dicen y hasta me emociono de una manera que se me empañan los ojos de lágrimas al escuchar…
Y bueno, nada más de lo que ya se sabe. Cada persona tiene su manera de jugar y hacer las cosas dentro de una cancha. Yo ni “los cordones” te até, ni te ataré —se lo digo al que me habla de él—. Pero agradezco que fueras quien me enseñó, quien me dirigió en diferentes circunstancias de la vida, tanto en inferiores de A.J (2001-2002…) como también en la selección de Salto (2001), donde fuimos campeones invictos, también en primera de FCFC (2010)… Aprendí mucho a tu lado, porque cuando lo hacías te sacabas la capa de padre: eras el DT, duro con todos y conmigo mismo… ¡Siempre te lo agradeceré!
UN AMIGO
Se puede ser padre y amigo… Aunque no se crea, él sí lo fue. Mirá que me daba consejos de los que muy rara vez se equivocaba… siempre que me decía las cosas acertaba, por la experiencia como padre o porque tenía una visión diferente…
Nos sentábamos a hablar de cosas de la vida, y ahí ya salía un poco del deporte, otro poco del laburo y de la vida misma… Una persona con la que se podía hablar tranquilamente y sin pelos en la lengua, y que te escuchaba… Como lo dice el título de este recuerdo: un amigo.
Cómo te podía decir cosas crudas y a veces las que uno no quiere escuchar… Pero un verdadero amigo te las hace saber aunque duela. Y no me arrepiento de que me las haya dicho, porque esos consejos también los tengo presentes…
ABUELO – TÁTA:
Este es un párrafo que sería más para que se expresen los nietos, no yo, pero quería recordarte como lo fuiste… Si como padre me “malenseñaste”, como abuelo un poco bastante más… ya con más tiempo, pero con menos fuerzas. Pero estuviste para ellos cuando podías… para Cande (17), Filippo (10) y Carla (9), las dos nenas hijas mías; el otro, hijo de mi hermano César.
Y hablar de esa nieta “prestada” que aceptaste desde el día que la conociste, con tan solo 8 meses, cuando llegó a nuestra familia. Día a día me aconsejabas para que, con mi inmadurez como padre, pudiera hacer las cosas lo mejor posible para ella. No te defraudaré y seguí tus consejos… Te prometí que lo haría, primero poniendo el pecho y hoy ya poniendo mi hombro a todo.
¿Y qué más agregar? Si verte reír con ellos, cuando te abrazaban, cuando se tiraban arriba de la cama para hacer relajo, era mi felicidad. Cosas impagables que quedarán en la retina de esos niños, que hoy poco entienden tu partida, pero que con el tiempo no olvidarán lo vivido junto a vos.
Ya otra nieta que viene en camino, ya a punto de llegar… Me hubiese gustado y te hubiese gustado conocerla. Era lo único que yo pedía: que llegara el día para que la conocieras… Pero quédate tranquilo, que le hablaré del gran abuelo que fuiste con sus hermanas. Y le dejaste un gran mensaje a mi madre: que ayudemos a Cande para que logre recibirse y salir adelante… Se cumplirá, y desde donde estés quedarás muy satisfecho por ese logro.
BUENO, CREO QUE HA QUEDADO DEMOSTRADO LO QUE FUISTE PARA TODOS LOS QUE TE SUPIMOS DISFRUTAR… MUCHO, POCO, ALGO, CADA CUAL SABRÁ… Y YO, COMO HIJO, NADA QUE DECIR… ETERNAMENTE AGRADECIDO POR LO QUE ME DISTE, POR LO QUE TE PROHIBISTE PARA DARNOS TODO COMO HIJOS…
HASTA SIEMPRE, QUERIDO VIEJO… DESDE DONDE TE TOQUE VERME, QUIERO QUE SEPAS QUE NO ABANDONARÉ A LA VIEJA Y SEGUIRÉ CON TU LEGADO…





