Columnas De Opinión

¿OTRA VEZ LA CENSURA DICTATORIAL?

Durante el gobierno militar (“la dictadura”), los periodistas eran citado por indicación de los jefes de policía, (coroneles), para ser interrogados acerca de las notas de opinión, o los titulares de sus publicaciones.

En lo personal, solía responder con una máxima del derecho referida a la ley: “si el texto es claro, no es necesaria ninguna interpretación…”. En alguna oportunidad, los “interrogatorios” eran fatigosos, y claramente atentatorios contra la libertad de expresión.

En una oportunidad, terminamos detenidos yo, en tanto Director, mi Secretario de Redacción, y el fotógrafo. Al día siguiente, con la noticia en primera plana de que estábamos detenidos, y el espacio editorial en la tercera página en blanco, fuimos “liberados”, de muy mala gana.

Eso es historia pasada, pero ahora hay cosas que me lo recuerdan ingratamente.

Un periodista del diario “El País”, fue citado por un comisario de la zona balnearia, por la “denuncia” de un “okupa” seudo ecologista, para que diera explicaciones sobre una reseña seria y objetiva de las quejas de los vecinos del balneario, acerca de las actividades del impresentable personaje. Una auténtica alcaldada.

Ese atropello, pasó sin que el comisario extralimitado haya sido sancionado. Hace una semana, el Prof. Antonio Romeo Píriz, fue citado por la división “delitos informáticos”, del Ministerio del Interior, para que respondiera acerca de una serie de denuncias sobre sus publicaciones en Facebook.

Hay, aparentemente, una circular del Ministerio del Interior que indica que la policía debe citar directamente a los denunciados por presuntos delitos de difamación, sin participación del Poder Judicial.

Parece un lamentable y alarmante regreso a viejas prácticas; pero lo más grave es que el talante autoritario dictatorial, lo hemos visto en la cámara de senadores, donde la vice Presidente de la República, se permitió cortarle el micrófono a un senador, vulnerando groseramente, a la vista y paciencia de los restantes 29 senadores, el derecho constitucional de la libre expresión.

Son muy malos antecedentes, que recuerdan tiempos ingratos, que no deben volver. 

Enlace para compartir: https://elpueblodigital.uy/ww0x