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domingo, febrero 1, 2026

Norberto Paiva: “La oveja es el sistema más eficiente para producir proteína roja en Uruguay”

En momentos en que el negocio ganadero vuelve a reordenarse por precios firmes y cambios en la demanda internacional, el rubro ovino comienza a recuperar protagonismo. Para el productor y cabañero Norberto Paiva, de cabaña Rancho Grande del departamento de Treinta y Tres, el escenario es claro: “estamos llegando a una etapa donde lo que queda tiene que valer más y ser de muy buena calidad”.

Con mirada técnica y a largo plazo, Paiva señaló que la producción ovina encaja cada vez mejor en ese nuevo paradigma de eficiencia, velocidad de respuesta y alimentos saludables.

“El mundo está pidiendo proteína roja y la está pagando. Y ahí el ovino tiene una ventaja enorme”, afirma.

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Más carne en menos tiempo
El argumento central del criador es productivo: la velocidad de generación de kilos. “En un año tenés un kilo de carne ovina pronto. En menos de doce meses, con cinco meses de gestación y cinco de recría, ya estás faenando un cordero con más de 16 kilos de carcasa. Mientras que para lograr mil kilos en vacunos necesitás cuatro años porque solo de preñez tenes nueve meses”, compara.

Para Paiva, esa diferencia de tiempos transforma al ovino en “el sistema más eficiente de los rumiantes para producir carne”, algo especialmente relevante en un contexto donde los mercados exigen rapidez, continuidad de oferta y menor costo biológico.

Además, señala que la tecnología aplicada al manejo viene cambiando la forma de producir. Hoy se ven cada vez más planteos intensivos, con pariciones tempranas y mejores manejos nutricionales, que permiten reducir riesgos climáticos y aumentar la señalada.

“Con encarneradas cortas, buen flushing y comida, las pariciones de julio o agosto funcionan muy bien. Bajás pérdidas por temporales y aumentás mucho la tasa de corderos”, explica.

Este modelo, agrega, está ayudando a desestacionalizar la oferta de carne, algo clave tanto para la industria como para el consumo interno. “Hay más carne ovina circulando de lo que se cree. Es un mercado que se está moviendo”.

Un producto más sano y natural
Según Paiva, otro punto que destaca es el diferencial sanitario y nutricional. “La carne ovina prácticamente no tiene residuos, porque no entra en los problemas sanitarios que sí tiene el vacuno. Es una carne más sana, más joven, con menos grasa y con mayor proporción de grasa insaturada”, detalla.

A su entender, estas cualidades encajan perfectamente con el consumidor moderno, que busca alimentos naturales y trazables. “Son dos productos nobles: carne y lana. Naturales, ecológicos y demandados”.

El cambio en la lana
Paiva también observa un reacomodo en el negocio lanero, especialmente en las fibras finas. “El Merino volvió a superar valores importantes y eso cambia el panorama. Fortalece sistemas donde la lana pesa mucho en el ingreso”.

De todas formas, advierte que conviven distintos modelos productivos: establecimientos donde la lana es clave y otros donde directamente pasa a ser un subproducto.

“Hay sistemas 100% de carne donde el cordero se va a los cinco o seis meses y la lana casi no incide. Son esquemas totalmente válidos. Lo importante es que cada productor elija la máquina que mejor se adapta a su campo”.

Con años de experiencia, Paiva cree que históricamente el ovino fue subestimado en Uruguay. “El ovino está menospreciado, y sin embargo es rápido, eficiente, noble y de altísima calidad. Para un país que quiere vender proteína animal al mundo, es una herramienta formidable”.

Y concluye con una definición que resume su visión: “Si el país apuesta a producir carne roja de forma eficiente y sana, la oveja tiene que estar en el centro de la estrategia”.

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