Siempre hemos sostenido que la sociedad que integramos se caracteriza por ser transgresora, que a poco de que crea al menos que no será sancionado por su transgresión, comete una o varias infracciones.
El hecho puede ser atribuido a la ignorancia de las normas o bien a la desidia, aunque también haya infractores contumaces, que no dudan en cometer la infracción si no se los ve.
Por alguna de estas causas es que nos encontramos con motos y autos estacionados sobre la vereda, “obligando” a los peatones a bajar a la calzada, cosa que no está permitido. Es por lo menos una falta que debería ser castigada, en caso contrario se es cómplice o se autoriza a todo el mundo a hacerlo a sabiendas que no acarreará sanción alguna
Es así que nos encontramos con muchos vehículos que circulan con anomalías en su documentación, o lo que es peor aún, con luces o frenos en malas condiciones.
En cuanto al estacionamiento, digamos que las veredas no pueden usarse para estacionar bajo ningún concepto. En lugares donde no hay sitios demarcados a estos efectos, el estacionamiento debe hacerse en la calzada, no en la acera.
En cuanto a la acera (o vereda), debe saberse que su mantenimiento y cuidado para que se mantenga en buenas condiciones de circulación peatonal, la norma municipal prevé que corresponde al propietario de la finca cuyo frente da hacia dicho tramo de vereda, pero esto no implica el derecho de uso exclusivo.
El uso es público. Vale decir que no puede ser ocupada ni por dicho propietario, ni por otro vecino. Para que nos entendamos las infracciones por interrumpir u obstaculizar el tránsito peatonal deben ser debidamente aplicadas acorde a la ley.
Cuando esto sucede en las inmediaciones de la dependencia municipal que teóricamente tiene el cometido de ordenar el tránsito en la ciudad, pasa a ser una omisión mayúscula. Si alguien conoce esta situación en Salto, está en lo cierto.
Ni que hablar de lo que sucede con tránsito vehicular en la ruta, donde cansados estamos de ver la circulación vehicular por las banquinas, o el propio adelantamiento por la derecha, transgresiones graves que algunas veces hemos visto que se cometen ante la vista misma de los controladores, sin que éstos se molesten al menos de advertir de estas infracciones.
Cuando viajamos al exterior y sobre todo a ciudades del denominado “primer mundo”, vemos como las sociedades son muchos más cuidadosas. Esto no se logró con multas y con sanciones, sino con conciencia de nuestra influencia sobre el ambiente.
Esperemos que aquí algún día nos llegue la misma situación, porque en caso contrario ¡ pobre de nosotros!.
A.R.D.
