Seguimos insistiendo en que la cuestión es con los controles. En un hecho reciente un policía mató a balazos a un perro ovejero alemán (comúnmente conocido como perro policía) porque según manifestó lo atacó cuando el policía ingresó a la casa enrejada donde pernoctaba el animal.
Sucede que el perro no sólo era la mascota de una niña que ese día cumplía sus quince años, sino que la familia entera le tenía un gran aprecio al animal, porque consideraba que en ocasión de un incendio en la casa, mientras ellos dormían, el animal los despertó y pudieron salvar su vida…
Este hecho con todos sus “clarooscuros” cobra mayor dimensión cuando se está discutiendo la Ley de Urgente -Consideración (LUC), que entre otras cosas otorga, según se señala mayores atribuciones a la policía y actualmente ya está en vigencia.
Hablamos de “clarooscuros”, porque no descartamos que el policía diga la verdad y “alguien” le indicó que había visto ingresar a un ladrón a dicho domicilio. En este caso habría que saber quién le dijo, ¿por qué el policía creyó en su palabra? Y porque se sostiene que se trataba de un ladrón.
¿Con que motivo se le dijo esto al policía? ¿Se sabía que había allí un perro que atacaría a cualquier intruso, lleve éste uniforme o no?
De cualquier forma se trató de una intervención mal hecha, muy dudosa. Que sepamos la policía no puede ingresar a un domicilio privado, salvo flagrante persecución de un delincuente.
¿Y si este delincuente no existió? ¿Y si “alguien” le indicó al policía a sabiendas de lo que pasaría?
En fin mucho para aclarar y un caso intrincado para la Justicia, porque seguramente habrá demandas y habrá mucho para aclarar. Por lo pronto esperamos que se hagan las investigaciones que corresponden, porque como siempre hemos insistido en estas columnas, seguir sosteniendo que “la policía” está ahora más respaldada, más segura y confiada, como si todos sus integrantes fueran iguales, es para nosotros al menos equivocado.
Sobran los casos que prueban que la cuestión no es en blanco y negro, Más allá del hecho puntual que aquí enumeramos y del que no tenemos más elementos de los que han trascendido, creemos que tan equivocado es sostener que todos los policías son corruptos, como sostener que todos son honestos defensores de la leyes. La única forma de saber ante qué estamos es estudiando cada caso a fondo y controlando siempre a los controladores.
A.R.D.
