Llegó aquel momento en que el sanducero ROBERT LEDESMA se integró a la Liga Salteña de Fútbol, desde su condición de árbitro. La presencia de Ledesma no generó resquemores o mezquindad desde las gremiales salteñas. Hay que suponer que fue todo lo contrario. Ledesma se adaptó rápido al fútbol salteño y fue plasmando una determinada modalidad de arbitraje, para ganarse conceptos a favor.
De unas semanas a esta parte, un segundo juez foráneo entre nosotros: el del artiguense MAURO MELO, con historia de la saliente tanto a nivel local como en los Torneo de OFI, ya sea con selecciones jugando como equipos también.
En sus primeras apariciones, Melo fue contemplando fines, pero también es cierto que en las últimas fechas se fue adjudicando sistemáticos cuestionamientos. Se han hecho públicas las manifestaciones contrarias al árbitro artiguense, sobre todo por un exceso real: LAS TARJETAS AMARILLAS.
Directores Técnicos y jugadores han apuntado sin más trámite sobre Mauro Melo, a quien el Colegio de Jueces debiera corregir «algunos males en esa dirección, porque caso contrario, el mal será para todos»