Más allá de ese tesoro de la ventaja

Ese 1 a 0 no puede ser un refugio definitivo: a eso hay que entenderlo

El 1-0 en un partido de ida de semifinales suele leerse con una dualidad inevitable: es el tesoro de la ventaja obtenida, pero también el recordatorio de la fragilidad. Para Salto, esa victoria ante Río Negro en el Dickinson deja un sabor a deber cumplido en las planillas, aunque con una señal de alerta encendida en el motor futbolístico.
Vencer con tres situaciones netas de gol en 90 minutos habla de un equipo con una efectividad quirúrgica, pero con un volumen de juego que se limitó demasiado.
Producir tan poco en casa obliga a una revisión profunda. Salto fue un equipo que controló, pero que no lastimó con la frecuencia que la exigencia reclamó
Ganar por la mínima traslada toda la presión a la retaguardia. Si el ataque no fluye, cualquier parpadeo defensivo en el «desquite» puede ser terminal. ¡Es lo que la selección en manos de Rony Costa debe evitar!


ENTRE LUCES Y SOMBRAS
El inicio de semana en las sesiones de entrenamiento estará marcado por la kinesiología tanto como por la táctica:
– Las alarmas (Gómez y Vargas): Javier Gómez y Javier Vargas son piezas de estructura. Sus dolencias físicas no solo restan nombres, sino que alteran el funcionamiento colectivo. Sin ellos al 100%, Salto un volante que va y que viene y peso en el área, respectivamente.
– La ilusión (Arbiza): La evolución de Nicolás Arbiza es la noticia. Su capacidad para clarificar el juego y su lectura de tiempos pueden ser el antídoto perfecto para esa falta de «versión ofensiva» que se evidenció en la ida. Es el hombre llamado a conectar las líneas. Su aparición a la hora del gol fue implacable. La certeza de quién gana el espacio por el medio y decide después. Ese tiempo de la conexión agónica.


EL RIESGO DE LA OBLIGACIÓN
El próximo sábado en tierras fraybentinas, el contexto cambia drásticamente. El 1-0 es un resultado que «invita» peligrosamente a retroceder. Río Negrto jugará en su casa ante su gente y con la soga al cuello. Esa obligación de vencer los hará peligrosos y directos. Salto se encontrará con un equipo que arriesgará desde el primer minuto, lo que paradójicamente podría beneficiar al equipo salteño si logra explotar los espacios que no aparecieron en el Dickinson.
El desafío de Salto tiene que ser no enamorarse del empate. Si el equipo sale únicamente a proteger la mínima ventaja, el riesgo de quedar a merced del empuje albinegro es altísimo.
¿Qué Salto necesitamos ver?
Para sellar el pasaporte a la final, el equipo debe transmutar. De ese equipo austero y de «vuelo corto» del primer partido, a una versión que sepa administrar los tiempos del desquite.
La clave estará en la primera sesión de este lunes: recuperar soldados, aceitar la transición defensa-ataque y  convencerse de que el 1-0 es un punto de partida, no un refugio definitivo. Salto tiene la chapa: ahora falta la argumentación definitiva. Quedó una versión pendiente. Habrá que encontrarla.

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«Sabíamos que rival  estaba enfrente»

«Si, claro que fue duro. Fue duro siempre. Cuando uno habla de Río Negro, habla del oficio que tiene y lo demostró. Sabíamos que rival estaba enfrente y que esquema plantearía. Si uno analiza lo que pasó, llega de repente a la conclusión: de los dos, Salto fue el que generó más. No siempre se definió bien, eso es cosa concreta. Lo bueno es haber ganado. Un empate era un riesgo, porque ahora ellos están obligados a salir, a buscar. ¿La lesión del jugador de Río Negro?. Salgo del arco, casi sobre el área grande, el cae mal y me di cuenta enseguida que algo en el brazo le había pasado. Por eso mandé la seña al banco de ellos. Estamos a 90 minutos de ser finalista. No dejamos de respetar a Río Negro, pero no dejamos de creer en nosotros». 

(NICOLÁS SÁNCHEZ. Cinco goles en contra en once partidos. Esa también, es una razón).


«¿Cómo no emocionarme?»

    (Foto: Vicente Massarino Diario EL PUEBLO)

La compleja semana pasada, porque la noticia en sí misma, no dejó de transformarse en impacto: la rotura de ligamentos en Paolo Tabárez. Es la segunda vez que padece esa lesión. Año atrás, el «Lolo» transitó por la misma circunstancia. El mazazo emocional fue inevitable, no solo en el volante, también en el plantel seleccionado. Por eso el domingo a la noche, cuando Salto enfrentó a Río Negro por la primera semifinal del Campeonato del Interior, la bandera se desplegó con la leyenda  que refleja el sentir del núcleo:«Fuerza Lolo, estamos con vos». Al decir de Paolo, algunos minutos después, ¿»cómo no emocionarme con esta actitud de mis compañeros?. Tengo que seguir sintiéndome uno más». En la semana que va transcurriendo, una nueva evaluación se planteará, en todo caso como paso previo a la intervención quirúrgica. Paolo sabe que será un año con la pelota al margen, pero también sabe….que volverá.


La noche en que Nicolás Arbiza llegó al cuarto gol

El 1 a 0 de Salto sobre Río Negro, implicó el cuarto gol de NICOLÁS ARBIZA, desde que se inició la actual disputa. Primero el Campeonato del Litoral Norte y tras ello, las instancias ya enmarcadas en el Torneo del Interior. Dos goles de Arbiza en la primera fase: uno a Rivera en Rivera y el segundo frente a Artigas en el Parque Dickinson. En las semifinales, un gol ante Tacuarembó en el Parque Dickinson y de última frente a Río Negro. Oriundo de Bella Unión, ahora tan solo un gol por debajo de Javier Vargas. Salto llegó a 17 goles a favor y tan solo 5 en contra.

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