La situación surgida en la Intendencia de Montevideo, es al menos inoportuna. Pedir un juicio político por una causa menor – no entramos a considerar si es de recibo o no – debería de ser una medida extrema, reservada para casos en que la opinión pública y la consideración popular respaldara al menos por una amplia mayoría la medida de los ediles y posteriormente la del Senado de la República.
Creemos que no sea el caso.
Creer que la ciudadanía puede prestarse para luchas menores, puede terminar en un fiasco y la responsabilidad de que prospere o nó la medida será de la Cámara Alta. Para nosotros el controlar, y la tarea de fiscalización que le otorga la Constitución de la República a la Junta Departamental no es para hacer de ella un juego político.
Quiso la vida que nos hubiera tocado en suerte cubrir aquellas juntas departamentales, dominadas por los partidos tradicionales con amplias mayorías y un Frente Amplio que recién comenzaba a tomar forma. Recordamos a dos ediles en particular, Juan José Portugau y Walter Moreti.
Uno procedente de filas del Partido Demócrata Cristiano y el restante electo como representante del Partido Comunista. Eran tiempos en que la junta era dominada ampliamente por los partidos tradicionales y fuimos testigos de como se les reían en la cara a los ediles mencionados.
No podían impedir que pidieran la palabra y expusieran lo que consideraban sus razones, pero sí llevados por su amplia mayoría sabían que nunca habrían de tomarlos en serio.
Nunca compartimos estas actitudes – lo menos que se podía pedir era respeto al expositor- también honestidad obliga a decir que siempre hubo excepciones, vale decir ediles que se mostraban molestos con estas actitudes.
Si cada cual cumpliera su rol con respeto y sensatez seguramente que la evolución de estos órganos de contralor nos hubiera mostrado algo diferente. Nunca mejor aplicado aquello de que “quien siembra vientos recoge tempestades”.
No nos gustan las burlas, provengan de donde provengan. No nos gustan los desaires, expresados con la actitud de levantarse o estar en otra cosa cuando expone un edil opositor. Tampoco nos gusta que se ignoren los pedidos de informes.
Hoy vemos que una de las causas de las molestias que llevaron a pedir el juicio político a la Intendente de Montevideo, es el hecho de que no concurriera en persona, cosa que sucedió en la mayoría de los casos en los tiempos en que nos referimos.
Alberto Rodríguez Díaz
