«Uno entiende que en esto del fútbol cada cual es dueño de decir lo que cree que tiene que decir. Pero el tema es que apuntan a la conveniencia propia o al juicio de una parte de lo sucedido. No la cuentan toda. No la dicen toda. Y nosotros no tenemos esa posibilidad de replicar en los medios. Por supuesto que nosotros podemos equivocarnos, pero sancionamos sobre la base del reglamento que otros desconocen. Hay partidos en que es necesario aplicar aquello que uno puede catalogarlo como básico en cuanto al saber. Pero están quienes no saben. Entonces, mal pueden reclamar, desde el momento que no se tiene razón. Pasa con todos aquellos que son parte del fútbol. Si hay reglas que sostienen el juegop, hay que saberlas. No queda otra»

*En La Trastienda del Fútbol por Radio Arapey en la edición de la víspera el Director Técnico de Palomar, Federico Silva, planteó su caso: aquel partido de la primera fecha cuando fue expulsado ante Dublín Central, «porque yo estaba fumando y me dijo que no podía hacerlo. Yo insistí en que podía y el árbitro terminó expulsandome»El árbitro no fue otro que FERNANDO LÓPEZ. El mismo que trasluce una explicación a mano, al fin de cuentas para consumo del fútbol, porque en este caso se trata de una disposición de FIFA. Como los jugadores no pueden lucir en un partido, cadenitas o anillos, tampoco los técnicos pueden fumar y en el banco, tampoco tener un casco, por ejemplo. Todos aquellos elementos contrarios a la seguridad están prohibidos. Nada que atente contra la seguridad de terceros»
UNA CUESTIÓN DE ACTITUDES
Los tiempos perdidos en el fútbol. Los minutos que se consumen lejos de la pelota y cerca de los reclamos. La sistemática protesta. Los minutos que hay que adicionar después. Pero al fin de cuentas, el juego expuesto a la fealdad. Casi una grosera rotura de su propia esencia.«Porque son situaciones que uno las va comprobando en Divisiones Juveniles, con jugadores que en forma deliberada se tiran buscando la sanción o llegado el momento para que los minutos pasen con el juego inactivo. A veces, esos propios jugadores son los que reconocen que el propio técnico es el que los manda. Frente a esta realidad, la pregunta surge: ¿qué buscamos a partir de la simulación? No creo que sea a favor del fútbol, que sume al espectáculo.Todos vemos lo que ocurre en otros países en que los árbitros pasan desapercibidos, y es justamente porque los jugadores juegan. Proponen a través de una idea que no pasa por el engaño y si por exponer las condiciones de cada uno. Pero si los técnicos no se adhieren a variar algunas actitudes y terminan fomentando, uno se pregunta a dónde queremos llegar»»EL QUE TE QUIERECOMPLICAR TE COMPLICA»En qué medida es posible que el fútbol establezca correctivos, modificación de guiones desde sus intérpretes, para que la continuidad sea real. Tanto acento para la maldición de esos segundos tiempos que de 45′ se jugarán 23 o 25 minutos. Cuando más parece generarse el microclima ant-fútbol, con las protestas y simulaciones como base de acción. Entrenar para no jugar.«Eso es lo que cuenta. Porque no se disfruta más del fútbol y se evita caer en lo que es penalizable. En uno de estos partidos en que arbitro, se lesiona el arquero y un jugador me dice que lo atiendan afuera. Le tuve que explicar que el caso del arquero es excepcional. Cuando se lesiona, requiere de una atención que determina que el trámite se pare. Hay que suponer que esto tan básico tampoco se sabe. Y pasa también con el tiempo que se adiciona. Determino cinco minutos, pero es el derecho del juez a ampliarlo si lo considera necesario porque hubo interrupciones no previstas. El juez no tiene porque estar señalando el aumento de esos minutos.Es necesario partir de algo bien sabido: el jugador que te quiere complicar, te complica y no hay de vueltas. Mientras llega un momento en que uno se interroga si estamos educados para ser parte de un partido del fútbol a partir del conocimiento. Que cuestiones básicas del reglamento ignoremos, parece demasiado grave. O muy grave» -ELEAZAR JOSÉ SILVA-
