
Chaná puso «el grito en el cielo» por la citación de Rosas Pintos a la selección
La situación para la selección de Salto se presenta como un verdadero rompecabezas táctico de cara al cruce pactado para el sábado en el Parque Ernesto Dickinson. El panorama que enfrenta Rony Costa no es solo una cuestión de nombres, sino de una reestructuración forzada en el eje del equipo justo en la instancia definitiva. Maldonado viene y es el partido de ida por las finales del Torneo del Interior.
La acumulación de ausencias en la zona de gestación y definición es real. El equipo pierde perfiles muy distintos que, combinados, daban variantes al ataque:
Sin Javier Álvarez (un retorno a Tucumán que dejó el vacío) y Agustín Álvez Da Silva (cinco amarillas), Salto pierde a dos delanteros de punta.
La baja de Richard Rodríguez por tarjetas quita potencial equilibrio, pero lo de Paolo Tabares es el golpe anímico más fuerte. Una rotura de ligamentos en estas instancias no solo afecta lo futbolístico, sino que deja al grupo sin uno de sus motores creativos.
EL QUE LLEGÓ
La citación de Emiliano Rosas Pintos es una respuesta de emergencia pero con fundamentos técnicos. El jugador de Chaná (solicitó en préstamo desde Salto Uruguay) ha demostrado ser un jugador con desequilibrio individual, capaz de generar sus propias chances, algo vital cuando el esquema colectivo se ve alterado por tantas bajas.
Sin embargo, su llegada a la selección mayor es un «salto al vacío» en términos de presión, ya que se le pide aportar soluciones en una final del Interior con muy poco tiempo de rodaje con el resto del plantel. Restará saber en qué medida es utilizable por Rony Costa.
LOS INTERESES CONTRAPUESTOS
La «bronca» en el Club Atlético Chaná es comprensible desde la óptica institucional:
En un año donde la exigencia es el ascenso sí o sí para honrar los 100 años de historia, cada punto en la Divisional B vale oro. Perder a EMILIANO ROSAS PÌNTOS para la quinta y sexta fecha debilita sus chances de repuntar en un inicio de temporada que ha sido más rocoso de lo esperado.
Para Rosas Pintos, es la oportunidad a prueba de fuego; para el «Indio», es un problema de planificación deportiva que profundiza su limitación de resultados.
El pasado martes en el Consejo de la Divisional «B», la delegación de Chaná, cuestionó la decisión del técnico Rony Costa, pero debió aceptar el hecho a partir de la propia voluntad del futbolista.
¿El termómetro de la reacción? Cambiante Cerro: de Mendoza a Bidondo

La situación de Cerro en la Divisional B de la Liga Salteña de Fútbol ha llegado a un punto de quiebre. Tras un inicio de temporada que no estuvo a la altura de las expectativas, el club de la «Villa» busca dar un golpe de timón para evitar que el pozo sea más profundo.
La salida de Facundo Mendoza se precipitó tras los resultados de la cuarta fecha de la primera rueda, que dejaron al equipo en la penúltima posición de la tabla. El fútbol, siempre resultadista, no perdonó la escasez de puntos.
La llegada de Rubén Bidondo no es casualidad. Se busca un perfil con experiencia, alguien que conozca la Divisional B y que tenga el temple necesario para gestionar un vestuario golpeado anímicamente.
Bidondo asume con la urgencia de sumar de a tres de forma inmediata para salir de la «zona roja».
Hablar de Cerro no es hablar de cualquier equipo. El nombre carga con una herencia de barrio, de lucha y de una identidad muy marcada. Sin embargo, esa misma identidad hoy juega como un arma de doble filo.
Para un club con el arraigo popular de Cerro, verse en el penúltimo escalón de la «B» es una anomalía dolorosa. El nombre exige protagonismo, y la realidad actual genera una disonancia que pesa en las piernas de los jugadores. 3 puntos de 12.
El debut de Bidondo marcará el termómetro de la reacción. El objetivo es claro: «estabilizar la defensa y recuperar la confianza goleadora». En una divisional tan pareja como la B de Salto, dos victorias consecutivas pueden cambiar el panorama, pero para ello, Cerro debe empezar a jugar con la autoridad que su propio nombre le demanda. La Divisional B es un torneo de rachas. El margen de error para Bidondo es escaso, ya que la primera rueda avanza rápido y los puntos perdidos al principio suelen lamentarse al final del acumulado.
Saladero y Progreso desde las 17.15′: Estrategia de prevención: «sólo fútbol» y que lo demás no cuente

El partido entre Saladero y Progreso es, sin lugar a dudas, el duelo más atractivo y complejo de la quinta fecha de la Divisional B. Ambos llegan como líderes (junto a Sud América), lo que le otorga un carácter especial en esta primera rueda.
El cambio de las 16:30 a las 17:15 horas responde a una decisión deliberada de la Liga y las autoridades de seguridad. La intención es generar una «ventana de tiempo» suficiente para que los hinchas de los equipos que juegan a primera hora (como San Eugenio y El Tanque en ese mismo escenario) puedan abandonar las inmediaciones antes de que llegue el grueso de las parcialidades de Saladero y Progreso.
En el fútbol salteño, la gestión de los flujos de personas es clave para evitar cruces en las zonas de acceso, especialmente en canchas que están insertas en el corazón de los barrios.
¿ES UN PARTIDO DE ALTO RIESGO?
Si bien no se cataloga oficialmente como un partido de «guerra», sí reúne todos los condimentos para ser considerado de «máxima vigilancia».
Son dos de los clubes con mayor arraigo popular y «seguimiento» en la Divisional B. El volumen de gente que movilizan supera ampliamente el promedio de la categoría.
Saladero ha tenido episodios de sanciones por incidentes de su parcialidad, lo que obliga a acentuar los protocolos de seguridad.
Al estar ambos en la cima de la tabla, la tensión competitiva es altísima. Un resultado adverso para cualquiera puede caldear los ánimos en un ambiente ya de por sí efervescente. Se verá.
PARA ENTRAR EN SALADERO
Para este domingo 12 de abril, se espera un operativo que divida rígidamente las parcialidades:
Locatario (Saladero): Ingresa habitualmente por el sector oeste.
Visitante (Progreso): Se le asigna el sector este para garantizar la separación física desde la llegada al predio.
En resumen, el retraso del inicio busca que el espectáculo sea puramente deportivo y que la fiesta no se empañe.





