“La cabeza y el corazón de mi explotación agropecuaria serán expropiados porque parecería que hace 200 años hubo un campamento. Quiero seguir trabajando hasta mis últimos días en la propiedad que recibí de mis antepasados”, dijo su propietario
«Lo único que le pido es: diga la verdad, con decir la verdad no preciso nada más…”, fueron las palabras de César Juan Gutiérrez Amaro, un hombre afable y cordial, previo a despedirse y a agradecer la presencia de EL PUEBLO en la estancia El Hervidero, donde vivió gran parte de su vida.
La historia de El Hervidero es muy particular y de gran valor simbólico para el acervo patrimonial del país. Nuestro interés de visitarla estuvo motivada por dos cartas que recibimos en nuestra Redacción. Una de ellas del Dr. Adolfo Bortagaray y la otra firmada por el Cr. Walter Texeira Núñez y Federico Dutra, ambos directivos de la Asociación Agropecuaria de Salto, y referían sobre la expropiación del mencionado establecimiento.
Por eso, decidimos concurrir hasta el lugar y dialogar con su propietario, con quien dialogamos de forma amistosa pero sincera, clara y frontal, ya que a sus 88 años de vida, César Juan Gutiérrez, tiene una lucidez y una energía realmente destacables.
LA EXPROPIACIÓN
El Poder Ejecutivo dispuso el pasado 21 de diciembre de 2011 la expropiación de los padrones de la propiedad que pertenece a Gutiérrez, la que está ubicada en el Paraje Daymán en el departamento de Paysandú, esto basado en un informe Histórico-Arqueológico elaborado por la Facultad de Humanidades en Octubre de 2003.
Según Gutiérrez, los investigadores entendieron que el solar donde estuvo el “Asentamiento de Purificación” entre los años 1815 a 1818, fue el que ocupa hoy el casco y alrededores de su establecimiento rural. “Señalaron una zona que comprende la casa principal (construida originariamente por mi bisabuelo, Don Nicanor Amaro, entre 1891 y 1894) y las construcciones complementarias (más de 2.000 m2 del establecimiento), proyectando en toda esa área la instalación de un Parque que ocuparía 192 hectáreas”, explicó.
SU DEFENSA
“No merezco que me hagan eso; si fuera verdad, sí”, expresó Gutiérrez, quien sostiene que “no existe la certeza que se requiere para desapoderar a alguien de un bien de su propiedad”.
Agrega que el propio informe de la Facultad de Humanidades reconoce las limitaciones del trabajo realizado, utiliza reiteradamente expresiones condicionales, hay hipótesis no demostradas, omite la investigación en otros lugares, utiliza mapas y planos defectuosos (como el de Besnes e Irigoyen, en el cual nada de lo que aparece es de la época de Artigas), analiza documentos (como el Artículo periodístico de Camilo B. Williams de 1879), que presenta diversos errores.
“Todo ello deja el tema en el terreno de las hipótesis, presunciones e incertidumbres y los propios investigadores señalan reiteradamente (más de 140 veces) la necesidad de continuar, ampliar, profundizar los estudios e investigaciones, alegando los escasos medios económicos y el tiempo que dispusieron para realizar la tarea encomendada por la Ley que establece señalar, delimitar y establecer la superficie del solar”.
CONFUSIÓN
Gutiérrez afirma que “el Estado estará dando una señal equivocada”, pues el casco principal del establecimiento -que será el centro de las visitas- fue construido por su bisabuelo 70 años después que la Villa (dondequiera que ésta pudiera haberse encontrado) desapareciera y 40 años después de la muerte del Prócer y no tiene absolutamente nada de la época de Artigas”.
Manifiesta que “se creará una gran confusión en los visitantes, a quienes habrá que explicarles que los llamados ‘Cuartos de Artigas’ estuvieron quizás -porque no hay certeza- debajo de la casa, pero que ésta ninguna relación tuvo con el período en que Artigas instaló el Campamento”.
PEDIDO
“La propiedad es un derecho inviolable y nadie puede ser privado del mismo sino conforme a leyes establecidas por razones de interés general y la expropiación opera en casos de necesidad o utilidad públicas (Constitución – arts. 7 y 32). En este caso, además de no estar plenamente demostrado el lugar de la Villa, ni su delimitación y superficie, se avasalla mi derecho de propiedad, abriendo un paréntesis de duda”, manifestó Gutiérrez quien además se pregunto ¿Purificación reviste un valor simbólico por el lugar de su emplazamiento que la convierte en objeto de expropiación? ¿O lo es el casco del establecimiento y sus instalaciones, de valor e importancia histórica, pero no porque contengan elementos de la época artiguista?”.
“Tengo 88 años de vida y llevo 68 al frente del establecimiento. He colaborado abiertamente en todas las investigaciones y tengo el máximo respeto, devoción patriótica y admiración por nuestro Prócer. La cabeza y el corazón de mi explotación agropecuaria serán expropiados porque parecería que justamente debajo de mi casa puede haber restos de lo que hace 200 años fue un campamento temporal hecho de palo, paja y barro”, indicó preocupado y agregó que ahora “solamente solicito que se profundicen los estudios y que el señor presidente (José Mujica) también entrado en años, considere -apelando a su comprensión- mi pedido: que se me permita seguir trabajando hasta mis últimos días en la propiedad que recibí de mis antepasados y que durante 122 años ha estado en manos de mi familia, quienes de tierra vacía la convirtieron en un establecimiento rural ejemplar”, expresó.
Las controversias de los hallazgos que suponen que en El Hervidero estuvo el campamento de Artigas
El propietario de El Hervidero relató que ya en el año 1978 en la época del gobierno militar, comenzaron las investigaciones en la búsqueda de evidencias que indicaran que allí estuvo el campamento de Artigas. “Vinieron y no encontraron nada”, dijo César Juan Gutiérrez a este diario.
Recordó que un día uno los investigadores (que eran de apellidos Olivera y Taddei), empezó a los gritos: “¡Encontré las trincheras de

Artigas!, y les tuve que explicar que lo encontrado era una terraza de camellón levantada a medio metro, antierosiva: “Las hice yo hace tres años, que estudié agronomía, si quiere venga al escritorio, le muestro el cuaderno de trabajo… y si se fija, cada 2,20 metros de diferencia vertical, hay otra igual, hay 14 zanjas como esta”, arguyó.
Gutiérrez comentó a EL PUEBLO que además “las trincheras surgieron en el 1900, y Artigas hacía guerra de movimiento, a caballo”.
Posteriormente, los investigadores de la Facultad de Humanidades, en el año 2003, levantaron el piso de uno de los dormitorios. “Lo hicieron en busca del rancho de Artigas, y yo los dejé picar, lo único que encontraron fue un taco de seda Luis XV”. Estuvieron 3 meses, de los cuales 2 meses y 20 días estuvieron escarbando. “¡Encontré las tumbas!”, recuerda que dijo uno de ellos (José López Mazz, actual investigador jefe en la búsqueda de restos de detenidos desaparecidos durante la última dictadura militar).
-”¿Me permite?, le respondió Gutiérrez y agregó: “esos, son 50 olivos que mi padre los plantó antes de morir, él fue ministro de Ganadería, hizo una ley de cultivo del olivo que todavía existe, que a todo productor que quiere iniciar una producción de olivo, el vivero nacional de Toledo le tiene que dar gratis 50 olivos buenos y el director de ese vivero le dijo; Ud. hizo la ley y no tiene un olivo en su casa, y le mandó los 50 olivos. Le dije a López Mazz, “me acuerdo bien, a 15 metros uno de otro”, escarbaron y estaban las raíces…”, declaró a EL PUEBLO.
“También en el informe hablan que encontraron carbón vegetal”, prosiguió, y dijo que los investigadores daban a suponer que se trataba de restos de los fogones de Artigas, “¿y sabe lo que eran? La bajada de un pararrayos, que cada tanto hay que hacerle mantenimiento y la bajada del cable termina en una base de cobre que se cubre con sal y carbón vegetal para que haga buen contacto, el mantenimiento le habíamos hecho en el año 50, estaba todo deshecho incluso la placa de cobre estaba picada y le habíamos puesto 5 bolsas de carbón hacía dos o tres años”, explicó.
Encontraron también una bala de mosquete, redondas de plomo y otra a 2 kilómetros más adelante, “pero, si tuvieran rigor científico y honestidad, tendrían que decir cuantos ejércitos más pasaron por ahí, después de Artigas estuvieron más de 4 mil portugueses un año y medio, todos tenían mosquetes de la misma clase, y encontraron una bala cilindro-ojival, que se empezaron a conocer a partir de 1840 en Europa como gran novedad.“Así que si se encuentra alguna, es la prueba que no eran de Artigas”, les dijo Gutiérrez a los investigadores.
Las bayonetas que aún conserva fueron encontradas en la meseta, donde “se encontraban a carradas, monedas, balas de cañón”. Cada una tiene su identificación “todavía no sé a que Museo lo voy a donar…”, comentó y agregó “no hay nada encontrado acá… (donde está el casco de la estancia)”.
Por un momento suspira y prosigue leyendo cada identificación de las armas. “No hay peor ciego que el que no quiere ver”, dijo y volvió a insistir: “créame que si yo creyera que Artigas estuvo acá, yo hacía la linyerita y me mandaba a mudar, pero ¡es falso!, estuvo en la Meseta”.
“Administré esto desde el año 1946, que estudiaba agronomía y tuve que dejar porque murió mi padre y el campo llega hasta la Meseta y cuando iba, había que ir a caballo y cuando se juntaba el ganado de la Meseta, hacíamos mediodía allá, ¿y van a decir que si Artigas vivía acá, subía todas las tardes a meditar mirando la puesta del sol, y volvía de noche, 7 kilómetros de camino de sube y baja que hay que andar al paso porque no se puede ni galopar?”, alegó.
“El que dice que Artigas subía la meseta y tenía a poca distancia su tienda, es Isidoro de María que no es testigo presencial, pero la hermana de él, Josefa, era casada con José María Artigas, uno de los hijos de Artigas, y tenía el dato directo del hijo del prócer”, argumentó.
Mencionó además que el naturalista francés Auguste de Saint-Hilaire, indica en su diario de viaje que en su paso por el Chapicuy “enseguida está Purificación, el pueblo totalmente destruido (…)”. Este dato que da el investigador francés sobre Purificación fue en febrero de 1821 y “hacia solo tres años que Artigas había estado, y ya no había nada para ver”, comentó Gutiérrez.
“Algunos dicen que Artigas le prendió fuego cuando se fue, y otros que como los campos estaban muy empastados (con mucho pasto), porque le habían comido todo el ganado al dueño, hubo un incendio, y era un pueblo de paja y terrón…”, comentó.
Está el banco de iglesia de Nicanor Amaro y la cama de Carlos Reyles
La antigua casona fue construida hace más de 100 años y tiene 33 habitaciones, además de contar con capilla propia
La casa que oficia como casco principal de la estancia, fue construida entre los años 1890 y 1894, tiene 33 habitaciones, a la izquierda de la entrada principal hay una capilla, que fue mandada a construir por la madre de Gutiérrez (nieta de Nicanor Amaro). La misma cuenta con atractivos y valiosas piezas, algunas adquiridas en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen hace 50 años,

cuando vendieron algunas piezas, muebles de la sacristía de Bahía, Brasil, y bancos que llevan nombres de los integrantes de la familia.
Los muebles antiguos, que adornan las habitaciones, tienen hasta 200 años de antigüedad, aunque están muy bien cuidados, algunos pertenecieron a familias portuguesas, uno estuvo en el Cabildo de Montevideo, otros fueron comprados en remates de la casa rematadora Gomensoro.
El establecimiento cuenta con varios dormitorios, una biblioteca, un cuarto de costura, un comedor ubicado entre dos patios internos, una fuente y paredes decoradas con cuadros de mayólicas que mandó hacer su padre cuando era ministro en Francia, en el año 40.
En su dormitorio, exhibe una colección de espadas que corresponden una a cada período de la historia de Francia, se las regaló su padre cuando cumplió 15 años de edad y ambos residían en París, se las compró a un anticuario que vendía espadas, su cama perteneció a Carlos Reyles.
En uno de los edificios, construidos simultáneamente con la casa, donde dicen que era la capilla de Artigas, hay un horno de pan que vino de Alemania cuando su madre tenía 12 años, el techo es de tejas Sacoman que fueron traídas de Marbella en 1892 y “tengo la prueba de la compra de las tejas”, reivindicando la antigüedad de la casa.
Desde arriba de la antigua casona, se puede apreciar los alrededores de la estancia, el río Uruguay, la meseta de Artigas y un entorno espléndido.
Si bien la estancia se ubica en el departamento de Paysandú, es una zona de influencia salteña, al punto que la mayor parte de los colaboradores, incluyendo el administrador y el actual capataz, son salteños.
LA CONSTRUCCIÓN DE LA MESETA
Nicanor Amaro, su bisabuelo, fue “patriota”, estuvo en Paysandú, era miembro de la Junta de Gobierno y propuso hacerle un homenaje a Artigas en la plaza principal y “no le dieron bolilla”, cuando se mudó a Salto, hizo su casa donde ahora es el Club Salto

Uruguay. Cuando era presidente de la Junta, era presidente de la comisión pro monumento a Artigas en la Meseta, hicieron kermeses y fondos y sacaron una insignificancia (2.000 pesos), entonces Nicanor Amaro dijo “no importa, ese monumento se va a hacer igual, yo pongo lo que falte”, Gutiérrez indicó que el monumento costó 30 o 40 mil pesos de la época y el resto, lo puso Don Nicanor Amaro. El monumento a Artigas que se ubica en la meseta, se construyó en 8 meses “porque había fondos suficientes”. Amaro donó además el predio donde se levantó el monumento, que son 50 hectáreas, dijo nuestro entrevistado.
Mujica se comprometió a ir al lugar el mismo día que murió Hugo Chávez
El pasado 5 de marzo de 2013 cuando la muerte del presidente de Venezuela era noticia en todos los informativos, diarios y distintos medios de comunicación del planeta, Gutiérrez aguardaba en El Hervidero con todos los preparativos correspondientes, la llegada del presidente de la República, José Mujica, a quien había invitado a visitar su establecimiento para que comprobara todo lo que implicaba la expropiación para su vida.
La visita había sido coordinada luego de una llamada telefónica que el presidente mantuvo con Gutiérrez. Pero la misma ese día se vio truncada por el fallecimiento de Hugo Chávez, ya que Mujica fue, junto a su par de Argentina, Cristina Fernández, uno de los primeros presidentes en asistir al funeral del mandatario caribeño.

En la oportunidad de haber dialogado telefónicamente, el propietario de El Hervidero le agradeció “la sensibilidad” que demostró Mujica ante el asunto. “Me están ejecutando, pero nadie vino a ver esto, por eso lo invito”, a lo que el mandatario le había dicho “pasado mañana voy” y hasta el momento “no tuvo tiempo”.
“(Mujica) Es muy correcto, le dije que había tantas falsedades e irregularidades y que nadie se molestó en venir a ver”. Sobre este asunto y hastiado por lo que le toca vivir, Gutiérrez dijo que “una mentira repetida mil veces se transforma en una verdad, el que oye eso y no a la contraparte, se cree la mentira”.
En una expresión casi desesperante por la situación, Gutiérrez reclama: “yo no tengo ni tiempo, ni edad, pero es duro, lo único que pido es que me dejen morir en mi cama. Igual de (José) Artigas no hay nada, si le quieren hacer un homenaje a Nicanor Amaro sí, porque él fue el pionero que empezó con todo esto y lo hizo como peón de campo”.

Carta del Dr. Carlos Peirano sobre el tema
La intención de expropiar El Hervidero por el Estado supondría un cuestionable desembolso millonario
En una carta titulada “Lo que no se dice acerca de Purificación”, el Dr. Carlos Peirano Tornini, que conforma parte del equipo de trabajo de la estancia El Hervidero, establecimiento que el Estado quiere expropiar, pese a que su propietario, César Juan Gutiérrez de 88 años de edad, aduce que los investigadores tuvieron escasos indicios de que el lugar fuera el campamento del Prócer José Artigas (ver páginas 5 a 9 de la presente edición de EL PUEBLO), fundamento por el cual el Estado quiere pagar una suma mayor a los 10 millones de dólares, detalla minuciosamente en una carta remitida a nuestra Redacción, la situación de una estancia que es emblemática para el país y que está en el ojo de la tormenta.
Damos a conocer íntegramente el texto de la carta remitida por el Dr. Carlos Peirano a EL PUEBLO.
“Lo que no se dice acerca de Purificación”:
1.- Me dirijo a la opinión pública en mi carácter de ciudadano uruguayo, padre de familia, productor rural y colaborador directo en los trabajos de explotación agropecuaria de la Estancia “El Hervidero”, propiedad del Sr. César Juan Gutiérrez Amaro, quien está por cumplir 88 años de edad.
Desde hace unos años, los vecinos de la zona de Chapicuy, los trabajadores del establecimiento y personas allegadas a la familia Gutiérrez Amaro, vemos con gran preocupación la perspectiva de que se destruya una productiva empresa agropecuaria como lo es la mencionada Estancia.
2- Me preocupa profundamente, la expropiación de la parte medular de un establecimiento agropecuario, que implicará la privación del 100% de su infraestructura productiva. Esta acción se llevaría a cabo sin tener ninguna certeza científica del lugar donde se emplazó el Campamento Artiguista.
3- Se evita cuidadosamente decir que el casco es la casa donde reside la familia del Sr. Gutiérrez, propiedad que fue adquirida por sus padres a la sucesión de Doña María Ancel de Amaro en el año 1938, con la casa habitación y demás construcciones en total abandono y reducidas al estado de taperas. Su reconstrucción al estado actual exigió y continúa exigiendo un esforzado y muy oneroso sacrificio económico.
No dicen que a escasos cinco mil metros de los padrones que declararon monumento histórico, se encuentra un parque de 50 hectáreas y el monumento más grande que existe en el Uruguay erguido en homenaje al General Artigas. Me refiero al parque de La Meseta de Artigas. Tampoco dicen que el parque fue donado por Don Nicanor Amaro (bisabuelo del actual propietario de la Estancia) quien patrocinó y presidió una comisión para construir allí el monumento, de cuyo costo aportó su casi totalidad.
4- Se insiste en confundir a la opinión pública, diciendo que se sabe exactamente donde fue el emplazamiento de la Villa Purificación y casualmente lo hacen coincidir con el casco de la Estancia que quieren desmantelar.
Para quienes no la conocen, paso a describir resumidamente algunos rasgos que permiten caracterizarla: El establecimiento “El Hervidero” está ubicado en el paraje Parada Daymán, en el departamento de Paysandú.
-Tiene un sistema de producción ganadero-agrícola, donde se realiza ciclo completo de vacunos y cría de lanares. La base forrajera del predio es el campo natural, con una importante área de praderas artificiales y cultivos anuales para ensilaje y pastoreo directo.
-La estancia posee un casco con un significativo conjunto de construcciones, donde se destaca la casa principal, mandada construir por el Sr. Nicanor Amaro entre los años 1890 al 1894.
-Cuenta también con casas para el personal, -galpones, taller mecánico, etc. Este conjunto de construcciones abarca más de 3000 metros cuadrados en perfecto estado de conservación. Además posee una excelente infraestructura para realizar la actividad ganadera. Tiene un óptimo nivel de empotreramiento (30 potreros y 10 piquetes). Dispone de corrales para vacunos, bretes para lanares, baño de inmersión, embarcadero, dos corrales de encierro para vacunos (feed lots) con aguada y sombra naturales.
-La inversión realizada en el sistema de aguadas para el ganado es muy grande. Consta de 7 pozos semi-surgentes, con sus correspondientes molinos aéreos de 14; 12; y 10 pies y 3 poseen además una bomba eléctrica. También se cuenta con reservas de agua en tanques elevados o sobre suelo con una capacidad conjunta de 1.300.000 litros y 9.000 metros de caños (de 2 pulgadas de diámetro) enterrados, para abastecer de agua higiénica a la casi totalidad de los potreros.
-Se poseen 45 hectáreas de montes artificiales y una extensa zona de monte de galería sobre la costa del Río Uruguay, Arroyo Hervidero y cañadas menores. En estos montes se intenta hacer una zona de reserva de fauna, ya que constituyen un verdadero santuario para los animales silvestres que son protegidos con firmeza y tesón.
-En el establecimiento “El Hervidero” trabajan: 2 capataces, 5 peones permanentes en tareas ganaderas, 2 tractoristas, 1 mecánico, 2 caseros, 2 cocineras y 2 alambradores. Todos los trabajadores reciben además de la remuneración mensual, alimentación y vivienda. Es de destacar que nunca tuvimos ningún reclamo laboral, gracias a la muy buena relación existente entre operarios y patrones.
5.- No es cierto que las fotos infrarrojas tomadas por la Fuerza Aérea dejan ver claramente la localización del campamento de Purificación, cuyas construcciones eran de adobe, paja y cuero. Hemos hecho un estudio exhaustivo de dichas fotos con un técnico idóneo en interpretación de fotos aéreas y se complementó el trabajo con una inspección de los lugares que se señalan en cierta prensa como los sitios donde se emplazaron “las trincheras”, no encontrándose otra cosa que un afloramiento rocoso del basalto.
6.- Tengo la certeza que los Señores Ministros que firmaron la Resolución de Diciembre de 2011 que señaló las 197 hectáreas a expropiar, lo hicieron sin saber que se trata del casco completo de la Estancia. Y lo más grave es que ninguno de ellos visitó el lugar para apreciar in situ lo que se pretende expropiar y el despropósito que implica llevar adelante el desapoderamiento por toma urgente de posesión de una casa que se construyó 76 años después de que Purificación despareciera sin dejar rastros y 44 años después que el Prócer falleciera en Paraguay y que nada tiene del General Artigas.
7.- Me inquieta hondamente como padre de familia, que cuando el Estado tiene serias dificultades económicas para cumplir con las necesidades de escuelas, liceos, policlínicas, hospitales, y para encarar el tema de la inseguridad pública, se destinen muy importantes Fondos a la Expropiación de un Predio (197 Hás que incluyen la totalidad del Casco de la Estancia) cuyo valor definitivo superará largamente los U$S 10.000.000 (diez millones de dólares) y al que se deberá agregar el costo de la instalación y el mantenimiento futuro.
8.- Por otra parte, muchos historiadores y gente de la zona tienen la convicción de que se debe continuar investigando con participación de historiadores y arqueólogos de distintas Instituciones Culturales, quienes -conjuntamente con los que estudiaron el tema en el año 2003- amplíen y profundicen la investigación y el análisis del tema, para llegar a la ubicación precisa del lugar donde verdaderamente estuvo emplazado el Campamento Artiguista.
Considero un riesgoso despropósito seguir adelante con esta expropiación, cuando los propios Investigadores del año 2003 afirmaron 95 veces en su extenso informe, que se necesitaban más amplios estudios para ubicar el lugar donde estuvo el asentamiento de la Villa Purificación. Se podría incurrir en el gravísimo error de tomar posesión de ese lugar y crear un Parque Nacional de 197 Hás., sin que exista la suficiente y razonable certeza de que ese fue el lugar donde estuvo el Campamento Artiguista que se quiere perpetuar.
Dr. Carlos Peirano Tornini





