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jueves, 3 de abril de 2025
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La motivación para estudiar debería ser intrínseca y no externa, y menos de carácter económico

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Liliana Castro Automóviles
Diario EL PUEBLO digital
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Me alegro muchísimo que haya candidatos a la Presidencia que estén poniendo entre las prioridades de temas a discutir en campaña, el de la Educación. Hay muchos temas importantes, por supuesto, pero a veces sentimos que Economía y Seguridad, por ejemplo, se roban toda la atención, relegando un tema que directamente influye decisivamente en los dos mencionados: la Educación. 

Por eso me pareció muy bien que la semana pasada, Álvaro Delgado hablara puntualmente de ello y realizara algunas propuestas específicas. Aunque, desde ya lo digo, creo que se equivoca enormemente en su propuesta de un bono económico para quienes terminen la Educación Media. No, señor Delgado, el valor de la formación y la motivación para alcanzarla no tiene un precio que usted pueda trasladarlo a dinero. Se equivoca de cabo a rabo. Es por otros caminos que debe transitar el incentivo. 

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Por si alguien no lo tiene claro, lo que propone el Partido Nacional es destinar, para el próximo período, US$ 35 millones anuales en bonos para jóvenes, de hasta 20 años, que estén en los quintiles de ingresos más bajos, 40% más pobre de la población, como premio, o recompensa, para que terminen el liceo. Dicen (Delgado y su equipo asesor en la materia) que esta idea será «un incentivo para resolver el abandono escolar». 

¿Premiar, con plata, a los estudiantes que terminen el liceo? Sí, eso proponen. Pregunto: ¿eso no es asistencialismo, un asistencialismo como el que tanto se le criticó al Frente Amplio? Claro que lo es. Por tanto, es una falta total de coherencia, ¿verdad? 

Sigamos… Ese «premio» sería de $80.000 el primero año (quinto de liceo) y unos $160.000 el segundo año (sexto de liceo). Lo que les faltó explicar es cómo se entregaría el dinero, bajo qué condiciones, si hay una edad precisa determinada, si el estudiante se debe comprometer a trabajar o seguir estudiando una vez que reciba el dinero, etc.

Sucede (y reconozco y valoro la honestidad de Delgado de hacerlo público) que el candidato maneja el siguiente dato, realmente preocupante: 1 de cada 2 jóvenes en Uruguay no termina el liceo; y en los quintiles más pobres, más de 2 de cada 3. 

Insisto: está muy bien que se hable del tema y que alguien de la propia coalición de gobierno asuma esa triste realidad. Pero las soluciones, creemos, deberían buscarse por otros lados. Deberían motivar a los estudiantes dictándoles clases (sí, aunque usted no crea, no hay semana que los estudiantes logren completar todas las clases que deberían efectivamente tener), debería motivar con docentes que cumplan con los programas (por algo se pensaron, planificaron y elaboraron así), y así podríamos seguir… Pero a lo que quiero apuntar especialmente en esta columna hoy es a que «La motivación para estudiar, para formarse, debería ser intrínseca y no externa, y menos de carácter económico». Así, textualmente lo han dicho con gran acierto Marcela Pérez Pascual y Alicia Carballo Puente, mujeres militantes del Partido Colorado. Y ahí surge otra cuestión interesante, el Partido Colorado no comparte la idea del premio que pretende dar Delgado. Este partido, se supone, en materia de Educación, sigue la línea de una Transformación Educativa iniciada por Robert Silva, su ahora candidato a Vicepresidente. Una transformación que, en su momento, dijimos que era absolutamente necesaria, porque los gobiernos frenteamplistas habían terminado de hundir el nivel educativo uruguayo. Lo dijimos y lo reafirmamos hoy. Pero también decimos que la reforma de Silva no fue, en nada, acertada. Solo terminó de vaciar de contenidos los planes curriculares, priorizó la burocracia administrativa ante la transmisión de conocimientos en un aula y, al fin de cuentas, terminó demostrando que aún se podía caer más bajo. 

Ahora bien… ¿Y el Frente Amplio qué propone? Porque una vez le pregunté a Fernando Pereira (viéndolo tan crítico del gobierno actual) si en caso de volver a gobernar iban a tirar abajo toda la transformación de Silva. Y la respuesta fue: “No, lo que esté bien no se va a tocar”. Pues bien, ¿ya no será tiempo que nos digan a los uruguayos qué es lo que está bien y qué es lo que van a cambiar, y cómo lo van a hacer? 

Mencioné a Marcela Pérez y Alicia Carballo en líneas anteriores. Quiero cerrar esta página con una selección de palabras suyas, con las que concuerdo plenamente:

«No compartimos que se deba pagar a los jóvenes a cambio de que culminen sus estudios, consideramos que es un valor errado y una motivación equivocada la que estamos transmitiendo. A lo que siempre se debe apuntar, además de los aspectos académicos, es a favorecer la integración social, así como la salud física, mental y emocional del estudiante, en este caso, de los jóvenes.Se deben brindar propuestas alternativas, más atractivas a las actuales, que hagan que los educandos no abandonen su formación. Hay que darle a los jóvenes una propuesta de educación media superior más atractiva. Ésta debería ser integral, es decir, que comprenda además de lo académico, los aspectos físicos, afectivos, emocionales y sociales de los jóvenes.

Entre las estrategias que facilitarían estos objetivos se encontrarían, entre otras, incentivos deportivos para atraerlos hacia el liceo o la UTU. El deporte practicado en equipos, como el fútbol, el basketball, el volleyball, el handball, etc., fomenta la integración social, estimula la búsqueda de objetivos comunes, favorece el sentido de pertenencia a un grupo, y de esa forma desarrolla emociones positivas y crea vínculos de amistad y solidaridad que luego irán más allá de lo deportivo.

Todo joven en cierta etapa de la vida, busca la integración a un grupo de pares a los cuales integrarse y pertenecer. La integración en el marco de lo deportivo, y más aún dentro de una institución, logra satisfacer estas necesidades al mismo tiempo que permite destacarse a jóvenes, que tal vez, no lo logran en lo académico. Esta integración a un grupo de pares en un ambiente contenido y coordinado por docentes, favorece que los jóvenes no busquen satisfacer estas necesidades en contextos riesgosos; no es así cuando su espacio de esparcimiento es la calle, en lugar de ser una institución educativa, este contexto facilita o favorece el desarrollo de adicciones como la droga y el alcoholismo.

Una solución viable sería crear liceos, no de tiempo completo, sino de verdadera educación integral. ¿Cómo sería la propuesta entonces? Liceos con un currículum atractivo y actualizado. El mismo debería tener un núcleo común mínimo obligatorio y luego una gran variedad de unidades curriculares optativas que el estudiante año a año vaya eligiendo. Éstas irían sumando créditos que el estudiante necesitaría para pasar de año y finalmente egresar. Es así, que el mismo estudiante es quien va construyendo su propio trayecto educativo y quien va probando y eligiendo dentro del abanico de opciones que el instituto le brinda, para luego poder optar qué formación terciaria o universitaria es la que desea continuar.

En el mismo Centro o Instituto, además de una propuesta académica atractiva, actualizada y con unidades curriculares optativas adecuadas a los tiempos actuales, el estudio de las ciencias naturales se debería realizar mediante proyectos de investigación y experimentos en laboratorios debidamente provistos. También se debe atender, obviamente, el área informática con los recursos adecuados, incluyendo la inteligencia artificial y por ejemplo con la construcción de robots y programación.

Por otra parte, se debería atender a la salud mental de los jóvenes a través del desarrollo de la expresión plástica, musical, teatral, artística, entre otras disciplinas. En este sentido, se deberían desarrollar propuestas de teatro, talleres de pintura, música, modelado, danza, etc.

Conjuntamente con esta propuesta, debería brindarse una fuerte atención a la educación física. Sería muy beneficioso brindar a estos educandos desmotivados de instituciones que tengan una gran propuesta en educación física. Debería proveerse a estas instituciones especiales, de canchas de volleyball, football, basketball y piscina; de esta manera, se atendería la salud física, mental y social de los jóvenes, ya que la actividad física realizada en equipo, favorece la integración social, como ya analizamos.

Esta institución proporcionaría, además, alimentos en los momentos adecuados: desayuno, almuerzo y merienda, para que los jóvenes pudieran permanecer durante toda la mañana y la tarde desarrollando actividades complementarias que apunten a una verdadera formación integral. A su vez, la institución debería contar con bibliotecas físicas y la posibilidad de consultar bibliotecas virtuales…

En nuestro país hay una alta tasa de depresión que se traduce a du vez, en una alta tasa de suicidio adolescente, por lo cual la propuesta debe ser integral, no sólo un estímulo monetario como fundamentamos, sino una propuesta que atienda a todos los aspectos de la persona focalizada en primera instancia en los educandos pertenecientes a los quintiles más bajos de la población. Lo que se necesita es un acompañamiento a lo largo de toda su formación, y no alcanza con una institución de tiempo completo, sino lo que se necesita es una institución de educación integral real…

No creemos que dándoles un bono de dinero encuentren la solución. El asistencialismo no es el camino. Tenemos que motivarlos y darles las herramientas necesarias para que puedan valerse por sí mismos…”.

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ALBISU Intendente - Lista 7001 - COALICIÓN SALTO