El año anterior fueron alrededor de 260 uruguayos los que murieron en “accidentes” de tránsito. Más de 20.000 resultaron heridos de diversa entidad. Esto mirado con la frialdad de los números podría decirse que es auspicioso, en cuanto las cifras mencionadas representan una baja en el promedio registrado anualmente en el país.
Pero no es así, porque han sido todas muertes “evitables”, dado que la principal causa ha sido el exceso de velocidad y la segunda haber ingerido bebidas alcohólicas antes de conducir.
Es lo que nos lleva a sostener que en esto hay dos aspectos muy claros. En primer lugar el hecho de que maneja alcoholizado es contraproducente. Todos lo sabemos, pero no todos lo acatamos.
El segundo motivo -para nosotros absolutamente evitable- que tiene responsables directos, es la falta de controles. No abogamos por sanciones, pero si por advertencias ante cada infracción.
En nuestros días parece haberse desatado una racha de sanciones, que van incluso al decomiso del vehículo, cuando la infracción es grave. Lamentablemente no es lo que vemos a diario en las rutas y carreteras del país.
De nada valen los esfuerzos y las exhortaciones a un manejo prudente, si luego no se fiscaliza el cumplimiento de dichas normas.
Somos de los que entendemos que un solo muerto por estas causas ya indica que algo falló o anda mal. Son muertes perfectamente evitables y cualquier conductor puede tener una distracción o cometer un error, lo entendemos, pero cuando se lo hace de ex profeso, cuando se conocen las disposiciones y se las viola a sabiendas, estos conductores deben ser amonestados primero y sancionados con todo el rigor de la ley después.
Hoy vemos como se ha acatado por parte de la enorme mayoría de los motonetistas la disposición que exige cintas o chalecos reflectivos para circular.
Creemos que cuando cae el sol se justifica, pero durante el día y a pleno luminosidad nos parece exagerado e innecesario, aunque preferimos la exageración antes que la ausencia de este elemento.
Un aspecto que nos ha ocupado reiteradamente y nadie se ha dado por enterado, es la circulación por las banquinas, lo que provoca el adelantamiento por la derecha, absolutamente prohibido, sin embargo vemos a diario como se producen estas infracciones, ante las narices de las autoridades y a nadie parece incomodarles.
Para que quede claro. Las banquinas no son circulables y mucho menos el adelantamiento por la derecha y esto debiera advertirse al menos.
¡Insistiremos!
A.R.D
