«La Fuerza de la Libertad»: Ignacio Supparo presenta su visión del liberalismo como camino hacia la dignidad y la prosperidad

El liberalismo ve al ser humano como un fin en sí mismo, con dignidad propia, no como un medio que sirve como un engranaje para un colectivo

En un evento realizado en los jardines del Hotel Concordia, el abogado Ignacio Supparo presentó su libro «La Fuerza de la Libertad».

Previo al evento EL PUEBLO lo entrevistó en su estudio, y se explayó en su acercamiento a la filosofía libertaria y sus metas respecto a las nuevas ideas que ha incorporado a su vida y pretende difundir y promover.

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Explicó que lo impulsó a escribir el libro y cuáles son los temas fundamento de esta filosofía que está creciendo y que en Salto ya está sumando interesados.

«El libro La fuerza de la libertad, nace impulsada por mis hijos. Hoy veo una sociedad que creo que mis hijos no merecen. Hay una degradación moral grande, principios que se han dejado de lado, y cuando lo absoluto se convierte en relativo, lo objetivo en subjetivo, ese es un mundo que yo no quiero para ellos», afirmó, enfatizando la motivación personal detrás de su trabajo.

Un despertar intelectual fuera de las aulas

Supparo detalló que su interés por la doctrina liberal comenzó fuera de los entornos académicos tradicionales.»Soy abogado y he estado inundado de libros, pero encontré mi despertar intelectual fuera de la universidad. Esta inquietud frente a la realidad me llevó a querer dejarles a mis hijos un mensaje, un legado, y necesité escribirlo. El mensaje primero fue para mis hijos, para que cuando su papá muera tengan algo de donde sostenerse».

A lo largo de su proceso de investigación, Supparo encontró en la literatura liberal respuestas que considera fundamentales para comprender y enfrentar los desafíos actuales. «Una vez que me di cuenta de que vivíamos engañados en muchas cosas, quise dar este mensaje. Lamentablemente, esta literatura no se enseña en las aulas públicas por razones obvias. Yo la descubrí por mi cuenta y quise compartirla», explicó.

Una obra dividida en dos tomos

El autor explicó que La Fuerza de la Libertad es el primero de dos tomos debido a la amplitud de los temas abordados. «Este primer tomo se llama La Fuerza de la Libertad, rompiendo las cadenas del socialismo. El segundo tomo, que ya tengo casi listo, se llamará La Cultura de la Vida y tratará temas como el aborto, la eutanasia y la ideología de género», adelantó.

Según Supparo, su objetivo es dar visibilidad a cuestiones que considera clave para la sociedad, pero que a menudo son ignoradas o malentendidas. «Siempre se nos cuenta una parte de la historia, pero la parte del dolor nadie la cuenta. Y yo la sé porque la estudié, y la conozco. Por eso decidí dividir el libro en dos, para poder abordar cada tema en profundidad», indicó.

Los pilares de la filosofía liberal

En su exposición, Supparo compartió los principios fundamentales de la doctrina liberal, destacando su enfoque en la libertad individual y los derechos naturales.

«No hay forma de prosperidad individual ni colectiva sin una filosofía de vida basada en valores morales sólidos. El liberalismo se fundamenta en principios como el respeto a los derechos naturales, la vida, la libertad y la propiedad privada. Vivir y dejar vivir es una de sus premisas fundamentales», afirmó.

El impacto en los más vulnerables

Una parte central de la presentación estuvo dedicada al impacto de la filosofía liberal en los sectores más desfavorecidos. Supparo argumentó que la libertad es esencial para el progreso de los pobres. «El pobre necesita libertad para crecer. Más presencia del Estado significa más regulaciones, más prohibiciones y menos oportunidades.

En su visión, el liberalismo es una herramienta para empoderar a los individuos y permitirles alcanzar su máximo potencial. «El liberal ama la humanidad porque quiere verla libre, próspera, rica y feliz. Pero la metodología es diferente a la que propone el estatismo. El liberalismo ve al ser humano como un fin en sí mismo, no como un engranaje al servicio de un colectivo», agregó.

Críticas al intervencionismo estatal

Supparo se refirió a la omnipresencia del Estado como uno de los principales obstáculos para la libertad individual. «El Estado está presente en absolutamente todo, no puedes vender tu casa, reformarla, manejar un vehículo o incluso comprar algo en el supermercado sin que el Estado esté ahí, cobrando impuestos y regulando», afirmó.

Para Supparo, esta intervención excesiva limita las posibilidades de desarrollo personal.

«El Estado es un gran atrapador de sueños. Coarta los proyectos de vida antes de que puedan siquiera comenzar. Si quieres abrir un negocio, los impuestos y las autorizaciones te asfixian antes de que puedas prosperar», señaló.

Según el autor, el Estado no solo interviene de manera desproporcionada en la vida de las personas, sino que también atenta directamente contra sus derechos naturales fundamentales: la vida, la libertad y la propiedad privada.

«El Estado se maneja bajo coacción, y esa coacción se traduce en violencia. Nos han hecho creer que el Estado es nuestro aliado, pero en realidad es un enemigo que ataca constantemente nuestros derechos», afirmó Supparo. Para él, la idea de un Estado paternalista que vela por el bienestar general es una construcción engañosa. «Nos venden la imagen de un Estado de bienestar, pero lo que realmente tenemos es un Estado de malestar. Su presencia excesiva en todos los aspectos de nuestra vida nos quita la libertad para crecer y desarrollarnos».

El impacto en la propiedad privada y el trabajo

Uno de los puntos más críticos en su visión del Estado es la relación de este con la propiedad privada. Supparo explicó cómo los impuestos y las regulaciones estatales afectan directamente el fruto del esfuerzo de los ciudadanos.

«Cuando tú trabajas y generas riqueza, el Estado se apropia de una parte de tu trabajo a través de los impuestos, y luego un político decide discrecionalmente qué hacer con tu dinero. Esto no solo es una coacción, es una violación al derecho natural de propiedad. Tu esfuerzo debería ser para ti y para quienes tú elijas beneficiar, no para alimentar un sistema político que perpetúa la ineficiencia y el despilfarro».

En su opinión, esta intervención no solo afecta a los propietarios, sino también a los emprendedores, quienes enfrentan innumerables trabas para iniciar sus proyectos. «Si quieres abrir un negocio, el Estado te llena de impuestos, habilitaciones y regulaciones que te desmotivan antes de comenzar. El Estado quiere ganar incluso antes de que tú tengas éxito. Esto coarta cualquier posibilidad de desarrollo personal y frustra los sueños de quienes buscan prosperar».

El Estado como monopolio y freno a la libre competencia

Supparo también denunció lo que considera un monopolio estatal que limita la libre competencia y la innovación. «El Estado se maneja con innumerables monopolios que ahogan la creatividad y la competencia libre. Desde servicios públicos hasta autorizaciones de mercado, todo está bajo su control. Esto no solo afecta a los emprendedores, sino a toda la sociedad, que ve restringidas sus opciones y paga precios más altos por productos y servicios».

Además, cuestionó la percepción de muchos ciudadanos que consideran al Estado como imprescindible.»Nos han adoctrinado desde pequeños para creer que no podemos vivir sin el Estado, pero eso es falso. Una vez que estudias la literatura liberal, te das cuenta de que no solo podemos vivir con un Estado mínimo, sino que es la única forma de garantizar la libertad y la prosperidad para todos».

El Estado como enemigo de la libertad

Supparo fue categórico al describir al Estado como un «frustrador de proyectos de vida». Según él, su intervención no solo limita las opciones de los individuos, sino que también genera dependencia y perpetúa la pobreza.

«Más presencia del Estado significa menos libertad. Más regulaciones, más leyes y más prohibiciones. Esto no permite a las personas tomar el control de sus vidas y crecer. Los pobres, especialmente, necesitan libertad para salir de su situación, no más barreras impuestas por un sistema paternalista que en realidad perpetúa su dependencia».

En su analogía, Supparo comparó al Estado con un jardinero ineficiente. «El Estado debería ser como un jardinero que permite que las plantas florezcan. Pero en lugar de eso, corta las flores antes de que puedan crecer. No fomenta el desarrollo, lo limita, y eso afecta a toda la sociedad».

Una alternativa liberal: el Estado mínimo

Como solución, Supparo propone un modelo de Estado mínimo, en el cual su rol se limite a funciones esenciales.

«Un marco de Estado de Derecho con un rol esencial y mínimo es suficiente. El ser humano, en sus acuerdos voluntarios, su cooperación y su división del trabajo, puede desarrollar en libertad su vida. Ese es el camino hacia la prosperidad».

Desde su perspectiva, los principios liberales permiten a las personas vivir con dignidad, alejándose del colectivismo que reduce al individuo a un simple engranaje de un sistema mayor. «El liberalismo ve al ser humano como un fin en sí mismo, no como un medio para un colectivo. Esto no solo respeta la libertad, sino también la dignidad inherente de cada persona».

Un llamado a la reflexión

El autor concluyó enfatizando que su crítica al Estado no es un rechazo absoluto, sino una invitación a replantear su rol en la sociedad. «El Estado no puede ser el centro de todo. Su presencia debe ser limitada y su función, esencial. Solo así podremos garantizar una sociedad donde cada individuo tenga la oportunidad de construir su propio proyecto de vida».

Con estas ideas, La Fuerza de la Libertad busca no solo generar debate, sino también ofrecer una guía para quienes deseen reflexionar sobre los fundamentos de una sociedad verdaderamente libre.

Disponibilidad del libro

El libro La Fuerza de la Libertad está disponible en librerías de todo Uruguay, así como en plataformas digitales como Mercado Libre y Amazon. También puede adquirirse directamente a través de la página web del autor: [www.filosofialiberal.com](http://www.filosofialiberal.com).

«Quiero que esta obra llegue a todos los rincones. Es una invitación a reflexionar y comprender la importancia de la libertad como eje central para una sociedad próspera», concluyó Supparo, dejando abierta la puerta para futuros encuentros y debates sobre los temas abordados en su obra.

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