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domingo, enero 25, 2026

La Cantina: un aprendizaje para compartir de La Grandulona

Virginia Ferreira es una de las encargadas de la Cantina de La Grandulona y una de las piezas clave en su funcionamiento cotidiano. Su rol se apoya en una trayectoria sólida de gestión cultural, organización administrativa y formación específica en liderazgo, proyectos y trabajo comunitario.

Con experiencia temprana en la Bienal de Primavera de Artes Plásticas y Visuales de Salto y una capacitación sostenida a través de programas de INEFOP, MIDES e instituciones académicas, ella articula saberes técnicos con práctica territorial. 

A eso se suma una fuerte participación en la vida cultural salteña: fue vicepresidenta y presidenta de la Asociación Salteña de Actores de Carnaval, impulsó instancias regionales de concurso y reconocimiento, integra desde sus inicios la logística de Murga La Grandulona y desarrolla tareas de producción y comunicación en proyectos audiovisuales. 

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Presentador:

Respetable público, cabe aclarar que, si bien la entrevistada es Virginia Ferreira, solo una respuesta fue hecha a modo personal, todas las demás fueron elaboradas de forma colectiva y consensuadas por el núcleo gestor que administra La Cantina de la Grandulona, también compuesto por: Leticia Machiavello, Yuliana Rolfo, Marcelo Pereira y Raúl Abalo.

Para que la entrevista sea más divertida y accesible a nuestros lectores, decidimos usar el método murguero de transformarla en un personaje para que hable directamente con El Pueblo.

Clarinada:

En este mundo murguero / eterna barra de esquina / hasta las baldosas cantan y las estrellas afinan. / Ella escucha nuestras penas y multiplica alegrías / cuando se acoda la noche y amanece un nuevo día / hoy llega este personaje / que a todos quiere y anima / se vino de lo más fina, con ustedes: ¡La Cantina!

PRESENTACIÓN: LA CANTINA COMO MOTOR ECONÓMICO DE LA MURGA

Si tuvieras que presentarte ante alguien que nunca pisó un ensayo murguero, ¿cómo explicarías qué sos y por qué existís dentro de una murga?

 Dentro de la murga formo parte de la organización y la coordinación. Mi rol no se ve en el escenario, pero se siente cuando todo funciona: cuando el grupo llega, se queda y vuelve. La organización sostiene el proyecto común, cuida a las personas y mantiene viva la idea de que la murga es también el arte de estar juntos.

¿En qué momento histórico del proceso murguero sentís que tu presencia se vuelve imprescindible y deja de ser opcional?

Desde el principio, desde el vamos.

POPURRÍ: EL ARTE ES CARO Y ALGUIEN TIENE QUE PAGARLO

¿Qué gastos concretos sostenés que muchas veces el público ignora cuando ve el espectáculo terminado sobre un escenario?

En este caso, con lo que se recauda de cantina se cubrirían los costos de maquillaje de todas las noches.

Observación del periodista: en este dato podemos percibir la dimensión real del costo de sacar una murga, ya que todo el esfuerzo de La Cantina está destinado a un único rubro.

¿Cómo convivís con la idea romántica del arte cuando la realidad te enfrenta a números, cuentas y decisiones difíciles?

Ante la realidad ilimitada que enfrentamos económicamente para solventar los gastos de la murga, surgen diferentes propuestas para sostenerlos; algunos ejemplos de renta accesoria que ayudan a La Cantina: venta de calcos, llaveros, remeras, espacios publicitarios de sponsors y peñas margueras.

CUPLÉ: HABILIDADES FINANCIERAS APRENDIDAS EN LA PRÁCTICA

¿Qué saberes económicos aprendiste sin haberlos estudiado formalmente y que hoy considerás fundamentales para sostener una murga?

La experiencia como auxiliar administrativa contable fue una base importante para entender números, ordenar ingresos y egresos y llevar registros claros. Ese aprendizaje ayudó a perderle el miedo a la gestión económica cotidiana.

Pero en la práctica murguera, lo que realmente prima y reina es el sentido común, que muchas veces —infelizmente— en el mundo del arte es el menos común de los sentidos: saber priorizar, entender cuándo se puede gastar y cuándo hay que cuidar, leer los tiempos del grupo y tomar decisiones pensando en el colectivo y en la continuidad del proyecto.

La murga enseña una economía concreta, hecha de equilibrio, responsabilidad y acuerdos, donde cada peso tiene una historia y una consecuencia.

¿Cómo se toman las decisiones financieras importantes y qué rol juega la confianza dentro del grupo cuando hay plata en juego?

La murga cuenta con un equipo económico desde el 2017 que ha hecho maravillas a lo largo de estos años. Cada año ha sido una experiencia económica bien marcada y diferente, hubo años muy buenos y de los otros.

2º CUPLÉ: CREATIVIDAD PARA GENERAR RECURSOS

¿Qué es necesario para generar ingresos?

Desde la Cantina diríamos que la vocación es el motor, sí, pero solo eso no alcanza. El arte también necesita trabajo, tiempo, recursos y organización. Necesita manos que cocinen, que gestionen, que hagan números, que sostengan lo cotidiano para que lo creativo pueda existir.

RETIRADA: SOSTENER EL PROYECTO Y MIRAR A FUTURO

¿Qué aprendizaje dejó cada carnaval en términos económicos y cómo se capitaliza esa experiencia para el año siguiente?

El año que mayor recaudación económica tuvo la murga, los compañeros decidieron utilizar ese dinero en darme una mejor calidad de vida durante mi tratamiento oncológico y empezar de 0 al año siguiente para volver a concursar. Experiencia y de las buenas, si las hay.

Si la Cantina pudiera dejar un mensaje a quienes creen que el arte se sostiene solo con vocación, ¿qué les dirías desde tu lugar?

La Cantina existe para recordar que detrás de cada canción, de cada ensayo y de cada función, hay un esfuerzo colectivo que también es arte. Que cuidar a quienes crean —alimentarlos, bancarlos, acompañarlos— es parte fundamental del proyecto. Porque la murga no se sostiene solo con ganas: se sostiene con compromiso, con responsabilidad y con comunidad.

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