River Plate le pone sintético al Parque Carlos Ambrosoni

La Asamblea Anual Ordinaria de este viernes no será una más en el calendario administrativo de River Plate. Si bien el orden del día cumplirá con los ritos habituales de balance y renovación de autoridades, el anuncio de la instalación de césped sintético en el Parque Carlos Ambrosoni se robará todo el protagonismo, marcando un antes y un después en la infraestructura del fútbol local.
En River Plate, fundado en 1914, entiende que para honrar su centenaria historia debe mirar hacia adelante. La implementación del piso sintético representa una inversión estratégica por varios motivos:
A diferencia del césped natural, que requiere periodos de descanso para su mantenimiento, el sintético permitirá que todas las categorías entrenen y jueguen en el mismo escenario sin degradar la superficie.
El Ambrosoni dejará de sufrir las inclemencias del tiempo. Las suspensiones por barro o campos anegados serán cosa del pasado, garantizando la continuidad del calendario deportivo.
EL IMPACTO SOCIAL Y ECONÓMICO
Al contar con una superficie de alta gama, el club potencia su rol social, pudiendo alquilar las instalaciones o realizar eventos que generen ingresos genuinos para seguir volcando en la institución.
El Parque Carlos Ambrosoni es más que una cancha; es un símbolo del barrio y de la Liga Salteña de Fútbol. Ver este predio transformarse con tecnología de vanguardia posicionará a River como un club de avanzada, siguiendo los pasos de las grandes instituciones del interior que buscan la profesionalización de sus áreas.
«No es solo una obra de ingeniería, es la base sobre la cual se cimentará el futuro deportivo de nuestros jóvenes. River Plate demuestra que ser centenario no es ser antiguo, sino tener raíces fuertes para seguir creciendo».
UN FUTURO AMPLIFICADO
Con esta obra, el club del «Asilo» no solo busca mejorar el desempeño de su primer equipo, sino consolidar su proyecto de formativas. Jugar en una superficie uniforme favorece el desarrollo técnico de los futbolistas desde edades tempranas, algo que a largo plazo se traducirá en mejores resultados deportivos para la entidad albirroja. La asamblea de este viernes será recordada, seguramente, como el día en que River Plate decidió que su pasado «es el mejor trampolín para un futuro sin techo». Después de todo, ahí se viene River. El del futuro también.
El nuevo turno del Cr. Mauricio Ochoa en mando de presidente
La llegada del Cr. Mauricio Ochoa a la presidencia marcará un relevo natural, pero con una línea de continuidad institucional que asegura estabilidad. Ochoa no es un extraño en los pasillos del club; su perfil técnico y su conocimiento de los números del club —como quedó demostrado en gestiones anteriores sobre los balances de la propia Liga Salteña— sugieren una administración que buscará el equilibrio entre la obra del sintético y la competitividad deportiva.
River Plate inicia una nueva etapa administrativa con la mira puesta en un objetivo que ya no es solo un deseo, sino una necesidad histórica: el título de campeón salteño.
La elección de Mauricio como presidente simboliza la apuesta por la «profesionalización». En una era donde el fútbol del interior exige gestiones cada vez más precisas, la llegada de un profesional del área contable asegura que la inversión en el Parque Carlos Ambrosoni sea solo el inicio de un saneamiento y crecimiento sostenido. Se mantiene la «base directriz», lo que significa que el conocimiento acumulado de los últimos años no se pierde, sino que se potencia.
EN AQUELLOS OCHO MEJORES
La temporada pasada, River demostró que tiene con qué pelear. Su clasificación al lote de los ocho mejores del Campeonato Salteño 2025 confirmó que el equipo es competitivo y sabe jugar instancias decisivas. Sin embargo, el objetivo para este 2026 bajo la nueva directiva es dar el salto de calidad: pasar de ser un animador constante a ser el protagonista del último partido del año.
Para el hincha del «Asilo«, 1978 es una fecha que genera nostalgia y, a la vez, una sana rebeldía. Son casi cinco décadas desde que River Plate alcanzó la máxima gloria local.
En una liga dominada estadísticamente por Ferro Carril y Salto Uruguay, que River (institución centenaria y fundacional) recupere el trono es un imperativo para su prestigio.
Se espera que el nuevo piso sintético no solo sea una ventaja técnica, sino el fortín donde se construya la campaña que termine con esta sequía de títulos. Después de todo, ese también es el fin.
Rivas, Santín, Correa….El Danubio «salteñizado»

Fue en 1980. Un año antes con la selección salteña, RAMÓN WALTER RIVAS, se transformaba en el arquero del flamante Campeón en la historia. Pero unos meses después el acuerdo se produjo y Ramón se integró a Danubio, entonces orientado técnicamente por Sergio Markarián.
No podría ser de otra manera: aquel 3 a 2 de Danubio en el estadio Centenario, se marcó en la historia y la denominación surgiría más que nunca: «Danubio, el equipo de los salteños» Sucede que más allá de Ramón Walter Rivas, se sumaban SERGIO «Bocha» SANTÍN y JORGE CORREA, ambos con pasado en Universitario. En esa tarde ante Danubio, dos goles de Santín.
El equipo de la Curva de Maroñas también incluía a DANIEL GODOY, oriundo de Bella Unión y que llegara a Nacional de la Liga Salteña a principio de los años 70. En los últimos días se reflotaron fotos del diario El Día de Montevideo. En ese entonces al emblemático diario no le faltaban cronistas deportivos de excepción, uno de ellos, JULIO TOYOS. La invitación surgió para Ramón, el «Bocha» y Jorge. Al decir de la crónica, los tres salteños concluyeron en la redacción. Mientras la ficha técnica que suma EL PUEBLO, una manera de calibrar que Danubio en aquella tarde, había enfrentando a un copetudo Nacional.

Ahí están los nombres de ese día. La base real del Nacional que terminaría como Campeón de la Copa Libertadores de América. Al fin de cuentas en ese partido, «el Danubio de los salteños» enfrentó entre otros a Rodolfo Rodríguez, Juan Carlos «Cacho» Blanco, Eduardo de la Peña, Víctor Espárrago, Waldemar Victorino y Julio César «Cascarilla» Morales. Al año siguiente Ramón Rivas a Ferro Carril, mientras Santín figuraba en la mira del fútbol colombiano y Correa con destino a México, mientras Daniel Godoy cruzaba el charco para ser uno más en San Lorenzo de Almagro. Danubio. Nacional. El 3 a 2. Los salteños. Nada es olvidable de ese ayer. Un ayer que a veces siente la ocurrencia de volver…..





