Érase…el “Negro” Collares

Los años 60. Los años 70.
Y un poco más aquí en el tiempo, cuando los clásicos entre Salto y Paysandú, se transformaban en un imán especialísimo. Solía establecerse sin dubitaciones de tipo alguna que “hay que hablar del clásico más importante del fútbol del interior”.
Coincidiendo todo, con el encono entre ambas ciudades. Hasta una disputa de jerarquía por aquellos tiempos. Sucede que en el caso de Paysandú, la potencia industrial y comercial estaba planteada, en tanto el deporte iba de la mano.
Todo, asociándose. Causas y efectos de una realidad, entonces perceptible.
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POTENCIAL Y SANGUÍNEA

Paysandú, el de 1971. Para padecerlo y admirarlo
Paysandú, el de 1971. Para padecerlo y admirarlo

En 1971, Paysandú accedía por primera vez a una consagración inédita para ellos: ser Campeones del Interior. En 1970 como reyes del Litoral y aquel derecho de sumarse a la elite de quienes resolverían la corona. Ya sobre finales de los 60, LUIS ALFREDO COLLARES traslucía propiedades inocultables: jugador-goleador. Creativo y ejecutor. Crack. Referente histórico de la blanca. Y rescatar desde EL PUEBLO esta toma gráfica, marca y sintetiza el esplendor de un sistema sonoramente ofensivo.
Aparecen hincados: Jorge Navadián, el “Negro” Collares, Omar “Barroco” Rey, Shubert Ferreira y Jorge Arcel. A excepción de Ferreira, los cuatro restantes en roles de ofensiva. Con Rey-Collares, Paysandú sofocaba por el medio, mientras Navadián y Arcel potenciaban la magnitud de los punteros-punteros. Contra la raya, y transformando al desborde, en un arma tan potencial como sanguínea.
Ese era aquel fútbol.
El arte de buscar.
De querer.
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A SOL Y SOMBRA
La muerte de Luis Collares acaecida esta semana en su Paysandú natal, rebrota el ayer. Y sobre todo, duelos clásicos que la memoria se niega a someter en el olvido.
Ocurre que en esos años además, el Litoral sabía de su propia y ocurrente explosión: jugadores de la más superlativa calidad, desde la cumbre artiguense, hasta la Colonia besando el Río de la Plata.
Equipos, selecciones, futbolistas.
Goleadores a sol y sombra. Como aquel Luis Collares.
Un sanducero para consumo de los exigentes.
Collares. Érase una vez…aquel.

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