En la mañana de ayer la Intendencia procedía a la colocación de “lomas” (a fin de lograr que los conductores disminuyan la velocidad) en la avenida Orestes Lanza, zona donde hace unos días ocurrió el trágico siniestro que terminó con la vida de una pequeña niña.
Bienvenido sea todo lo que se haga por mejorar el tránsito. Claro que, como nos decía ayer un vecino de allí, “qué sabor amargo deja pensar que hace años se ingresaron expedientes pidiendo esto, porque la velocidad que pasan acá siempre fue impresionante, y se hace ahora que ocurrió algo tan desgraciado”. Una mejor iluminación también es algo que se viene reclamando desde hace tiempo.
Evidentemente, quienes trabajan en una cuadrilla de una empresa, necesitan órdenes de sus superiores para realizar tal o cual trabajo. De ahí que trabajadores de una cuadrilla de OSE que trabajaban hace un par de días en una esquina de Barrio Artigas, le dijeran a una vecina de media cuadra que no podían hacer el trabajo que ella les solicitaba, a pesar de que la señora insistía con que había hecho el reclamo varias veces y debían aprovechar que estaban cerca.
“Nosotros no podemos hacer algo sin autorización de la oficina por más que estemos al lado”, le explicaban los funcionarios. Son esos casos en que los argumentos de las dos partes son entendibles, pero como en todo, hay formalidades que cumplir, no queda otra.
