
Emergencia alimentaria en Salto: ollas piden auxilio al pueblo
En una conferencia de prensa cargada de urgencia, la Coordinadora de Ollas y Merenderos de Salto y el Plenario Departamental del PIT-CNT lanzaron un desesperado llamado a la solidaridad ante la inminente llegada del invierno. Las organizaciones advirtieron que la falta de insumos frescos, como carne y verduras, pone en riesgo la continuidad de un servicio que asiste a miles de salteños en situación de vulnerabilidad.
Marcela Da Col, en representación del PIT-CNT, abrió la oratoria manifestando la profunda preocupación del movimiento obrero. Recordó que el vínculo con la Coordinadora nació en la pandemia y se ha fortalecido mediante el asesoramiento para obtener la personería jurídica. Para Da Col, la existencia de estas ollas es el síntoma de un problema estructural de desempleo y falta de trabajo de calidad.

Consultada respecto a las responsabilidades de esta situación social respondió:
«La responsabilidad es de los gobiernos, tanto nacional como departamental. Se debería de procurar mejorar antes que nada la realidad de esta sociedad. Garantizar un empleo a las personas y de calidad. La mayoría de las personas que recurren a las ollas populares son personas que están en una situación de desempleo», sentenció la dirigente. «Deben dar una solución de fondo. Lo nuestro es un paliativo; salimos a poner la voz donde los derechos no están cubiertos y donde la urgencia de la gente no puede esperar».
La voz de las ollas: entre la solidaridad y la carencia
María José Semino, presidenta de la Coordinadora de Ollas y Merenderos de Salto, analiza y sentenció un panorama crítico. Actualmente funcionan 11 ollas y 14 merenderos, una cifra que ha disminuido no por falta de necesidad, sino por la imposibilidad de sostener los costos. «Muchos compañeros que organizan estas ollas populares son tan vulnerables como quienes vienen a buscar el plato de comida. Somos todos honorarios y a veces sacamos de nuestro bolsillo, pero ya no alcanza», explicó.
Cada olla entrega entre 175 y 200 porciones semanales, atendiendo principalmente a trabajadores zafrales, jornaleros, madres solteras y ancianos. Con el fin de las zafras y la llegada de las lluvias, se espera que la demanda aumente exponencialmente.
Tiempos institucionales vs. urgencia del hambre
Si bien la Coordinadora recibe insumos secos (fideos, lentejas, arroz, leche) por parte de Mides e INDA, la mayor carencia reside en los alimentos frescos. Semino reconoció que existen diálogos con la Intendencia de Salto, pero criticó la burocracia: «Los tiempos institucionales y sus protocolos no son los de la gente. El hambre es ahora y en invierno es más urgente».
La presidenta de la coordinadora destacó que quienes concurren a las ollas populares son en su gran mayoría trabajadores: “La mayoría de las familias que llegan a nuestras ollas son trabajadores zafrales, jornaleros, destajistas, madres solteras y ancianos. Que no llegan y lo que nosotros hacemos desde nuestro lugar es darle una ayuda, asegurarle un día más el plato de comida en su casa. Ya que lo hacemos una vez por semana en cada experiencia. Y no le solucionamos la vida a nadie”.
Asimismo Semino explicó que concurren a las diferentes ollas populares y merenderos, personal técnico que le realiza un seguimiento a los concurrentes y con los que se trabaja para dar un acompañamiento en las diferentes situaciones.
Ante esta situación, apelaron una vez más al «corazón del pueblo salteño» y a los productores rurales para donar carne y vegetales. «No buscamos solucionar la vida de nadie, solo asegurar un plato de comida ante un invierno que se anuncia muy difícil», concluyó Semino.
COLABORACIONES
Quienes deseen realizar donaciones pueden comunicarse a los teléfonos 097 501 566 o 091 742 911, o contactar a través de las redes sociales del Colectivo de Ollas de Salto.
Se destaca que cualquier vecino puede acercarse a donar a la olla popular más cercana a su domicilio sin necesidad de centralizar el aporte.





