Columnas De Opinión
Dr. Gabriel Cartagena Sanguinetti
Dr. Gabriel Cartagena Sanguinetti
Abogado y docente uruguayo especializado en derecho informático, nacido en Fray Bentos en 1978. Egresado de la Universidad de la República, es expresidente de la Asociación de Abogados de Salto, autor de publicaciones nacionales e internacionales sobre derecho informático, y miembro de la Federación Iberoamericana de Asociaciones de Derecho e Informática. También está comprometido en actividades sociales y voluntariado, habiendo sido miembro directivo de los Clubes de Leones de Salto, y es un activo defensor de derechos a través de su práctica legal.

Eduardo Malaquina: legado vigente a 5 años

A cinco años de su fallecimiento, el legado político y humano de Eduardo Malaquina sigue marcando el rumbo y la identidad de Salto.

Ayer, se cumplieron cinco años de la desaparición física del Esc. Eduardo Malaquina, Salto no solo recuerda a uno de sus intendentes más trascendentes, sino que vuelve, inevitablemente, sobre la vigencia de un estilo de hacer política: austero, comprometido y profundamente humano.

Malaquina no fue únicamente un administrador eficiente ni un dirigente exitoso en términos electorales. Fue, ante todo, un constructor de comunidad. Su obra —extensa, tangible y aún visible en la fisonomía del departamento— se sostuvo sobre una concepción clara: el desarrollo debía ir de la mano de la equidad y las oportunidades.

Las Termas del Daymán, los parques acuáticos, la consolidación de la infraestructura turística, la expansión educativa con la llegada de la Universidad de la República y el CERP, las soluciones habitacionales frente a las inundaciones, la Terminal, el Shopping, los CAIF… todo ello no fue casualidad ni improvisación. Respondió a una visión estratégica que entendía a Salto como un polo de crecimiento regional, incluso en contextos adversos.

Pero si algo distinguió a Malaquina fue su vínculo con la gente y, en particular, con los jóvenes. Creía en la formación, en la participación y en la renovación como pilares de la vida democrática. En ese sentido, resulta no solo oportuno sino necesario destacar el rol de la Juventud Colorada en la continuidad de ese legado.

El II Congreso de Jóvenes realizado en el Hotel Biasetti y el Ateneo de Salto no fue un hecho aislado ni meramente simbólico. Fue una señal clara de que hay una generación que asume la responsabilidad de pensar el presente con raíces en una tradición política que supo transformar la realidad. Allí, el debate, la formación y el compromiso se entrelazaron con una identidad batllista que encuentra en figuras como Malaquina una referencia ineludible.

Recordarlo hoy no debe limitarse al homenaje. Implica interpelarse. ¿Qué significa gobernar con responsabilidad en tiempos complejos? ¿Cómo se construyen políticas públicas que trasciendan coyunturas? ¿De qué manera se fortalece el vínculo entre dirigencia y ciudadanía?

Malaquina dejó respuestas, pero también desafíos.

A cinco años de su partida, su figura permanece vigente no solo en las obras que transformaron Salto, sino en la ética de la función pública que encarnó. Y es en la juventud —en su formación, en su participación activa, en su compromiso— donde ese legado encuentra su proyección más fértil.

Porque, en definitiva, honrar su memoria no es mirar hacia atrás, sino asumir, con la misma convicción, la tarea de construir el futuro.

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